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Más de un millón con 'tarjetas B' cinco meses antes del rescate

El mayor saqueo en la era Bankia

28 consejeros de Caja Madrid dejaron el grupo pero siguieron gastando dinero

28 de enero de 2010. «Caja Madrid es una entidad sólida, solvente y rentable, que está llamada a reforzar su liderazgo en los próximos años y desempeñar un papel crucial en el sistema financiero español». Palabras de Rodrigo Rato el día que tomó las riendas de la entidad. A su lado, dos vicepresidentes. El ex ministro socialista Virgilio Zapatero y el que fuera diputado por Izquierda Unida José Antonio Moral Santín.
Apenas 10 meses después, justo 14 días antes del nacimiento de Bankia, Rato autoriza la reestructuración de una deuda de Caja Madrid y Bancaja de más de 17.000 millones de euros, retrasando un año sus vencimientos, previstos para 2012. Sin embargo, la entidad madrileña no logra cerrar sus cuentas con beneficios y se anota unas pérdidas de 29,3 millones en el segundo semestre del año.

Mientras, las secretarias del director financiero de la caja, Ildefonso Sánchez Barcoj, y el departamento de contabilidad de la misma liquidaban 964.200 euros en gastos personales de 58 consejeros y directivos, realizados en 2010 a través de tarjetas de crédito «complementarias» -usando la terminología empleada por una empresa de consultoría-, no declaradas.

3 de diciembre de 2010. Nace el grupo Banco Financiero y de Ahorros (BFA), matriz de Bankia. Rato nombra dos nuevos consejos de administración para encarar el año 2011. Uno para BFA -20 miembros- y otro para Bankia -18 consejeros-. El grupo cierra el ejercicio con unas pérdidas de 3.318 millones, al tiempo que el departamento de contabilidad anota a mano una liquidación total por gastos personales hechos con tarjetas B de 1.066.700 euros.

Dicho de otra manera, más de un millón de euros gastados a costa de Caja Madrid y Bankia apenas cinco meses antes del rescate del grupo bancario -mayo de 2012-. Un total de 28 personas no dudó en seguir usando las tarjetas B de Caja Madrid pese a haber dejado su cargo en la entidad en el transcurso de 2011. De las 46 que se beneficiaron de las tarjetas ese año, sólo 18 procedentes de la caja continuaron en el equipo de Rato en Bankia.

Precisamente, 2011 fue el año en que el importe facturado a través de estas tarjetas aumentó en mayor cuantía, 102.500 euros, pese a haber tomado ya una senda alcista desde el inicio de la crisis. En 2007, la cuenta abierta por Caja Madrid para liquidar los gastos personales de sus consejeros y directivos anotó 818.000 euros. Un año después, justo cuando estalló la crisis en España, esa cifra se incrementó hasta los 961.400 euros. En 2009, la facturación con tarjetas B fue de 968.500 euros. Y en 2010, el importe ascendió a 964.200 euros.

La sorpresa es que de los 46 que se beneficiaron de este dinero B en 2011 sólo 18 formaban parte de los consejos del grupo -dos eran directivos-. El resto había cesado de su cargo en la caja. En concreto, 37 siguieron gastando dinero con cargo a la ya extinta Caja Madrid -ya convertida en fundación-, mientras los nueve restantes liquidaron sus gastos con Bankia (245.200 euros).

El Estado intervino Bankia cinco meses después de que se produjese el mayor saqueo del presunto entramado, evitando así una quiebra que costó a los españoles 22.460 millones de euros. Rodrigo Rato dimitió el 7 de mayo de 2012, año en el que el grupo registró las peores cuentas conocidas en la historia del sistema financiero español, anotándose pérdidas de 19.192 millones.

«La inyección de fondos públicos hubiera podido ser algo menor», atendiendo al informe emitido por el director de asesoría jurídica del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria, conocido por sus siglas Frob, y remitido al juez de la Audiencia Nacional Fernando Andreu, instructor del caso Bankia. Es más, no pasa por alto que el perjuicio económico causado por el uso de este tipo de tarjetas «se haya materializado en los accionistas de Bankia y BFA», así como en el Frob y en el propio contribuyente.

Los beneficiados por este millón de euros tienen nombre y apellidos. Precisamente, el que más dinero gastó fue el consejero Francisco Baquero Noriega, un sindicalista de CCOO, miembro de los dos consejos del grupo (Bankia y BFA). Este representante de los trabajadores gastó en 2011 64.000 euros en restaurantes, viajes, ropa, comida y hoteles, además de embolsarse una retribución de 117.000 euros. Le sigue Sánchez Barcoj, el presunto encargado de gestionar estas tarjetas B, ligado a Caja Madrid desde 1978 y cesado por José Ignacio Goirigolzarri, actual presidente de Bankia, el 17 de mayo de 2012. Sus gastos ascendieron a 63.480 euros en 2011 y se fue con un sueldo de 1,5 millones y una indemnización de 4,5.

La sorpresa la da José Antonio Moral Santín, militante de IU hasta 2012, pese a que esta formación política solicitó su dimisión en reiteradas ocasiones por estar en desacuerdo con su papel en Bankia. Santín cesó en el consejo del banco en junio de 2011. En esos seis meses, gastó 63.000 euros, según consta en la documentación que maneja Andreu, y llegó a ganar más de 526.000 euros, atendiendo al informe de retribuciones de la entidad.

El siguiente en la lista es Estanislao Rodríguez-Ponga, ex secretario de Estado de Hacienda con José María Aznar. En un año gastó 57.400 euros con cargo a Caja Madrid, siendo consejero de BFA. Tras él, el recién cesado director general de Economía de la Comunidad de Madrid, Pablo Abejas Juárez, que pese a no formar parte de ninguno de los dos consejos creados por Rato, facturó 52.400 euros en 2011 a costa de la extinta caja de ahorros.

El socialista Jorge Gómez Moreno, que cesó de su militancia en el PSOEen 2012 tras ser imputado en el caso Bankia, fue otro de los que se benefició con más de 50.000 euros un año antes del rescate de Bankia. En concreto, facturó 51.300 euros con su tarjeta B. En 2011, Gómez cobró 136.000 euros como consejero de BFA.

Matías Amat Roca y Rodrigo Rato -director general y presidente, respectivamente- aparecen también entre las 46 personas que contribuyeron al presunto saqueo de Bankia en 2011. Amat gastó 42.042 euros y Rato, 36.043. En ambos casos, los gastos se los cargaron a Bankia. Las citadas cantidades están retribuidas, según fuentes del banco.

Además de Baquero, hubo otros seis sindicalistas que usaron tarjetas B un año antes de la nacionalización de Bankia. Se trata de Antonio Rey de Viñas (26.200 euros), Juan José Azcona (8.400 euros), Pedro Bedia (18.000 euros) y Gabriel María Moreno (5.400 euros). Los cuatro, en representación de CCOO. Por UGT, Miguel Ángel Abejón (28.500 euros) y José Ricardo Martínez (31.000 euros). Este último dimitió el pasado viernes como secretario regional de UGT en Madrid.

«Esa tarjeta la teníamos todos los consejeros, porque cuando te nombraban te la daban», reconoció a este diario un ex consejero de Caja Madrid. «Fueron autorizadas en un consejo de administración en 1988», relató, precisando que eran remuneraciones en especie. No obstante, salió en su defensa alegando que el dinero se cargaba a los gastos de los órganos de gobierno y que «no había intención de ocultación». El límite en algunas tarjetas era de 25.000 euros.

«Era un pago en especie», en palabras de uno de los directivos que trabajó con Miguel Blesa y Rato. «Era parte de mi sueldo», advirtió a este diario, además de reconocer que también le ponían un coche y le daban otra tarjeta de empresa.

Los populares Beltrán Gutiérrez Moliner y Luis Blasco Bosqued, gerente del PPde Madrid y empresario, respectivamente; el economista Juan Iranzo; el empresario Arturo Fernández; el histórico dirigente socialista José Acosta Cubero; o el popular Manuel Rodríguez González, gerente de la Empresa Municipal del Suelo y la Vivienda de Boadilla del Monte, facturaron con tarjetas B. «Era posible advertir lo indebido de un uso personal o impropio», reconoce el asesor jurídico del Frob, que no descarta que algunos beneficiados conocían la existencia de duplicidad de tarjetas.

(Marisa Recuero, El Mundo)