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Los mineros: honor y fuerza sindical (Napoleón Gómez Urrutia)

Durante esta semana se ha estado desarrollando la 39 Convención General Ordinaria del Sindicato Nacional de Mineros, que se celebra cada dos años conforme lo establecen sus estatutos desde su fundación el 11 de julio de 1934. A lo largo de estos 82 años de vida y de lucha sindical ha habido pocas convenciones extraordinarias, sólo cuando las circunstancias o las condiciones lo ameritan –como el cobarde ataque de estos pasados 10 años– para analizar, discutir y resolver sobre los temas que aquejan o preocupan a esta gran e histórica organización sindical.

Los asuntos en discusión han sido muchos, independientemente de los informes y reportes de todos y cada uno de los dirigentes sindicales, comenzando por el presidente y secretario general, hasta los demás miembros del Comité Ejecutivo Nacional y el Consejo General de Vigilancia y Justicia. Pocas agrupaciones son tan democráticas y transparentes, pues además las resoluciones de la convención, que constituye la máxima autoridad, se alcanzan en total democracia, en libertad, igual que sus deliberaciones, y sus determinaciones y acuerdos son inapelables. Siempre con presencia de notario público en cada una de las sesiones y mesas de trabajo o comisiones que se crean.

En esta ocasión hay algunos asuntos fundamentales que preocupan y ocupan a los mineros, pero que también son de una importancia trascendental para la sociedad y el gobierno. Uno de ellos es el tema de la desigualdad creciente y la inequitativa acumulación y distribución del ingreso en México, cada vez en menos manos, mientras que la pobreza y la explotación crecen exponencialmente contra la gran mayoría de la población, que tiene menos oportunidades de una vida justa, digna y un bienestar asegurado.
Es preocupante, como lo expresaron todos los oradores durante la ceremonia de inauguración de la 39 convención de los mineros, que los políticos y gobernantes por ignorancia o ambición, no tomen las medidas para corregir esa tremenda desigualdad económica y social y, peor aún, que defiendan un modelo de política de crecimiento equivocado, que pone en riesgo la estabilidad y la paz social y laboral.

El gobierno, los empresarios y los banqueros se sienten orgullosos de que en México, durante los pasados tres años, no se han estallado huelgas, según lo han expresado, cuando debería darles vergüenza, porque México hoy tiene los salarios más bajos de América Latina. Hace 20 años o quizá menos, estábamos a la cabeza en materia de salarios, prestaciones y bienestar social. También es motivo de preocupación y de frustración que la autoridad laboral del país sea la que viole las leyes mexicanas y los convenios internacionales que le exigen respetar el derecho a la huelga, que es el último recurso que tienen los trabajadores contra los abusos, las amenazas, los acosos de todo tipo y la represión patronal y empresarial en general.

Como bien lo señaló Jyrki Raina, secretario general de IndustriALL Global Union durante su intervención al inicio de la convención, los 50 millones de miembros de esta organización global están inconformes y desilusionados con el gobierno mexicano por mantener esa política errónea de sostener y promover los contratos de protección de los sindicatos oficiales blancos, o charros, porque este es uno de los peores mecanismos que fomenta la explotación y el esclavismo laboral a niveles a veces inhumanos. También el compañero Raina indicó que hace 10 años México tenía 2 o 3 veces los salarios por arriba de los de China y que hoy estamos 40 por ciento por debajo de ese país, según cifras oficiales del Bank of America y de otros organismos internacionales.

Steve Hunt, director del Distrito 3 de los United Steelworkers de Estados Unidos y Canadá, destacó que los contratos de protección patronal y los líderes que los promueven, representan "la segunda profesión más antigua del mundo". Atle Hoie, secretario internacional de Fellesbundet de Noruega, informó que el fondo de pensiones de ese país está revisando seriamente retirar las inversiones que mantienen en Grupo México de Germán Larrea, en función de todas las agresiones al medio ambiente que esta empresa ha cometido, así como los actos criminales contra sus trabajadores y empleados, lo que la convierte en una de las compañías menos éticas del mundo. Agregó que los derechos laborales y humanos en México deben ser absolutamente respetados como en Noruega y ofreció todo el apoyo a los mineros y a los trabajadores mexicanos.

Por su parte, Valter Sánches, secretario de Relaciones Internacionales de la Confederación de los Metalúrgicos de Brasil, destacó que la lucha histórica de los mineros de México es una inspiración para todos los trabajadores y que ellos se han manifestado muchas veces frente a la embajada de México en Brasil en solidaridad con los mineros mexicanos. También comentó sobre la difícil situación política en su país, ya que el golpe que la derecha pretende dar contra la presidenta Dilma Rousseff y contra el ex presidente Inacio Lula da Silva, no es sólo para terminar con la democracia, sino para imponer un modelo de explotación laboral inmoral y negativo.

En resumen, se trata de una gran convención de los mineros que seguramente terminará con grandes aportaciones de ideas y propuestas para construir un país más democrático y justo, así como una sociedad más equilibrada, de acuerdo con nuestro objetivo de crear un nuevo modelo de desarrollo basado en una prosperidad compartida. Muchas felicidades por ello a todos los mineros de México y del mundo.

(La Jornada)