En Alemania hay tres millones de personas turcas o de origen turco. De ellas, 1,5 millones tienen nacionalidad alemana. Entre 700.000 y 800.000 de estos ciudadanos son electores, lo que representa más del 1% del censo electoral. Con algunas combinaciones de coalición, por ejemplo la de la CDU con los liberales (FDP), muy ajustadas, el voto de los turcos alemanes puede ser decisivo en las elecciones generales del próximo domingo, explica Kenan Kolat (Estambul, 1959), presidente de la comunidad turca de Alemania y miembro del SPD.
- Se dice que la comunidad turca es conservadora en el ámbito de los valores pero que históricamente ha votado mayoritariamente al SPD, ¿cómo se explica?
- Sólo hay una encuesta al respecto y se realizó tras las elecciones de 1998. Casi un 80% dijo haber votado por la coalición de socialdemócratas (SPD) y verdes: un 60% a los primeros y un 20% a los segundos. Es verdad que los electores turcos de Alemania, si votan en Turquía lo hacen mayoritariamente por opciones conservadoras, pero en Alemania votan por quienes se muestran más sensibles en cuestiones de ciudadanía o en asuntos como el ingreso de Turquía en la UE. Otro aspecto es que muchos llegaron como trabajadores a Alemania en los años sesenta y setenta, y entonces accedieron al SPD a través de los sindicatos. Eso ha cambiado con el tiempo y, claro, también hay muchos que hoy votan a la CDU.
- ¿Actuará el domingo un efecto Sarrazin (el socialdemócrata autor de un superventas xenófobo), disuadiendo el voto de origen turco para el SPD?
- Aquí hay un problema. El SPD no ha logrado echar del partido a gente así, que ha llevado a la ONU a criticar a Alemania y apremiarla a dar más pasos contra el racismo. En el SPD también hay muchos que apoyan esas posiciones, no en los órganos directivos del partido sino en la base y en esa medida tienen un gran apoyo en la población, lo que es un serio problema.
- ¿Cómo se explica que el caso NSU (terrorismo nazi a lo largo de más de una década, con ocho víctimas turcas entre los diez asesinatos del grupo) no haya sido tema en esta campaña electoral?
- Nos ha asombrado mucho que en el único debate televisado que mantuvieron los dos principales candidatos a la cancillería, la señora Merkel y el señor Steinbrück, ni siquiera se mencionara ese preocupante tema. Nos ha asombrado también que ni la inmigración ni la integración de los inmigrantes fueran en absoluto tema de pregunta ni de discusión en ese debate. Se trata de cuestiones de gran importancia de futuro para el país y por eso nos extraña.
- ¿Qué significado tiene la palabra integración aplicada a ciudadanos de origen extranjero en el discurso institucional alemán?
- Rechazamos ese concepto y nosotros no lo utilizamos porque todos lo entienden a su manera y hay miles de matices. Nosotros decimos que no queremos integración, sino participación, inclusión, porque consideramos que ese término se utiliza en el sentido de ejercer presión sobre los emigrantes; 'o os integráis o tendréis problemas'. Algo así. Parte de la clase política, no toda, usa esa palabra contra los inmigrantes, por eso el término no gusta en la comunidad turca.
- ¿Por qué se ve en Alemania tan poca gente de origen extranjero en la televisión, en los medios, en la policía y en el funcionariado en general?
- Si lo comparamos con el pasado, ha habido una evolución positiva. Tenemos un 20% de la población con raíces inmigrantes. Hemos de continuar impulsando esa tendencia positiva hacia su mayor presencia pública. Apoyamos la propuesta de que se establezcan cuotas u objetivos por ley para que esa representación aumente.
- ¿Cuáles son las principales preocupaciones de la comunidad turca en Alemania?
- Casi todas son sociales. En el tema de los visados, en educación, en el ámbito laboral, donde sí hay grandes deficiencias que afectan al estatus social de la persona. Pero me parece más importante hablar no de las preocupaciones, sino de las oportunidades que esas personas aportan a Alemania: una tercera parte de los niños de menos de seis años tienen un historial de inmigrantes. El futuro pertenece a los niños y jóvenes emigrantes, por eso tenemos que configurar y desarrollar conjuntamente esas oportunidades. Los nuevos desafíos de Alemania tienen que ver con transformaciones en ese ámbito.
Rafael Poch, La Vanguardia
