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La ira del chimpancé

La uruguaya Cristina Peri Rossi publica una novela sobre relaciones personales donde humanos y primates se reparten el protagonismo

Pues sólo nos faltaba esto: dos chimpancés escapados del zoológico que siembran el pánico entre los barceloneses, rompiendo coches y escaparates, ahuyentando a los turistas de las terrazas y robando en los supermercados. Que nadie se alarme, se trata tan solo del inicio de la nueva novela de Cristina Peri Rossi (Montevideo, 1941), Todo lo que no te pude decir (MenosCuarto), en la que el comisario Fonseca y el zoólogo Suárez se conjuran para detener a los primates antes de que lleguen al parque de la Ciutadella.

A partir de ahí, la obra emprende muchas derivaciones, de tono y temática, casi en cada capítulo, para hablar del misterio de las relaciones personales, de lo que nos separa a humanos y monos, o a hombres y mujeres, siempre con referentes culturales procedentes del cine, la pintura, la fotografía, el psicoanálisis y por supuesto la literatura.

“Lo primero que tiene que hacer un escritor es seducir –admite la autora, sentada en un sofá de su piso del barrio de Les Corts–. Es como si vas una fiesta y te gusta alguien, tienes un minuto para embocarle y atraerle, con el lector pasa lo mismo, por eso dejo la lírica para los capítulos finales. La seducción es válida siempre que tu interés por la otra persona sea auténtico; si seduces por amor no mientes, el problema es la gente que seduce para inflar su ego, por narcisismo”.

Entrevista con Mónica Bernabé (Gente despierta - RNE 1, 05/09/17)

De qué hablamos cuando hablamos de socialismo (José Luis de Zárraga)

Sociólogo

Demasiados temas y demasiadas cuestiones se amontonan en este debate. Lo fundamental en él, lo que en primer lugar hay que aclarar si queremos discutir con sentido todos esos temas y cuestiones, es de qué hablamos cuando hablamos de socialismo.

Dejaré aparte otras cuestiones que se han planteado a lo largo del debate, cuestiones urgentes, que será indispensable tratar también. Las experiencias históricas de socialismo y las lecciones que debemos extraer de ellas; el análisis del capitalismo actual y de los cambios que se han consolidado en él con la crisis; y sobre todo la cuestión política práctica: cómo puede articularse hoy la alternativa socialista; cuál es la estrategia adecuada para alcanzar el objetivo y las condiciones en que es posible; cuáles serían las etapas, los instrumentos y los métodos, la organización; cuáles son las tareas en la etapa actual…; en suma, todo lo relacionado con el cómo llegar al socialismo. Aquí solo discutiré lo que diferencia esencialmente al socialismo de cualquier forma de capitalismo, porque es indispensable para avanzar en la dirección correcta. Para llegar a algún sitio es imprescindible tener idea clara de a dónde se va, a dónde se quiere ir. Si no se sabe a dónde se va, o se tiene de ello una idea equivocada, nunca se podrá llegar. El camino, desde luego, es esencial, pero es otro debate. En esta intervención no intentaré responder a la pregunta ¿qué hacer?, no porque no sea cuestión esencial, sino porque es otra cuestión, que requiere otro debate.

[Como no quiero hacer un monólogo, sino intervenir dialógicamente en el debate, lo haré, en las líneas que siguen, utilizando, tanto en lo que suscribo como en lo que discrepo, palabras e ideas de quienes han intervenido hasta ahora… Para ello, entrecomillaré las palabras de otros e indicaré entre paréntesis las iniciales del autor].

Arabescos dinásticos (Valentí Popescu)

El cambio de heredero del trono saudí tiene muchas lecturas entre las que sobresale la del amor paterno: El anciano rey Salman bin Abdelaziz decidió el pasado día 21 nombrar a su hijo predilecto -Mohamed bin Salman, de 31 años- primer príncipe heredero del trono en detrimento del primo de este, el príncipe Mohamed bin Nayef.

La medida se debe ante todo a que el nuevo príncipe heredero era cada vez más cuestionado por los grandes de la familia Saud debido a los fracasos en la guerra del Yemen -el nuevo príncipe heredero es también ministro de la Guerra- y a que sus ambiciosos planes de reestructuración de la economía del país brillan hasta ahora más sobre el papel que sobre el terreno. La fronda que se estaba gestando en la numerosa familia real (cerca de los 1.500 miembros), conjugada con el sólido prestigio de la labor gubernamental de Bin Nayef podía desembocar en un relegamiento de Bin Salman a la insignificancia dorada. Y el rey, impulsado por el amor de padre y el miedo a que surgiera una fronda por mor de la sucesión, cortó por lo amoroso y reforzó la posición de su hijo más querido.

Eminencias grises de esta especie de golpe de Estado real han sido el propio príncipe Mohamed bin Nayef y el heredero de los Emiratos Árabes Unidos (EAU), Mohamed bin Zayed al Nahyan. Bin Nayef, que además de primer príncipe heredero era ministro del Interior, jugó el papel más pasivo y decisivo en la maniobra. Con una dignidad y lealtad digna de los relatos de las 1001 Noches, mostró repetidas veces de forma respetuosa que discrepaba profundamente de la política seguida por su joven primo, pero que acataría sin rechistar cualquier decisión que tomase el rey. Y así lo hizo al anunciarse el cambio de prelación dinástica.