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Jaime Mayor Oreja: "Nosotros estamos más cerca de mantener la unidad de España que ellos de romperla"

El eurotiputado del PP y exministro del Interior alerta sobre los próximos pasos del movimiento nacionalista, del que hoy es vanguardia Artur Mas. Ante la deriva secesionista apuesta por emplear la "máxima determinación"

Desde su vasta experiencia como ministro del Interior, el hoy eurodiputado del PP Jaime Mayor Oreja advierte de que la situación que vive España es la consecuencia de un proyecto de ruptura que comenzó hace treinta años. Primero fue ETA la vanguardia del movimiento nacionalista, después Ibarretxe, y ahora Artur Mas, que no puede dar marcha atrás en su desafío secesionista porque ya no depende ni de su partido. Todos los acontecimientos están conectados. Forman parte de una "historia anunciada" en la que ha tenido un papel fundamental el expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero, por negociar con una organización terrorista cuyo objetivo era la ruptura de España. "Una decisión irresponsable y suicida", dice.

- ¿Insiste en que el proceso de paz de Zapatero sigue abierto?

- Indudablemente. El proceso de paz fue una gravísima irresponsabilidad porque significó una negociación con ETA, y no era la primera vez que ETA había negociado. Lo hizo con el PNV en Estella, con ERC en Perpiñán, y hubo una tercera gran negociación, que fue la del Gobierno de Zapatero en el mal llamado proceso de paz. El proceso de paz continúa tan vivo que ha irrumpido en alguna sentencia del Tribunal Constitucional, en el caso Faisán y, ojalá me equivoque, pero llegará también al Tribunal de Estrasburgo. Porque cuando un Gobierno toma la decisión de negociar con una banda terrorista, la fuerza expansiva de esa decisión llega a los Tribunales.

- No hay entonces una justicia independiente...

- Bueno, no me gusta valorar las decisiones judiciales. El esperpento está en negociar con ETA, porque cuando se negocia con una banda terrostia no hay Estado de Derecho. Yo no me cebo en las sentencias ni en los Tribunales, me cebo en la decisión irresponsable y suicida, por las características históricas de España, de abrir una negocación con un grupo que sólo busca la ruptura de España y que, además, es una organización terrorista.

- ¿Concluye entonces que la sentencia del caso Faisán forma parte del propio proceso de paz?

- Es la fuerza expansiva y prolongada de una decisión del Gobierno; eso forma parte del proceso de paz. Cuántas veces el actual líder socialista, cuando yo hablaba del proceso de paz, decía siempre: "Éste es el raca raca raca de Oreja". Y hoy una sentencia habla del proceso de paz al que hay que servir. Es un disparate.

- Usted ha sido ministro del Interior. ¿Cree que los mandos del Faisán pudieron actuar sin orden superior?

- Todo el mundo sabe la respuesta. No hace falta ser ministro del Interior.

- ¿Se descubrirá algún día que el chivatazo tuvo una motivación política?

- La sentencia lo dice: que el bien supremo es el proceso de paz.

- ¿Ha llegado el momento de ilegalizar Sortu y Bildu?

- Es momento de entender que vivimos la culminación de un largo proceso que arrancó hace treinta años. Lo que estamos viviendo hoy en españa no puede sorprendernos. Es simplemente la culminación de un largo proceso que tiene tres hitos. El primero fue a finales de los setenta, cuando las autonomías dan el poder a los nacionalismos a través de la Constitución y de los Estatutos. Diez años después hay dos resoluciones parlamentarias, de los años 89 y 90, del Parlamento catalán primero y del vasco después, donde ya se apuntó la dirección del derecho de autodeterminación. Y a finales de los noventa, ETA acuerda con los nacionalismos vascos y catalán dos treguas trampa en donde comprometen, primero los partidos nacionalistas vascos en Estella su acuerdo por la autodeterminación, y luego, ERC, en Perpiñán, un acuerdo para llevar la independencia a Cataluña. Tres hitos: autonomía primero, autodeterminación, y acuerdos con ETA desde el País Vasco y desde Cataluña para avanzar en esta dirección. Lo que estamos viviendo es la culminación de ese proceso. Por eso no he contestado a la pregunta. No vamos a entrar en las sentencias, vamos a entender el proceso que vivimos, que es la culminación de una historia anunciada.

- ¿Pero hay que ilegalizarlos?

- Creo que habrá que tener la máxima autodeterminación, pero la ofensiva no viene ahora del País Vasco, viene de Cataluña, y es evidente que, en mi opinión, hay que trabajar ya en el escenario más desfavorable de todos los posibles, desde Cataluña y desde el País Vasco, y habrá que tener la máxima determinación posible. Pero ya que me hace esa pregunta relacionada con lo que hay que hacer, yo primero diré lo que ellos pretenden hacer a través del mal llamado proceso de paz. El siguiente objetivo es un líder para ese movimiento: es la liberación de Otegui, quien se ha convertido en un referente esencial para la izquierda abertzale y para ETA. Confían en que la fuerza expansiva del proceso llegue al liderazgo de Otegui, y a rebufo, o simultáneamente a cómo España se debilita ante la ofensiva de Mas -que es quien está en la vanguardia del movimiento nacionalista hoy-, esperan ahí agazapados esa liberación para su gran objetivo, que es llevar el proyecto de ruptura de España al gobierno del País Vasco. No es sólo el proyecto de una organización terrorista, es un proyecto de ruptura de España.

- Mañana conoceremos la sentencia del Tribunal de Estrasburgo, y todo apunta a que tumbará la doctrina Parot. ¿Está la sociedad española preparada para recibir esa noticia?

- Habrá que ver la respuesta de los ciudadanos españoles, pero vuelvo a insistir: ojalá me equivoque y me desmientan los hechos, pero la fuerza expansiva del proceso va a llevar a esta situación y tendremos que aceptarlo. Todo eso habla del despropósito, del disparate que está significando el mal llamado proceso de paz. La peor herencia del gobierno de Zapatero no sólo es la económica, es la herencia nacional, la herencia política. ¿Cómo puedes hacer un acuerdo político con ETA, cuyo objetivo es la ruptura de España? Pero no sólo es Estrasburgo, el proceso va a intentar que Otegui sea el líder de la izqueirda abertzale en las siguientes elecciones. La invitación que recibió Otegui desde Cataluña para participar en la comisión en defensa de la autodeterminación no es casual.

- Pinta un panorama desolador...

- La realidad dice que yo era un optimisma hace unos años. Vengo explicando desde hace mucho tiempo la existencia del proceso, el significado de las treguas trampa, la presencia permanente de ETA, aunque no mate, la no necesidad que tiene de matar, porque cree que sus objetivos políticos van avanzando... Me quedé corto. El avance del nacionalismo está siendo rápido e implacable. A pesar de eso, estamos más próximos de mantener la Nación y la unidad de España que ellos de alcanzar sus objetivos. Pero nos tendremos que emplear a fondo con la máxima determinación y con inteligencia.

- Como ha dicho antes, el foco del conflicto se ha trasladado ahora a Cataluña, con actos tan despreciativos como el plantón de Mas a la vicepresidenta del Gobierno. ¿Cree que ha llegado el momento de aplicar el artículo 155 de la Constitución?

- Eso lo tendrá que decir lógicamente el Gobierno. Yo lo que digo es que debemos prepararnos para el escenario más desfavorable de todos. Más es hoy la vanguardia del movimiento nacionalsita en España, antes fue ETA, y durante un breve período de tiempo Ibarretxe. Pero esto es una carrera de relevos: a veces País Vasco, a veces Cataluña... y casi siempre ETA. Artur Mas no puede dar marcha atrás porque no es libre ni depende sólo de su partido y de su coalición. Tiene que decir que es necesario un referéndum y alimentar la lógica normal negativa del Gobierno de España. Hay que trabajar sobre ese escenario. Los nacionalistas tienen que entender que no les puede resultar gratis lo que hacen. Si al final no sucede nada, seguirán haciéndolo todo. Tienen que perder en el camino, tienen que saber que estamos dispuestos a que ellos pierdan en el camino.

- Entiendo entonces que se une a las voces del partido que critican una actitud contemplativa del Gobierno respecto a eta deriva secesionista...

- En mi trayectoria política jamás he emitido una crítica al Gobierno, entre otras cosas porque todo este proceso el único que lo puede detener es el Gobierno de España.

- ¿Y está haciendo lo suficiente?

- Yo lo único que digo es que quien lo puede hacer es el Gobierno. Lo que hay que hacer es arroparle, conseguir que ejercite en su momento con la máxima determinación el debate de ideas y el debate de la ley que haya que cumplir.

- ¿Cree que ha llegado ese momento?

- Eso lo tiene que determinar el Gobierno.

- "No hay que tener miedo a los que incumplen la ley".

- ¿Tiene intención de repetir como cabeza de lista en las europeas del próximo año?

- Estoy a disposición del partido y será la decisión del partido y mi decisión la que se produzca en el momento que corresponda.

- ¿A usted le apetece?

- A mí lo único que me preocupa es la crisis de nación de España. Lo demás es irrelevante.

- ¿Cree que el PP recuperará su intención de voto o teme un desplome en los próximos comicios?

- El problema que tenemos delante de nosotros es tan grande que no es lo que más me preocupa el análisis de la evolución electoral de un partido o de otro. Lo importante es articular una mayoría social y política en España para hacer frente a este desafío. Lo importante es ver cómo articulamos esa mayoría y cómo se lleva adelante con la total determinación de un debate de ideas y un proyecto de acciones.

- ¿El caso Bárcenas ha hecho mucho daño al PP?

- Ha hecho daño, pero para afrontar el otro gran tema, que es el problema de España. Lo fundamental, lo que tenemos ante nosotros es este desafío: el de unirnos y el de concentrar todas nuestras energías y nuestros esfuerzos. Los que estuvimos en la Transición tenemos que admitir que hay quien creyó que el gobierno de las autonomías iba a diluir esos objetivos. Eso no ha pasado. Hemos vivido estos años la historia de dos orillas, en la que una orilla ha ido al encuentro de la otra y cambiábamos posiciones, nosotros, la otra orilla se alejaba más, casi en un movimiento reflejo: cuanto más cerca estás de mí, más me alejo yo de ti, porque para ellos lo importante es mantener la distancia entre las dos orillas para justificar su existencia. Esto no ha cambiado, porque los movimientos no cambian, avanzan en la misma dirección, que es hacia la independencia. Algunos hemos aprendido que cuando hay determinación, cuando se quiere aplicar la ley, y toda la ley, no pasa nada. Cuando tuvimos que hacer frente a ETA nos decían que si sobrepasábamos algunas líneas rojas se iba a producir una revolución en el País Vasco. La Justicia adoptó todas las medidas que había que adoptar, y no pasó nada, no se incendió el País Vasco. No hay que tener miedo a los que incumplen sistemáticamente la ley.

- ¿Recibió usted dinero de Bárcenas?

- Sobre esto no tengo nada que decir. Está en manos de la Justicia. Asumo todo lo que han dicho sobre este tema Aznar y Rajoy, los dos. Lo asumo de la A a la Z.

- ¿Considera que las reapariciones de Aznar perjudican la imagen o las políticas que lleva a cabo el Gobierno de Rajoy?

- A Aznar vale la pena escucharle siempre, y el diagnóstico que hace es correcto. Y, en este momento, voces que digan la verdad de lo que sucede deben ser bien aceptadas por todos, pero especialmente por los que somos la misma familia política. En modo alguno decir la verdad y explicar la gravedad del problema que tenemos delante de nosotros es negativo. Y también creo que hasta los miembros del actual Gobierno coinciden o deben coincidir.

- "Se ha relativizado hasta el derecho a la vida".

- ¿Cómo cree que quedará la reforma del aborto que está ultimando el ministro de Justicia?

- Pues no lo sé, yo la deseo; creo que es necesaria. Todo lo que estamos viviendo en el fondo tiene un nombre, que es una moda dominante: el relativismo. Lo hemos relativizado todo, desde la lucha contra el terrorismo hasta el derecho a la vida. Ese relativismo es nuestro adversario, y se ha manifestado de forma muy dramática al decir "el aborto es un derecho", en vez de hablar del derecho a la vida. Éste es un gran debate, no es una cortina de humo, y lo que más me importa es que la ley vuelva a decir que el derecho está en la vida. Hay supuestos que han demostrado que se vulneraba permanentemente la ley; lo deseable es que no se repitan esos mismos enunciados. Pero tenemos que darnos cuenta de que éste es un debate que hay que abordar paso a paso: no se puede pasar del cero al infinito.

- ¿Entiende la desconfianza de los ciudadanos hacia los políticos?

- Sí, hace falta un proyecto de regeneración y rectificación por nuestra parte. Entiendo el malestar. Otra cosa es que crea que la solución es la revolución y que el problema sólo está en los políticos. ¿Qué institución no está en crisis hoy en España? Yo creo que están todas, porque en todas las instituciones hay personas. ¿Dónde no está la crisis? ¿En los sindicatos? ¿En la patronal? Lo más fácil sería que desaparecieran unos políticos y entrasen otros, o que hubiesen unos partidos en vez de otros... pero la crisis es más profunda.

- Hablando de instituciones, ¿considera que el caso Urdangarin ha perjudicado la imagen de la Corona?

- La Corona es insustituible en España. Tendrá que regenerarse o se tendrá que rectificar en su seno, pero la Corona en la historia de España es insustituible y, por tanto, yo lo que deseo por el bien de España es que esa institución se consolide, que no volvamos a la peor historia de este país.

Nati Villanueva, ABC