Más de 8.000 entradas y 400.000 visitantes desde el 9 de octubre de 2011

Sin consuelo (Beatriz Garrote)

Portavoz de la Asociación Víctimas Metro 3 de Julio (AVM3J)

Es difícil explicar qué ha supuesto para los miembros de la Asociación de Víctimas del Metro, e imaginamos que para el resto de víctimas, oír las declaraciones de Víctor Campos, Juan Cotino y Francisco Camps. No es que nos haya extrañado o sorprendido que sigan repitiendo consignas. Pero, al fin y al cabo, eran representantes de nuestro Gobierno en 2006 (de todos, también de nosotros) y sería deseable que, al menos, 10 años después pudieran mostrar otra actitud. Da la impresión, oyéndoles, que fabricaron tantas mentiras que ya no saben regresar.

Así que prefirieron seguir alabando una gestión ejemplar, como si los ciudadanos y ciudadanas que sufrimos dicha gestión no llevásemos 10 años denunciado todas las irregularidades. Lo que más asusta, es que no se dan cuenta de que hay realidades que no se sostienen, que lo que ahora se sabe ya no da cabida a sus mentiras. Y que ya no tienen a su servicio la maquinaria de unos medios de comunicación públicos como altavoz de su falsa propaganda.

Pueden repetir que hubo múltiples oficinas de atención a las víctimas, dando diferentes versiones, eso sí, porque parece que ya no les es tan fácil coordinar las respuestas. Pueden incluso llegar a afirmar, como hizo Camps en un ataque de grandeza “que todo el Gobierno Valenciano en sí mismo era una oficina donde las víctimas podían acudir en caso de necesidad”. Pero la verdad es la que es: más allá del pago de las indemnizaciones no hubo ni una sola atención coordinada para interesarse por las necesidades de las víctimas, ni siquiera de los heridos. Y eso fue transmitido al señor Campos por escrito; claro que, según afirmó en la Comisión, no recordaba nuestro documento, supongo que porque lo guardó en un cajón y no se molestó ni en leerlo.
Se atreven a afirmar lo orgullosos que están de sus acciones porque “obraron con humanidad”, atendiendo a las familias que los solicitaban de manera privada. No parece que después de todo lo que ha llovido (sobre todo encima de ellos), hayan entendido que los recursos y los medios públicos no se otorgan de modo caciquil a quien ellos deciden. No comprenden que el hecho de que Juan Cotino visite a las familias en su casa “porque le da gana y a título personal”, según sus propias palabras, no es propio de un estado democrático. Y da igual que sus intenciones fueran piadosas como afirman constantemente.

Más allá de que en el contexto en el que se hallan algunos personajes sea difícil presuponer una buena voluntad, no creo que se tenga que entrar a valorar sus motivaciones. Los hechos por sí solos son inaceptables. Un consejero no debe ir de peregrinación por las casas ofreciendo trabajo a las víctimas de forma privada, sin ningún tipo de control ni reporte oficial. La atención a las víctimas es un derecho de éstas, no una limosna ejercida a capricho de alguien a nivel personal.

No deberían seguir negando la falta de seguridad en la línea 1 por un hecho tan evidente como que ocurrió el accidente más grave de todo el territorio español: no mueren 43 personas y otras 47 resultan heridas en un transporte seguro. Ni seguir escondiendo su responsabilidad política tras unos autos judiciales provisionales cuando la causa sigue abierta. Como tampoco deberían hacer que no va con ellos cuando les preguntan por el papel de la asesoría HM Sanchis preparando toda la estrategia de comunicación de FGV y del propio Gobierno Valenciano sobre el accidente. Francisco Camps ha afirmado que ni siquiera era conocedor de la existencia de esta agencia de comunicación a la que Ferrocarrils pagó más de 600.000 euros; y no se ha sonrojado.

Y por encima de todo, no toleramos que sigan repitiendo que han estado al lado de las víctimas simplemente porque no lo estuvieron, porque es mentira. No sabemos si realmente se lo creen de tanto repetirlo; tal vez el presidente Camps haya olvidado que el 3 de julio de 2007 donde estaba realmente era en la Copa América, celebrando la victoria del Alinghi y no conmemorando el primer aniversario del accidente junto con los familiares. O si por el contrario son unos cínicos redomados y saben perfectamente que nos trataron como indeseables, negándonos el acceso a las instituciones, retirando la atención psicológica a pacientes que la seguían necesitando, intentando que no nos manifestáramos en la plaza de La Virgen, censurándonos en los medios de comunicación públicos,…

Uno de los peores momentos de la comparecencia fue cuando el presidente Camps, sin pestañear, afirmó que “su única motivación fue minimizar el dolor de las víctimas”. Si ése era su objetivo no lo pudo hacer peor. Con la gestión de su gobierno el presidente Camps alargó innecesariamente el duelo por nuestros familiares durante 9 largos años; sólo por eso, hubiera estado bien que hubiera sido la mitad de humano de lo que presume y hubiera hecho un mínimo de autocrítica.

Eso sí que hubiera supuesto algo de consuelo.

(El País)