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Carta de un mastuerzo del 15-M a Savater (Victor Sampedro)

Catedrático de Comunicación Política

Al inicio del 15-M, Fernando Savater tachó de "hatajo de mastuerzos" a quienes protestaban ante el Parlament de Catalunya. Los altercados, inducidos por la policía, acabaron con el desalojo violento de los manifestantes. Cinco años más tarde reproduzco la carta que publiqué en mi blog.

Sánchez-Cuenca ha criticado recientemente a Savater por moralizar el debate sobre ETA, sin atender a los datos y debates rigurosos; e impidiendo así avanzar soluciones a la cuestión nacionalista. El texto que ahora recupero extiende esta crítica con varias tesis. (1) La excepcionalidad – en el panorama internacional - de unos intelectuales caracterizados por la ausencia de conflicto con el poder. (2) El reduccionismo de la opinión pública y las vías legítimas de expresarla a su expresión institucional. (3) La equiparación del conflicto no institucionalizado con la violencia. (4) Antes que Zapatero, la cruzada antiETA estigmatizó a los movimientos sociales, aunque fuesen nítidamente noviolentos. Y (5) que, por tanto, todo esto viene de lejos y que lejos habremos de llegar para cambiarlo.

Aprovecho para pedir disculpas por los argumentos personales que dirigí contra el señor Savater. Aunque con su individualismo, él mismo se coloque en la diana. No los he retirado para pedir disculpas públicas por ello. Y aplicarme que la crítica legítima, es también autocrítica.
Le escribo con vídeos y hemeroteca. Para que mi espístola se le haga más leve, se solace y refresque la memoria.

Con el respeto que usted nos niega llamándonos mastuerzos, me permito recordarle que no es este el primer insulto con el que desvela la postura que mejor adopta: el escriba sentado. Un genuflexo copista de las palabras del poder. La única vez que le he visto levantarse lo ha hecho en una tribuna hípica. Usted, como buen aficionado, distingue siempre al caballo ganador y practica un activismo epicúreo. Reconoce haberse “divertido mucho con el terrorismo” (también ganado dinero y galardones, ¿no?) y haber recuperado la juventud perdida practicando su monocultivo antietarra. Ojalá Pilar Manjón pudiese decir lo mismo respecto al 11-M. Porque después usted ha sabido mantener vivo su furor democrático defendiendo el idioma castellano y el negocio de la tauromaquia. Como todo el mundo sabe, banderas que residiendo en Madrid comportan un estigma y una coacción sólo comparables a la de Rosa Díez visitando un ayuntamiento de Bildu.

Insultándonos se ha alineado con quienes tachan el 15-M de marihuanero y totalitario. Se ha puesto una vez más del lado de los violentos de esta democracia de baja intensidad: cargos que normalizan los regalos de sus comisionistas y que compran parlamentos a través de Tamayazos. A los estigmas clásicos de marginales y extremistas radicalizados, añade usted ahora el de minoría no representativa. Emplea el argumento de que 400 manifestantes, aunque coincidan según las encuestas con el 60% - 80% de la población (dependiendo el tema), no son representativos de 40 millones. Ni siquiera aunque más de la mitad haya afirmado haber participado en alguno de sus actos. ¿Estuvo también en Génova gritando el 22M: "Esto es democracia y no lo de Sol"?

Por su concepción del orden y el espacio público debe resultarle, en cambio, representativo el cargo que ocupa el Conseller de Interior. Como a usted se lo subvencionan o lo rentabiliza con autobombo promocional, quizás se le haya olvidado que en democracia el derecho a reunirse y manifestarse se reconoce: nunca es una concesión ni un permiso excepcional. Usted no parece preocupado por garantizar que así sea el 19 de junio (día de manifestación multitudinaria del 15-M).

Así lo indica su silencio cómplice. Cuando los mastuerzos de la Plaça de Catalunya fueron apaleados debió henchirse de orgullo socrático al ver cómo por fin limpiaban el ágora. Lástima que luego llegase otra multitud mayor de mastuerzos, metecos y bárbaros, dejando claro de quién han sido siempre las plazas. Tan anglófilo usted y no encuentra paralelismos entre el speaker’s corner y el intento del 15-M de regenerar la cultura política desde la vía pública. Sin duda es porque sabe que no tiene apenas nada que aportar a una conversación colectiva, horizontal y sin vetos.

Quizás no lo capte: nada que ver con los usos de la Transición, ni miedos ni consensos impuestos.

Está claro que lo suyo era hacer de consejero aúlico en la Bodeguilla de la Moncloa de F. González o de escriba adoratriz del "Espíritu de Ermua" a partir de Aznar". Ambas cosas ya no serán posibles. Estamos haciendo lo imposible porque así sea, al denunciar a sus validos. Y a lo mejor de ahí vienen sus insultos. De ver que se le acaba el discurso tras lo de Bildu y permítame decirle, al paso que va, la audiencia... como a tantos otros. Corean con usted los periodistas de este país que somos una amenaza a la democracia; pero carecen, no ya de datos, sino de legitimidad para afirmarlo. Para tenerla debieran haber denunciado a los agentes del desorden: los que, sin identificación alguna, 'limpiaron' la Plaça de Catalunya e, infiltrados, iniciaron la violencia ante el Parlament.

¿No quiere usted saber sus números de placa? ¿O es que ya los conoce? ¿Está cómodo pagándoles los salarios con sus impuestos? ¿O usted no paga? Medite la respuesta. No vaya a ser que algún día los Berlusconi patrios que tanto ayuda a medrar prescindan de usted. Claro que, constatado el panorama electoral, ya está haciendo méritos para hacérseles tan imprescindible como Pío Moa y Sánchez Dragó. ¡En qué Santa Compaña anda usted! ¿No se reconoce en el ultramundo de las espectros de la Inmaculada Transición?

Nunca compartimos el nihilismo con el que usted fundamentaba sus primerizas, y ya tan trasnochadas, poses progresistas. Por eso no nos ha perdonado nunca ser tan mastuerzos. Gentes que su coleguita J. Cercas tampoco comprende, porque nunca ensalzamos con ustedes a "los héroes de la traición". No se confundan, sus héroes de la Tra(ns)ición no traicionaron ideal alguno. El único que tenían era el poder. Y ni siquiera era un ideal: siempre lo acapararon.

Hoy más que nunca, lo demuestran ante el 15-M. Y en su apoyo ha salido usted siempre publicando insidias e insultos. Siempre desde el buque insignia de la corrección política de este su país. Siempre justificando nuestra represión, no fuera a ser que nuestras demandas diesen "alas" a ETA. ¡Ay, siempre mirando tan alto! ¡De cacería y a por las mismas presas! Se entiende que ahora busquen otras en el 15-M. ¡Qué ridículo que nos han hecho pasar!

De su labor contra la no violencia y secuaz con el miedo infundido en la Tra(ns)ición sobran dos perlas. Podríamos deslumbrarnos si las exhibimos todas. En marzo de 1993 calificó de "disparate" una absolución a un insumiso por si los etarras aprovechaban la sentencia. Once años más tarde, el 12 de marzo de 2004, le hizo la Autopsia a los casi 200 cadáveres de Atocha y de paso a esta democracia: "Veo la masacre por fin cumplida, la masacre que se venía buscando desde Navidades por lo menos, los kilos de explosivos que esta vez no pudieron ser interceptados: ahora ya no quedan dudas [...] Hoy no, hoy las dudas se han volatilizado junto a centenares de vidas humanas. Supongo que ahora no queda más remedio que aceptar la incursión de ETA en la campaña electoral. [...] escuchemos a nuestros intelectuales y artistas para quienes lo verdaderamente intolerable es la política del PP: en cuanto se acabe con ella, reinará la armonía y el Prestige se convertirá en un yate de recreo con velas blancas (por cierto, ¿quién habrá sido el primero en decir que la culpa de la matanza de Madrid la tiene la falta de "cintura política" de Aznar?)"

Usted estrechaba el cerco a la disidencia, pedía nombres para llevar a la hoguera de la espiral del silencio que ayudó a crear. Blindaba a un poder opaco, alimentado de odio a la discrepancia o disidencia, opuesto a toda evidencia empírica y lógica argumental. Se entiende que ahora se ponga del lado de los higienistas democráticos, que antes pedían fumigar las acampadas y ahora erradicar a "los violentos." El siguiente paso será animalizarnos más, para que las mayores cotas represión que están por venir (ya que ustedes no la denuncian) no suenen a recorte de libertades. ¿Nos quitarán las flautas para llamarnos tan sólo “perros que ladran su rencor por las esquinas”? Recuperen la retórica aznarista y fraguista, ya les han hecho el trabajo. Porque, no disimule, eso es lo que usted hace, continuarlo.

Aquel día de marzo, hace siete años, decidí que jamás le volvería a leer. Sobre todo cuando constaté la ignominia de su silencio cómplice con la posterior teoría de la conspiración del 11-M. Por omisión y de forma implícita – esto es, de la forma más cobarde e irresponsable - usted tomó parte en aquella conspiración. Porque le excusaba de retractarse de la mordaza que quiso imponernos con aquel artículo. Porque le permitía usar a las víctimas (sólo las "suyas") como “arietes de la lucha por las libertades”. Así lo declamaba también Acebes, sin reparar en la inhumanidad y el engendro jurídico-político en el que incurrían. He cumplido lo de no leerle. Pero no logro dejar de escucharle. Hay quien le sigue considerando una voz autorizada, sobre todo cuando de "violencia política" se trata. Por eso deben haberle dado ahora micrófono.

Los clanes acampados nos hemos vuelto violentos lanzando nuestras malas pulgas cuando se nos pega. Nos hemos pasado de la raya. Pero es usted quien ha traspasado 'la línea roja' ya demasiadas veces. Ha degradado el debate sobre las libertades y la democracia de este país hasta límites intolerables. Es usted uno de los máximos responsables de la degeneración de la esfera pública que colapsó el 13-M de 2004, sin que usted lo supiera, y que está siendo regenerada desde el 15-M de 2011. Ayúdenos, quítese ya el disfraz de moderno iconoclasta y librepensador. Vista los hábitos de Inquisidor de una democracia clerical y mojigata. Ingrese en las filas de la reacción. Cultive esa feligresía antes de quedarse sin fieles.

Por último, le ruego no convierta esto en una amenaza etarra. El discurso del miedo y la violencia no es nuestro. A pesar de los insultos, queda usted invitado a la próxima asamblea, la siguiente y más cercana a su casa. No tiene pérdida. Quizás descubra ahí ese elixir de la eterna juventud, sin necesidad de abrazarse a una militancia propia del Imserso. Aprovecho, por tanto, para desearle una tercera y hasta una cuarta y quinta juventud sin que necesite jugar a progre díscolo, políticamente incorrecto sólo para la tercera edad izquierdosa. No busque más la indignación de los indignados para darse publicidad. Hay números menos viejunos que representar en el circo caduco del que participa.

Salud a espuertas, que no le falte nunca y que sepa compartirla.

Víctor Sampedro