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Colombia se desborda con migrantes ilegales

La Policía de Colombia detuvo ayer a 77 inmigrantes ilegales, de nacionalidad haitiana, dominicana y española, que se movilizaban por la carretera Panamericana, en el suroeste del país. Pero esta noticia es sólo la punta del iceberg del colapso que atraviesa el país sudamericano estos meses. Así, miles de cubanos están retenidos en el puerto de Turbo, en un accidentado viaje en pos del sueño americano, de alcanzar Estados Unidos y abandonar una vida precaria. Pero la pesadilla continúa.

El Gobierno colombiano rechazó el martes pasado la petición de más de 1.300 cubanos ilegales, que se encuentran en el noroeste del país, de suministrarles un avión para continuar su viaje a México, y dijo que quienes no abandonen el territorio voluntariamente serán deportados. La escena que tenemos en las retinas de esos sirios e iraquíes implorantes en las costas mediterráneas y las fronteras de Macedonia y Hungría se reproducen en el tránsito hacia el país norteamericano. Ya el verano de 2015 cientos de refugiados empezaron a optar por atravesar Panamá para alcanzar la tierra prometida, la de las oportunidades y el éxito self-made. Procedentes de lugares inverosímiles del planeta, al observar que Europa cerraba sus puertas, construía vallas y controlaba el paso del Eurotúnel, pensaron que Estados Unidos podía ser una buena opción para alcanzar la libertad.

Pero este peregrinar, cuando no acaba con la vida, es de una gran dureza. Y eso que el pasado viernes Efe informó de que Estados Unidos ha acogido este año a 8.000 refugiados sirios, en su gran mayoría mujeres y niños, y que podría superar antes de octubre la cifra de 10.000 pactada por el presidente Barack Obama. Aunque también ha negado a cientos de ellos la entrada.
“Podemos decir que hemos recibido 8.000 refugiados sirios hasta ahora este año y estamos muy seguros de que acogeremos a al menos 10.000” en los próximos meses, dijo la secretaria adjunta de Estado de Estados Unidos para Población, Refugiados y Migración, Anne C. Richard.

Por su parte, el director de Migración Colombia, Christian Krüger, se reunió el martes con el presidente, Juan Manuel Santos, y los ministros de Exteriores, María Ángela Holguín, y del Interior, Juan Fernando Cristo, para analizar la situación de los migrantes irregulares que están en la localidad de Turbo (Urabá), fronteriza con Panamá. “Se están tomando medidas. Invitamos a estos migrantes para que se acerquen a Migración Colombia para hacer las deportaciones voluntarias”, dijo Krüger, y añadió que los que no deseen hacerlo serán obligados a salir del país.

Turbo es el principal puerto caribeño de la región de Urabá y por su posición geográfica es usado por ciudadanos de Cuba y otros países, principalmente asiáticos y africanos, como trampolín para emprender viaje hacia Estados Unidos vía Panamá.

- “Calamidad pública”.

La alcaldía de Turbo decretó hace una semana el estado de calamidad pública por la presencia de los cubanos, que según algunas fuentes pueden ser más de 3.000, de los cuales 1.273 permanecen en una bodega y en sus cercanías.

El cierre del paso fronterizo para los ilegales hace que Turbo se haya convertido en una bomba, pues los cubanos, que dicen ser 2.432, están desesperados y preocupados por las noticias de que el Gobierno colombiano está estudiando la posibilidad de deportarlos a Ecuador, su última escala antes de entrar en el país. Por ello hace una semana escribieron una carta dirigida a Obama, a la ONU y a la Organización de Estados Americanos, en la que pidieron que se les permita llegar “de manera segura” a Estados Unidos.

El Gobierno estadounidense ha hecho pasar a los solicitantes de asilo por un largo y complicado proceso que deriva en la denegación de refugio para “cientos” de ellos, dijo el director de Inmigración, León Rodríguez. Entretanto, Trump habla del peligro de un “caballo de Troya”.

(C. M. Sacristán, Deia)