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Felipe González: "Vivimos una crisis generalizada de pérdida de calidad de la política y de los liderazgos"

Ex presidente de España y dirigente socialista, habló con Clarín durante una fugaz visita a Buenos Aires sobre la crisis global, la urgencia para que España resuelva su problema de gobernabilidad y se detuvo en el desastre que acosa a Venezuela

Felipe González, ex presidente de España, socialista tenaz, uno de los últimos grandes dirigentes europeos, mira con preocupación un mundo que se cierra sobre si mismo y genera liderazgos débiles. Quizá por eso en esta extensa entrevista exclusiva con Clarín, durante una fugaz visita a Buenos Aires, demanda una solución urgente y pactada en España. Y sostiene la necesidad de instituciones fuertes –no solo ahí– contra la corrupción, porque “hay una moral pública y es el cumplimiento de la ley”.

- La aparición de Donald Trump, se suma a una ola de propuestas aislacionistas y nacionalismos, ¿cómo lo analiza?

- Es una crisis de gobernanza de la democracia representativa que no encuentra respuesta. Vivimos el fenómeno contradictorio de una globalización que supone una supranacionalidad, un espacio mucho mas abierto para la circulación del capital, para las empresas. El mundo se ha globalizado y hay reacciones defensivas con componentes muy irracionales apelando al miedo, y renacen los nacionalismos. El Brexit, por ejemplo, ha sido de una irresponsabilidad antológica. ¿Cómo es posible?
- ¿El inicio de esto ha sido la crisis de 2008?

- Empieza mucho antes, con la caída del comunismo y la irrupción de la revolución tecnológica. Esos dos factores ponen en crisis la idea que tenemos del Estado-Nación como el ámbito de realización de la soberanía, la identidad de la moneda, del mercado. El capitalismo o la economía de mercado, que ya no enfrenta la amenaza del comunismo, ha quedado librado a su propia suerte. Esto nos llevó primero a la crisis del Punto.com del 2000, y luego a la del 2008 que fue una hecatombe del modelo desregularizado, una situación casi de autodestrucción general.

- ¿Cómo se adecua el sistema político a esa revolución tecnológica?

- Esa es una de las cosas que trato de analizar en la cátedra de la universidad de San Pablo. Hay muchos elementos de autonomía por ejemplo en los movimientos de capital. Hoy el 92% de esos movimientos se realizan en un plazo inferior de 72 horas. La economía se ha financiarizado excesivamente en relación con lo que es la economía real, la productiva. Los flujos de capital crecen cada año 60 ó 70% acumulativo cuando la economía mundial lo hace al 2 ó 3%.

- ¿Es esa distorsión lo que genera líderes como Trump, entonces?

- Ha pasado también dentro del Partido Demócrata. El crecimiento de (Bernie) Sanders ha sido una respuesta a lo que llamamos los indignados, porque la capacidad de compra del salario medio en EE.UU. está congelada en los últimos 40 años mientras el PBI se ha multiplicado por tres o cuatro. La diferencia de renta es cada vez mayor. El modelo de la economía de la globalización es un poco audoestructivo, un poco mucho. Incluso en Davos advierten ¡atención! esta distribución tan desigual de la riqueza puede hacer insostenible al sistema.

- ¿Hasta qué extremo?

- Se autodestruye por exceso de concentración de la riqueza y por tanto por desigualdad en la distribución del ingreso. Es un fenómeno que va más allá de la ideología. Yo creo que crecer y distribuir es el mismo fenómeno que se retroalimenta. Lo digo desde una aproximación no ideológica sino de eficiencia. Para que el sistema sea eficiente y sostenible tiene que redistribuir.

- ¿Cómo piensa que el sistema político puede cabalgar este desafio?

- Bueno, hay una crisis de liderazgo muy seria. Una crisis generalizada de pérdida de calidad de la política unida a esa a perdida de liderazgo. Fíjese lo que decía del Brexit, lo que han perdido. Han pasado del Reino Unido al pequeño reino de Inglaterra que tiene perdida la voluntad de Londres, que es el pulmón. Han perdido Escocia, Irlanda y para colmo es la gente de mi edad, que por definición no tenemos futuro, quienes deciden el futuro de la gente de 20 o 30 años que quieren seguir siendo europeos.

- En América Latina también hubo un cambio del paradigma ...

- Hay un cambio de ciclo, sí, pero había no uno sino varios modelos. Las economías del Atlántico han sido mas intervencionistas que las del Pacifico, estas más librecambistas o abiertas y son las que han resistido mejor el impacto de la crisis. Han sido mas flexibles que las del Atlántico. El peligro es confundir la situación: los gobiernos pueden cometer errores, pero aquí no había un sólo modelo. Cuando me hablan del modelo bolivariano, yo no se cuántas empresas estatizó o nacionalizó Lula o Kirchner.

- ¿Ha habido más irresponsabilidad o ineficiencia o ambas?

- Bueno, Venezuela, por ejemplo, es un país que ha destruido todo su aparato productivo. Evo Morales (presidente de Bolivia), para solidarizarse con Nicolás Maduro (presidente de Venezuela), me hizo mucha gracia. Dijo que la ideología esta bien, pero de la ideología no se come. Era fantástico como definición. Porque Evo, por lo menos, se ha sentado en la caja y lleva bien las cuentas.

- Se ha dicho hasta hace poco que la corrupción democratiza

- No es verdad. Lo que sí es verdad es que descompone la sociedad. Una coima descompone la moral pública, que es el cumplimiento de la legalidad. No es moralina. Me han preguntado si hay una moral publica y yo dije si, es el cumplimiento de le ley.

- También se sostenía que la corrupción era inevitable.

- Lo que fallan son las instituciones. Un profesor mío decía que el ser humano no tiene vocación de héroe. Si las instituciones le facilitan la vida con un comportamiento que evada la legalidad, pues como no son héroes se adaptarán a esa ilegalidad. Ahora, si las instituciones cobran caro la ilegalidad, como no son héroes el incumplimiento de las leyes será excepcional. Esa es la importancia de las instituciones.

- ¿Qué es lo que hace posible este terrorismo que golpea al mundo?

- Primero digamos que América Latina está en una situación de privilegio. Aquí la convivencia entre las diversas identidades religiosas es infinitamente más fácil. Es una bendición de convivencia que ojalá se sepa utilizar. Sobre el terrorismo, veo el error que se cometió en Irak, el que destruyó a Libia, sin preguntarse ‘y después qué’. Ahora tenemos un montón de grupos amenazando. Y hay un 1.700.000 refugiados en Líbano. Hacemos discursos que no se basan en la razón, sino en facilismos.

- Comentaba usted la crisis de institucionalidad en Venezuela

- ​Claro, Venezuela es la institucionalidad al servicio de la corrupción. No se cuál era el déficit de la administración central de Argentina, lo debería saber ...

- Siete por ciento ...

- Bueno, el de Venezuela supera el 20%. La inflación este año terminará en el 800%. Perderán 11 puntos del PBI y el año que viene 20 puntos. Como no hay un mecanismo para cortar la inflación, en 2017 será de 1.500% o 2 mil y esa carrera destruirá en 4 años el 50% de la riqueza del país.

- ¿Se ha preguntado por qué Cuba se deshiela y busca inversiones, y no Venezuela?

- Para saber dónde quiere llevar Raúl Castro su proyecto, más allá de la normalización con EE.UU., hay que fijarse en Vietnam. Ese es su modelo. Creo que no he contado esto nunca. Yo estaba en noviembre del ‘95 en Bariloche en una iberoamericana y negociaba con Fidel el acuerdo entre la Unión Europea y Cuba. El modelo era el bilateral de la UE con Vietnam en el cual ese país podía seguir teniendo partido único, pero liberalizaba por abajo la economía y hacía desaparecer el delito de opinión. Hoy el modelo económico de cuba es Vietnam, pero el Venezuela es Cuba. Es una tremenda contradicción, es el empeño de una utopia regresiva en palabras de Fernando Henrique Cardoso.

- ¿La corrupción es la que fuerza esa contradicción?

- Recuerdo una charla con Hugo Chávez. Me llamó varias veces. Una vez le dije, la justificación de esta revolución era acabar con la corrupción y hay más corrupción que nunca. El decía, tienes razón, esto de aquí es endémico, de abajo hacia arriba se corrompe todo el mundo. Y así lo arreglaba.

- ¿Ve usted también ahí un alto riesgo de estallido?

- Hace poco hice una artículo sobre la crisis de Venezuela, la institucional con un Congreso al que la Corte le sacó competencias y la negativa del Consejo Nacional Electoral a tramitar el revocatorio.

La gravísima crisis institucional no es, claro, lo que le falta a la gente en la calle, pero es instrumental. Si no se arregla lo institucional es imposible arreglar los problemas que sufre la sociedad, y son dramáticos, muy serios.

- ¿Cómo sigue esto?

- Hay debates absurdos. La oposición habla de la necesidad de ayuda humanitaria, y Maduro lo niega, pero gobierna desde enero con un decreto de emergencia económica. Y ha pasado el control de los ministerios al de Defensa y jefe de las FF.AA. El poder politico se ha militarizado y el económico y el social. Estamos en riesgo. Es una situación en que el abismo incluso ya se quedó atrás hace siete pueblos.

- ¿Cuál es el problema central de la crisis española?

- El problema más serio en general sobre la pérdida de credibilidad de los partidos políticos en España es más grave, porque hicimos elecciones el 20 de diciembre, la gente votó, y los responsables políticos no han sido capaces de ponerse de acuerdo y formar un gobierno. Han vuelto a votar el 26 de junio más o menos lo mismo, y existe la misma dificultad para formar gobierno. Claro no se puede ir a nueva elecciones sin decirles a los responsables de los partidos, ustedes son los que se tiene que ir. No le pueden decir a la gente que se ha equivocado a la hora de votar.

- Usted ha llamado a que se pacte de una vez, ¿qué ha pasado?

- Yo decía por febrero y ahora lo puedo extender a los cuatro partidos principales, que el que no pueda formar gobierno por lo menos tiene que tener la responsabilidad de no impedir que los otros lo hagan. Esa era mi manea de llamar a que por lo menos se abstengan quienes no pueden formar una mayoría alternativa. Es bien obvio que no me hicieron caso. La minoría mayoritaria mas probable es la que encabeza el Partido Popular. Por lo tanto los demás podrían decir que, como no estoy de acuerdo con su propuesta ni con su programa voy a votar en contra en primera votación, pero me voy a abstener en segunda votación sin compromiso con usted sr. Mariano Rajoy para que forme gobierno.

- El socialismo justamente no quería eso. Ni siquiera en minoría

​- La propuesta de Pedro Sánchez (líder del PSOE) era votar que no, y luego que no aunque eso suponga que no se forme gobierno. Los lideres políticos no se dan cuenta de que el liderazgo social es prioritario sobre el liderazgo orgánico. Si uno no tiene crédito en la sociedad ¿de qué le sirve liderar el grupo? Yo creo que la dinámica en que está el Partido Socialista es más orgánica que de proyección social.

- ¿Cómo se sale de eso?

- Yo creo que hay una conciencia en los dirigentes del partido en general de que si no es posible armar gobierno hay que dejar formar gobierno y eso lleva a la abstención. Cuando lo vuelva a publicar se armará un escándalo allí. Porque incluso debe ser así, aún si Rajoy no se lo merece. Porque realmente no lo merece, no ha hecho nada por formar gobierno, es más ha aceptado el encargo interpretando de manera abusiva la Constitución. Pero aunque uno piense que Rajoy no lo merece, lo que se tiene que considerar, por sobre todo, es que España no puede seguir sin gobierno. Eso es lo que llamo liderazgo social y responsabilidad de Estado.

- ¿Esa crisis agudiza el conflicto secesionista con Cataluña?

- No creo que haya una posible secesión. Ahora que la situación favorece la crisis territorial y las tensiones secesionista, sin duda. Después de 30 años que han sido los mejores en tres siglos, en una curvita nos salimos del camino y nos crecen los enanos en el circo: problemas territoriales; no sabemos para dónde vamos económicamente y hay una crisis social.

(Marcelo Cantelmi, Ricardo Kirschbaum, Clarín)