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ERC y CUP evidencian sus diferencias “nacionales” con Podemos en un acto conjunto en Sant Boi

Misa concelebrada de la izquierda soberanista con exclusión expresa de los exconvergentes. A propósito del cuarenta aniversario de la histórica manifestación de Sant Boi del Llobregat, la plaza Catalunya de la población ha sido el escenario de un acto en el que ERC, CUP, Podemos, MES y cinco sindicatos se han conjurado para poner en valor aquello que “les une” y que les permitiría liderar el “cambio social y el nacional”. Dejando bien claro, por parte la CUP, que no aspiran ningún “tripartito” y evidenciando que la enorme diferencia que cuperos y republicanos mantienen con Podemos. La apuesta de la CUP y ERC por la vía unilateral ha topado con el proceso constituyente y el pacto expresado por Podemos.

Los secretarios generales de CCOO, Joan Carlos Gallego; de la UGT, Camil Ros; COS, Oriol Pintos, y Carles Sastre, de la CSC; Miquel Sellarès, uno de los organizadores de la histórica manifestación; el president de ERC, Oriol Junqueras; el jefe de filas de Podemos en Catalunya, Albano Dante Fachín y Anna Gabriel, de la CUP, han intervenido en sintonía, pero sin esconder las evidentes diferencias sobre el proceso catalán entre unos y otros.

Dante Fachín no ha mostrado ningún complejo en criticar la hoja de ruta del Govern, elemento que ha tildado de instrumento para “mantener ciertos poderes” ante la mirada sorprendida de Junqueras. El líder de Podemos ha apostado por el procés constituent como catalizador de soberanías y voluntades para Catalunya. Y en todo caso, para el diputado podemita es preciso encontrar alianzas con otros pueblos del Estado.
Anna Gabriel, diputada de la CUP, no ha tenido reparos en mostrar su beligerancia con el capitalismo “perverso”, con alguna medida del Govern como los conciertos de las escuelas segregacionistas, y ha cargado contra el “sindicalismo de claudicación” y contra el pacto de la transición que mantiene los “muertos en las cunetas”. Gabriel, a pesar de compartir acto, ha defendido la via unilateral y ha sentenciado que su objetivo “no es hacer un tripartito” sino una “República catalana, feminista y socialista”.

Por su parte, Oriol Junqueras, ha basado su discurso en el mantra del 76: “Som un sol poble”. “Un sol poble que volvió a dar sentimiento nacional a gente que no había nacido en Catalunya o que apostó por la enseñanza en catalán”, ha apostillado Junqueras. “Compartimos sed de justícia y hambre de libertad, y no nos conformaremos sin la victoria, sin poner el futuro de la gente en manos de la gente y nunca pediremos permiso para hacerlo”, ha clamado.

“La izquierda tiene más cosas que las unen que las que las separan y debe liderar el cambio social y nacional”, ha sentenciado Ros. Su homólogo de CCOO se ha limitado a defender el derecho a decidir del pueblo de Catalunya y el pacto con el Estado para ejercerlo. Una postura mucho más comedida que las de Pintos, que ha negado la posibilidad de “pactar con el opresor” o Sastre que ya ha olvidado cualquier esperanza de acuerdo con el Estado poniendo como último ejemplo el veto de Interior a registrar el nombre del Partit Demòcrata Català.

Entre los miembros de la fila cero se encontraban Magda Casamitjana, diputada de MES; Ignasi Planas del Partit Demòcrata y president de Reagrupament o Joaquín Fernández, secretario de Organización del PSC en el Baix Llobregat.

(Quico Sallés, La Vanguardia)