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El Gobierno eleva al 2,55 la previsión de crecimiento de la economía vasca

El consejero vasco de Hacienda y Economía, Pedro Azpiazu, anunció ayer que su Gobierno ha elevado ya al 2,5% la previsión de crecimiento del PIB vasco para este año. Lo hizo en la clausura de las IV Jornadas financieras de Deusto Business School y tras haber avanzado hace unas semanas en DEIA que la evolución de la economía apuntaba en esa dirección. Se corrige al alza de este modo la base sobre la que se asientan los Presupuestos vascos y Azpiazu añadió que si se suma la inflación el crecimiento nominal de la economía vasca será este ejercicio del 3,8%, cuatro puntos más que en 2016.

El consejero destacó que esa mayor intensidad tendrá “impacto” en las cuentas públicas ya que, sobre el papel, se traducirá en mayores ingresos para las administraciones vascas. Que la recaudación crezca por encima de lo previsto es una buena noticia después de dos años consecutivos de desfases, que han generado un debate en torno a la necesidad de revisar la fiscalidad vasca.

Durante las ultima sesión de la cuarta edición de las jornadas financieras de DBS, que cuentan con el patrocinio de DEIA, se celebró también una mesa redonda sobre los productos de las entidades financieras. El director general de Norbolsa, Manuel Martín Muñío, fue el encargado de abrir la tarde con una visión global del comportamiento de la economía y los mercados y las previsiones de cara a este curso. En líneas generales Martín Muñío dibujó un panorama alentador pese a las incertidumbres de carácter político.
El comportamiento más positivo será, a su juicio, el de la renta variable. Los beneficios empresariales fueron la “sorpresa positiva” del último trimestre del año pasado y las expectativas son muy favorables. Esa mejoría en los resultados de las compañías elevarán su valoración en Bolsa y los índices reportarán rentabilidad a los inversores.

- Batiendo las previsiones.

Durante su intervención, el director general de Norbolsa destacó la mejoría de la economía a “nivel global” y de los índices de confianza de las empresas y los consumidores. Ese clima, añadió en línea con la revisión al alza de la estimación de Euskadi, está permitiendo a la economía “batir las previsiones de crecimiento”. A pesar de que los ritmos son “más moderados”, el ciclo expansionista está siendo “largo” y las estimaciones del PIB se están “revisando al alza” en las principales zonas geográficas, entre ellas Europa.

Martín Muñío destacó que “el vector macro es tranquilizador”, lo que unido a que “se deja atrás el riesgo de deflación” y a que la política monetaria de los bancos centrales va en la buena dirección, refuerza el ciclo económico favorable.

En ese contexto, los resultados empresariales dieron un salto hacia delante en el último tramo del año y “se empiezan a revisar también las previsiones de crecimiento de los beneficios de la compañías”.

Hay un gran dinamismo y se generará dividendo para los accionistas. La renta variable “va a seguir siendo este año más rentable” que la fija, ya que tampoco se prevén una subida de tipos por parte del BCE que permita a la deuda pública reportar más ingresos a los inversores. “Preferimos la Bolsa europea que la americana porque la recuperación aquí está en una fase inicial y hay más recorrido”, explicó Muñío. Posteriormente, las responsables en Euskadi de la Banca Privada de Caixabank, Ana Guzmán, y BBVA, Elisa Dorronsoro, junto con la responsable de Análisis de Fineco, Maria Colino, desgranaron las opciones de inversión que tienen en estos momentos las familias.

Durante su intervención, el consejero de Hacienda recordó que Euskadi recuperó el año pasado el PIB previo a la crisis, pero que todavía no se ha logrado hacer lo mismo con el nivel de empleo. Por ello, el reto es “recuperar la prosperidad” y redistribuir la riqueza. Tras 13 trimestres consecutivos de crecimiento del PIB y 11 de repuntes del empleo se puede decir que la CAV “recupera la normalidad”.

Azpiazu criticó la “sobredosis de austeridad” que ha guiado muchas de las decisiones políticas en Europa durante la crisis y los “problemas de diseño” del proyecto europeo. También defendió “el modelo de crecimiento vasco” y destacó que reducir el impacto de la deuda en los Presupuestos supone “ganar autogobierno”.

(A. Diez Mon, Deia)