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La toma de Caracas no sale de Altamira

Proceso constituyente en Venezuela

La gran jornada de movilización de la oposición venezolana fue un fracaso. Sus partidarios quedaron más que nunca encerrados en los barrios del este de Caracas. A veinticuatro horas de la votación para la Asamblea Nacional Constituyente, la estrategia de desestabilización se desinfla y comienzan las grietas internas

En Altamira se representaba la ficción de que toda la capital estaba igual de cerrada que el feudo opositor. No era así. Si uno dejaba atrás el territorio de la MUD la vida transcurría con normalidad

Habían anunciado que tomarían Venezuela pero ni siquiera llegaron a tomar su feudo de Altamira, en el este de Caracas. La oposición venezolana demostró ayer que existe un gran abismo entre las proclamas de sus líderes y su capacidad de movilización tras más de cien días de protestas. A dos días de la celebración de las elecciones a la Asamblea Nacional Constituyente, la que iba a ser la madre de todas las marchas terminó simbolizando el desgaste de la Mesa de la Unidad Democrática. Al menos, de su estrategia de desestabilización. Eso, o que algunos de sus dirigentes está negociando con el Ejecutivo, algo que se escucha en las barricadas, pero que los líderes de la derecha niegan tajantemente.

La protesta estaba convocada a las 12.00 horas en Altamira, emblemática plaza para la derecha. A esa hora, apenas unas decenas de seguidores se concentraban encerrados tras barrica- das de fuego, ladrillos y alambre de espino. No hizo falta la Policía para dispersarlos, aunque en Cachao si hace acto de presencia es para apoyar a los manifestantes. Lo hizo una tromba de agua. Entre los asistentes, mucho adolescente de esos que se autodenominan «la resistencia» y piden dinero para continuarla, algunos cargos de la MUD y muchos, muchísimos periodistas. A veces, casi más que manifestantes, lo que convierte el escenario en una representación de cara a la prensa y no en algo real. Como en jornadas previas, los alrededores se mantienen con barricadas, lo que empieza a provocar enfado en algunos vecinos, incluso contrarios a Nicolás Maduro. Para el recuerdo, la monumental bronca que Sergio Contreras, dirigente de Voluntad Popular, el partido de Leopoldo López, mantuvo con opositores que mantenían el bloqueo que su propio partido convocaba.

Las caras largas de los manifestantes evidenciaban su decepción. Tres mujeres entradas en años, sentadas en un bordillo, alegaban el «miedo» y se mostraban desesperanzadas. Lo paradójico es que, lejos de reconsiderar su discurso, la oposición mantiene el tono beligerante. Luis Stefanelli, diputado de Voluntad Popular, rechazó todo diálogo hasta que Maduro abandone Miraflores. Estaba previsto que a las 18.00 horas, (00.00 en Euskal Herria), la MUD iba a dar cuenta de su estrategia. No se descarta que intenten marchar hacia Miraflores, lo que podría derivar en enfrentamientos. Aunque tras el fracaso de ayer, parece aventurado que se lancen a la batalla. Simbólico es que incluso el vicepresidente de la Asamblea Nacional, Freddy Guevara, reconociese que, en caso de haber sido una manifestación, se hubiese considerado «un fracaso».
Que la oposición fracasara en su estrategia no implica que hayan desaparecido los problemas que sufre Venezuela, ni que la crisis política se haya esfumado. Sin embargo, da la sensación de que el antichavismo atraviese una crisis de identidad. Un joven encapuchado decía por la tarde estar seguro de que las protestas fracasaban por falta de interés de los partidos opositores. Tres mujeres asediaban a Guevara, conocido por sus discursos incendiarios, pidiéndole mayor apoyo. Y la lluvia volvía a ejercer de antidisturbios, vaciando nuevamente la plaza. Las disputas en el seno de la MUD son habituales y la falta de apoyo a sus movilizaciones pueden desatar una nueva crisis interna.

(Alberto Pradilla, Gara)