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Prueba de estrés en el Govern con la compra de urnas para el 1-O

La cuestión catalana

La coordinación del referéndum y los cambios en el ejecutivo, las claves

La semana no ha sido fácil para el núcleo duro del Govern. Desde principios de julio, las aguas estaban removidas en Palau por cómo se debían tomar las decisiones para organizar el 1-O. La compra de urnas frustrada sólo comenzar, el cese del conseller Jordi Baiget y probables cambios en el ejecutivo, la extraña entente entre el president Carles Puigdemont y el vicepresident Oriol Junqueras con la figura del “coordinador del referéndum”, así como la tensión interna en el PDeCAT han causado la renovación del pacto entre Puigdemont y Junqueras con el anuncio que el próximo martes se comprarán las urnas.

La querella de la Fiscalía, admitida a trámite este martes, sazonó todavía más el ambiente enrarecido en Govern con las informaciones que han ido apareciendo sobre las miradas de reojo que habían en el Govern. De hecho, desde que el proceso para la compra de urnas quedara desierto, Governació esperaba que el proceso de compra negociado lo impulsara Economia. Una espera en vano porque el departamento de Junqueras esperaba que la consellera Meritxell Borràs llevara a cabo el nuevo intento de comprar urnas. El atasco de las urnas también atascó al Govern.

- Suspicacias Baiget.

En segundo lugar el cese de Baiget despertó las suspicacias que algún miembro más caería del Consell Executiu por tener dudas sobre el 1-O. Sobre todo del entorno de los pedequianos. De hecho, el president habló con todos ellos y les planteó la posibilidad de abandonar el puesto si no tenían clara su postura. Artur Mas pidió a Puigdemont comprendiera que era “legítimo tener miedo”. De momento, y siempre según fuentes de Presidència, nadie quiere bajarse del barco, a pesar que muchos le han cuestionado al President que no les de información sobre los planes de contingencia para asegurar el referéndum. “Si pongo mi vida política en sus manos quiero saber cómo la va a arriesgar”, remarcaron algunos consellers.
El caso Baiget enturbió las aguas en el PDeCAT hasta el punto que dirigentes del partido acusaron a Puigdemont de haber dado un “golpe de estado a la formación”. ExDirigentes como Francesc Homs o dirigentes como Mercè Conesa mostraron abiertamente sus críticas. Un denso consell nacional de la formación, con reconocimiento de errores de Homs y Conesa, cerró el sábado, al menos temporalmente, la crisis y se cerraron filas entorno Puigdemont con el referéndum.

- El ‘concentrador’ del referéndum.

A continuación, la aparición de informaciones que apuntaban la idea de crear un “coordinador del referéndum” empañó de nuevo la situación. Es decir, la creación de un “gestor” que fuera un conseller de Govern, sin cambio de cartera, que centralizara y concentrara la gestión del 1-O topaba con el encargo que Puigdemont hizo a Junqueras y al conseller Raül Romeva de coorganizar el referéndum. Un encargo anunciado en el debate de la cuestión de confianza de setiembre.

La figura del coordinador -o concentrador del referéndum- dirigió las miradas a Junqueras que se reunió el martes con el president. Un encuentro del que trascendió que el vicepresident habría renunciado a cubrir el nuevo puesto en tanto que Puigdemont no cedió en los cambios en el Govern y implicación de todos los miembros que exigía Junqueras.

- Romeva y Junqueras.

El siguiente paso fue en la sesión de control al Govern, cuando Puigdemont recordó que Junqueras y Romeva eran los encargados del referéndum. En la explicación al Parlament sobre el cese de Baiget, Puigdemont abrió la puerta a futuros cambios, pero en ningún caso de forma inminente. Horas después en conversación informal con los periodistas, Puigdemont recuperaba la figura o figuras de los coordinadores del referéndum que, en cualquier caso, después de negociar con Junqueras se nombrarían antes del mes de agosto.

Apenas dos horas después Romeva anunciaba por sorpresa que junto a Junqueras asumían la compra de urnas porqué “no tenían miedo”. Eso sí, solicitarían formalmente en la reunión del Govern del próximo martes la asunción de la compra con el “compromiso colegiado” de todos los miembros del Parlament. De este modo se dejaba al margen de la compra de urnas al departament de Governació, fagocitado por la persecución de la Fiscalía y se garantizaba que todos los miembros del Govern se comprometan con las decisiones del referéndum.

De todos modos, es una propuesta que Governació no le ha quedado del todo clara hasta el punto que fuentes de la conselleria han recordado que hay una querella contra la consellera Borràs y contra su exnúmero dos, Francesc Esteve, por asumir la homologación de proveedores de urnas sin necesidad de llevar el trámite al Govern.

- Acuerdo para evitar una nueva crisis.

Horas después, tanto el entorno de ERC, del PDeCAT, de JxSí y de Puigdemont reconocían haber llegado al acuerdo de iniciar la compra de urnas el próximo martes con el “compromiso colegiado” de todos los miembros del Govern. “Que quede claro, el próximo martes el Govern comprará las urnas, y el pedido lo hará Economia”, insistían desde Palau. En la libreta del debe todavía queda por resolver si habrá relevos inmediatos que no inminentes en el Govern y en qué medida afectarán a la actual estructura ejecutiva de Puigdemont.

De hecho, fuentes de la cúpula del Govern aseguran a La Vanguardia que el vicepresidente “en ningún caso rechazó, sino al contrario” la responsabilidad de la gestión del referéndum. “Ambos negocian como sobre como reforzar la función de Junqueras en el referéndum y qué cambios debemos hacer, siempre con la aceptación total del vicepresidente, como de todo el Govern, para tomar decisiones y acuerdos de manera conjunta”, destacan las mismas fuentes. “Hacemos lo que debemos hacer”, concluyen. Las urnas, concretamente, su compra, se han vuelto en una prueba de estrés del procés y de la unidad del Govern al entorno del 1-O. En el aire, el respiro que se ha evitado en extremis una nueva crisis.

(Quico Sallés, La Vanguardia)