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Trabajadores del campo reivindican en Bilbo que son una alternativa real

VII Conferencia Internacional de Vía Campesina

En una colorista movilización, 1.600 personas reivindicaron ayer en el centro de Bilbo la vía campesina como alternativa real para "construir un mundo fraterno y solidario entre los pueblos". A su conclusión, defendieron que son "un motor de lucha por la transformación social y velar por la paz"

Se presentan como alternativa ante un sistema capitalista y patriarcal que «no es capaz de revertir la crisis en que vive la humanidad»

«La lucha de masas –dijeron– es el corazón de Vía Campesina» empeñada en establecer y fortalecer alianzas con otros sectores

No todo lo que rodea a la VII Conferencia Internacional de Vía Campesina finalizó el pasado sábado con las conclusiones aprobadas, ayer quienes han participado, acompañados de otro buen número de personas, se manifestaron por el centro de Bilbo para reivindicar que otro mundo es posible y la disposición de este movimiento a contribuir a su construcción.

Detrás de una pancarta con el lema en euskara ‘‘Alimentamos a nuestros pueblos y construimos movimiento para cambiar el mundo’’, 1.600 personas –según el recuento efectuado por GARA– marcharon por la Gran Vía reivindicando que la tierra es para quien la trabaja y la apuesta por la soberanía alimentaria frente a la producción industrial y al «acaparamiento desenfrenado» de agua, semillas, tierra y territorio por parte del capital financiero.

No fue una movilización al uso ya que, desde más de media hora antes de su arranque, las delegaciones llegadas de todo el planeta ocuparon la plaza Elíptica con sus banderas y pancartas. En un crisol de lenguas, culturas y reivindicaciones se convirtió por unos minutos ese espacio céntrico visitado habitualmente por turistas, donde cada organización trató de exponer sus demandas a los medios de comunicación, muchos de ellos de ellos internacionales.
La marcha, encabezada por una gran enseña de Vía Campesina, enfiló Gran Vía entre consignas como «la tierra no se vende, se siembra y se defiende», «reforma agraria urgente y necesaria», «el pueblo unido jamás será vencido», «alerta, alerta, alerta al que camina la lucha campesina es la vía campesina», «techo, pan y vino, derecho campesino» y otras que apostaban por la soberanía alimentaria y de los pueblos. Por detrás, albokaris abrían paso a la pancarta portada por integrantes de la organización campesina con el lema de la Conferencia que les ha reunido en Derio.

En un ambiente festivo, sin olvidar sus demandas, la manifestación recorrió esa arteria principal para dirigirse hacia la plaza Nueva. Hubo espacio también para, aperos de labranza al hombro, exigir la paralización del TAV y otras reclamaciones más locales, como que no se construya el parking de Ibarbengoa, en Tosu, en Getxo.

- La agroecología como base.

Una vez en pleno corazón del Casco Viejo bilbaino, tras la animación de los trikitilaris, tomaron la palabra en nombre de Vía Campesina Internacional la sudafricana Davine Nitbooi, el colombiano Everto Díaz y la cubana Rilma Román para desgranar el contenido de la declaración final de la VII Conferencia. «La agroecología campesina es la base de nuestra propuesta y visión de la soberanía alimentaria de los pueblos del mundo. Para hacerlo –dijo Nitbooi– urge la genuina reforma agraria integral y popular, la defensa de los territorios indígenas y campesinos y la recuperación de los sistemas alimentarios locales».

Aseguró que «con la reforma agraria, la agroecología y la soberanía alimentaria enfriamos el planeta y construimos sociedades más justas y humanas». Se presentan como alternativa real ante un sistema capitalista y patriarcal que «no es capaz de revertir la crisis en que vive la humanidad».

Díaz defendió la lucha de masas. «El trabajo de base de nuestras organizaciones debe fortalecerse, para integrar más trabajadores y trabajadoras del campo, más campesinos y campesinas, más comunidades indígenas, más migrantes, más pueblos de la diáspora africana, más afectados por el modelo del capitalismo agro-hidro-extractivista. Tenemos que fortalecer las alianzas a nivel local, nacional e internacional, sobre todo entre las clases trabajadoras del campo y de la ciudad», manifestó el colombiano.

Román incidió en que para fortalecer el movimiento campesino hay que «cuidar el trabajo de base, formar alianzas, luchar contra el patriarcado, el imperialismo y el capital financiero con convicción, compromiso y disciplina». «Esta lucha es crítica para la humanidad y la supervivencia de la Madre Tierra», advirtió la cubana.

- «Alimentación sana».

Desde la Confederación Europea, Andoni García apostó por luchar para que la UE modifique su actual política para evitar «la muerte lenta de la agricultura», lamentando que no se dé «valor real» a lo que producen con esfuerzo por la guerra de precios. Pidió que se garantice una «alimentación sana» para toda la población, al tiempo que arremetió contra los tratados internacionales de libre comercio, reivindicando que la agricultura y la alimentación queden fuera de ellos.

«No podemos perder ni a un campesino más», enfatizó, antes de reclamar medidas efectivas para que los jóvenes se incorporen a la agricultura y las mujeres adquieran protagonismo, adoptando decisiones que apoyen a las pequeñas y medianas explotaciones. «Hay que cambiar el rumbo errático de la UE», dijo Díaz, dejando a un lado políticas «egoistas y deshumanizadas». «Globalicemos la lucha, globalicemos la esperanza», concluyó.

Alazne Intxauspe, de EHNE-Bizkaia, en calidad de anfitriona, se encargó de cerrar el acto, agradeciendo a los más de 300 voluntarios que han hecho posible que la Conferencia y otras actividades paralelas se lleven a cabo. «Estamos construyendo un movimiento porque estamos construyendo otro mundo», señaló en parte de su intervención, en la que también reivindicó «escenarios de paz» en Euskal Herria y en todo el planeta.

(Agustín Goikoetxea, Gara)