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Ignacio Camacho no es un demócrata (Iñaki Anasagasti)

Ignacio Camacho pasa por ser un fino, documentado y perspicaz analista español. Acude a las tertulias, opina a través de su columna en ABC y se le llena la boca con tres palabras. Constitución, democracia y leyes.

El buen hombre ha comparado 2018 con un año a la italiana diciendo que Sánchez ha roto con dos reglas básicas de la transición de forma tácita. El no respeto a la Constitución y a las leyes y el elegir a la lista menos votada.

Veamos lo mentiroso de esta argumentación. Cuando Camacho dice que Sánchez rompió la dinámica de hacer combinaciones para echar del poder o no elegir a la lista más votada, no dice la verdad. Y lo dice o porque considera que Euzkadi no es España, no lo creo ni que lo piense aunque lo intuya, o porque para él somos una minucia, algo muy típico en el pensamiento castellano de la pata del Cid, o porque su fervor antisanchista le obnubila el intelecto, ya que miente en su aserto porque eso, Sr. Camacho, ya se dio cuando el Sr. Basagoiti apoyó a Patxi López para que fuera Lehendakari habiendo dicho éste que eso no se produciría. Ibarretxe encabezaba la lista más votada y ese contubernio antinatura del PP con el PSE hizo el resto.
Primera afirmación, pues, falsa.

Vayamos con la segunda que sacraliza una Constitución y el cumplimiento de la ley por encima de cualquier otra consideración sabiendo como sabe Camacho que esa sacralizada Carta Magna tiene artículos incumplidos y en el caso del estatuto de Autonomía de Gernika, cuarenta años después, sigue sin cumplirse en 37 transferencias con la gravedad de que venimos escuchando, cada vez con más fuerza, que no se va a cumplir, ni tiene por qué cumplirse, con lo que no sé en que queda para Camacho el cumplimiento de una ley orgánica refrendada por el pueblo en votación libre y secreta. Ni Constitución ni cumplimiento de la ley ni Tribunales independientes que lo pidan.

Camacho se contradice. Su argumento se basa en la vertebración constitucional de una Carta Magna que no acaban de asumir en su totalidad.

Predican, no dan trigo, incumplen la ley y pasan encima por buenos españoles. Esa es también una de las grandes tragedias de España, la de ser una democracia sin demócratas.

(El blog de Iñaki Anasagasti, Deia)