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'El sueño de la crisálida', de Vanessa Monfort: "El acoso es una pandemia en nuestra sociedad"

Vanessa Montfort (Barcelona, 1975) no puede parar un minuto quieta. Una gran virtud, especialmente para los que se dedican al mundo de la literatura y del teatro, como es su caso. Podría estar saboreando las mieles del éxito de su última novela, Mujeres que compran flores, que cuenta con 22 ediciones sólo en España y que ha vendido más de 150.000 ejemplares en todo el mundo. Pero lo cierto es que prefiere mantener la pluma viva. “Todavía me quedan muchas historias por contar”, asegura a La Vanguardia. Una de ellas, la trae a las librerías nuevamente bajo el título El sueño de la crisálida (Plaza Janés).

En su novela, Montfort hace una detallada radiografía del mobbing, “una auténtica pandemia en nuestra sociedad que no acostumbra a denunciarse”. Es un tema que conoce bien. La autora explica a La Vanguardia que fue víctima de un fuerte acoso laboral en el pasado. “En su día yo no tuve fuerzas ni valor de denunciar lo que ocurría. Ahora, viéndolo con más perspectiva, comprendo, más si cabe, lo destructiva que fue para mí esa situación”, confiesa. No obstante, la escritora sabe extraer de todo una parte positiva. “Viví un proceso de reconstrucción. Además, salir de ese entorno hizo que naciera mi carrera literaria y una libertad que no creí que fuera posible”.

Parte de su vivencia se ve reflejada en Patricia Montmany, una de las protagonistas principales. “Es mi alter ego. No le he prestado mi vida privada pero sí tengo, como ella, un agudo sentido de la justicia y puedo contar desde dentro qué supone pasar por esto”. Patricia es una ex periodista que vive una carrera a contrarreloj consigo misma trabajando en una agencia de publicidad, lo que le lleva a sufrir una grave crisis de ansiedad. Justo cuando está en ese trance de su vida, conoce en un avión a una ex religiosa colombiana, Greta, que le confesará los oscuros entresijos de su congregación, de la que ha sido expulsada.
“De entrada parecen muy distintas. Patricia vive en un mundo hiperconectado y el de Greta, en cambio, es muy cerrado. Una especie de universo paralelo del que no ha salido nunca. No sabe hacer cosas tan básicas como pagar un café, hacerse una tarjeta de crédito o combinar su ropa. Siempre lo han hecho por ella y, durante casi toda su vida, no ha vestido nada que no sea un hábito. Su vida está muy marcada, como si fuera una menor de edad”, asegura la escritora. No obstante, las dos tienen mucho más en común de lo que ellas mismas y el lector pueden creer en un inicio.

Igual que la vida de Patricia bebe de la de la autora, las andanzas de Greta también están basadas en un caso real y replantean el papel de la mujer en la Iglesia, “un tema delicado y, en muchas ocasiones tabú, del que nadie se ha ocupado hasta ahora”. Por ello, Montfort, que asegura haber cambiado los nombres y los lugares donde se desarrolla la historia, agradece la generosidad de su nueva amiga. “Nunca antes se había atrevido a contar este calvario a nadie hasta que nos conocimos. Pese a ser desconocidas, me hizo depositaria de su historia. Lo que ella quería es que nadie volviera a pasar por algo similar”.

Tanto en la realidad como en la ficción, las confesiones de sus relatos y el reflexionar sobre el punto al que han llegado sus vidas, les lleva a perder el miedo. “De ahí viene la metáfora de la crisálida, pues se está tratando un tema de liberación y superación. El proceso de la crisálida es lo opuesto a la resignación. Es un animal que lucha y hace un cambio radical contra el destino que parece que está escrito para él. La larva se mete en una cápsula de seda y se transforma totalmente. Sólo se mantienen intactos el corazón y el cerebro. El corazón para que siga viviendo y el cerebro porque queda registrado el aprendizaje de la vida que ha tenido, con lo cual sigue conservando su experiencia. Y con esta experiencia, transforma el resto de su cuerpo. Yo únicamente he aplicado este proceso al ser humano”.

(Lara Gómez Ruiz, La Vanguardia)