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Egoitz Urrutikoetxea, hijo de Josu Urrutikoetxea: "Tiene potencial para deshacer la arquitectura de la Audiencia Nacional"

El Tribunal de Apelación de París ha tomado dos decisiones sobre su padre: dejarle en libertad y no aceptar una euroorden pedida por Madrid. La segunda es especialmente importante: puede ser un paso decisivo para hacer descarrilar la ofensiva contra su aita

Quedar libre.- «La decisión está tomada, ahora viene el protocolo para materializarla. Parece que el 29 se dirá la última palabra y, por tanto, ese día debería quedar libre»

Egoitz Urrutikoetxea visitó anteayer a su padre todavía preso. Con la última decisión judicial a su favor, lo encontró «fortalecido». En una entrevista concedida ayer a NAIZ Irratia, comentó que son «prudentes», que ya hubo antes otras decisiones favorables a la libertad de Josu Urrutikoetxea, que luego fueron obstaculizadas por la Fiscalía. Remarca la especial importancia que tiene el que hayan rechazo a la euroorden, «porque hace caer una pieza y, cuando cae una pieza, hay peligro de que caiga todo».

- ¿Cómo está su padre? ¿Cómo ha recibido la decisión?

- Bien, lo encontré bien, contento. Prefiere cogerlo con prudencia visto cómo han ido las cosas hasta ahora, con qué problemas. Hasta que den el último paso, seguiremos prudentes.

- ¿La decisión de liberarlo no es definitiva y segura?

- La decisión del juez es muy clara, aceptó liberarlo con una pulsera telemática, pero materializarla requiere un tiempo: si el sistema es compatible con la casa en la que estará asignado en París, si es compatible con su estado de salud, hay que fijar un cuadro de horarios... Es lo que retrasa la aplicación de la decisión. Antes también lo iban a dejar libre y volvieron a meterle preso porque se montaron nuevos procesos. No estamos libres de ese peligro, pero después de escuchar al fiscal diciendo que hasta donde él sabe la Justicia francesa no tiene intención de mantenerlo preso, en principio, esa posibilidad se esfuma.
- ¿Ha habido por tanto un cambio en la postura del fiscal?

- No sé si es un cambio o no, creo que hay que verlo más general. Se ha trabajado mucho, se le ha dado con el martillo fuerte al clavo y al final ha entrado. Creo que se ha hecho entender que lo que hicieron con él en junio de 2019, que un fiscal no respete una resolución judicial [de libertad] de un procedimiento abriendo nuevos procedimientos, no es aceptable desde un punto de vista humano, jurídico ni político. Hemos insistido mucho en ello y el fiscal reconoció en audiencia, aunque muy diplomáticamente, que los procesos se están alargando y engorronando adrede, y apuntó a la Justicia española. Le pareció llamativo que por los procesos abiertos la Justicia francesa no vea la necesidad de mantenerlo preso y valiéndose de esos mismos procesos la española lo quiera preso, y más sabiendo cómo termina liándose todo.

- ¿Qué tal está de salud?

- Bien, no sé; bien es siempre relativo cuando tienes enfermedades crónicas. Ha sido muy duro el confinamiento para él. El virus entró en la cárcel, la prensa está informando de que más presos y funcionarios han sido infectados, el fiscal recordó esto en su alocución. Sin pedirlo, el médico certificó en un informe que estaba en situación de riesgo, por su edad y enfermedades crónicas. Ahora está mejor, hay que decirlo: la decisión judicial la ha dado fuerza.

- ¿Los otros procedimientos impulsados por Madrid en contra de su padre siguen su curso?

- Sí, todos están en curso. Pero el fiscal ya reconoce que las cosas se están alargando y enredando por mala voluntad. El marco de aplicación de una euroorden fija un plazo de 90 días, a veces se puede alargar algo, pero con mi aita ya superan el año. Y luego viene la siguiente euroorden, que se estudió ayer [por anteayer]. No quiero adelantar nada, pero tras escuchar al fiscal creó que hay opciones para que la denieguen o que al menos pidan más información. Por otra parte, creo que es significativo la euroorden por el atentado de 1980 contra el director de Michelín, Luis Hergueta. Y es que están hablando de un atentado que cometió una organización a la que mi padre no pertenecía. Así se burla la Justicia española de la francesa, hasta esos extremos instrumentaliza su desconocimiento.

(Amaia Zurutuza, Gara)