Reading, 23 de junio de 1930 - Oxford, 10 de marzo de 2022
Se nos fue a una edad avanzada, el pasado mes de marzo, uno de los historiadores e hispanistas más importantes de las últimas décadas, el británico John Elliott
Se llamó John Huxtable Eliott y, pese a ser un historiador británico nacido en 1930, fue todo un ejemplo en su campo para hispanistas de todo tipo y de diversas generaciones por su contribución a la hora de arrojar luz en los períodos del siglo XVI y XVII, los de auge y decadencia de la Monarquía católica. Falleció a los 91 años en el Hospital John Ratcliffe de Oxford, a causa de una neumonía y problemas. Acababa así una trayectoria tremendamente relevante en el ámbito de los estudios históricos, que vino acompañada de un interés muy grande por España desde la juventud, sobre todo después de realizar un viaje que duró seis semanas, por todo el país con unos cuantos amigos.
Fue al visitar el Museo del Prado cuando tuvo una revelación y, al ver el cuadro de Velázquez dedicado al conde-duque de Olivares, decidió que iba a consagrarse a estudiar esa época. En este personaje de importancia política tan marcada se hizo el mayor especialista, al incluso rescatarlo de un relativo olvido en que había permanecido, indagando en el período de los Austrias, e incluso en la rebelión catalana de 1640 contra el poder central de Madrid.
Por entonces, en Cataluña destacaba en el mundo de la historia el estudioso Jaume Vicens Vives, y Elliott se puso a examinar en profundidad el pasado catalán para entender, al fin, en los últimos años, las fuentes del separatismo. Da fe de ello su libro 'Catalanes y Escoceses: Unión y Discordia', que publicó la editorial Taurus, donde hacía diversos paralelismos de dos realidades muy divergentes pero que tienen nexos comunes.
Pues bien, para llegar a este punto cabe ir muy atrás en el tiempo, al momento en que Elliott estudió en el selecto colegio de Eton, para más tarde doctorarse en Historia en la Universidad de Cambridge en 1952. En su larga andadura, tan próxima al entorno académico y universitario, también fue catedrático en el King's College de Londres entre 1968 y 1973, y también en Princeton desde 1973 hasta 1990 y Regius Professor de Historia Moderna de Oxford entre 1990 y 1997. Por otro lado, en 1972 fue elegido para la Academia Británica.
Y por supuesto, en España, a la que dedicó tantos cientos y cientos de páginas, y miles y miles de horas de estudios, fue reconocido en diversas ocasiones. Desde 1965 fue miembro correspondiente de la Real Academia de la Historia de Madrid y en 1993 recibió el premio Nebrija de la Universidad de Salamanca. Fue doctor 'honoris causa' por la Universidad de Lleida en 1999, por la Universidad Complutense de Madrid, por la Universidad de Sevilla en 2011 y por la Universidad de Alcalá en 2012 y por la Universidad de Cantabria en 2015. Asimismo, en 1996 recibió el Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales y el Premio Balzan en 1999 por su contribución a la historia de España y el Imperio español en la Edad Moderna.
Un portentoso analista del pasado histórico, en resumidas cuentas, como se aprecia no sólo en su gran obra sobre Olivares, sino en obras como 'La Europa dividida (1559-1598)' y 'Lengua e imperio en la España de Felipe IV'. Claro está, también publicó en su lengua materna diferentes estudios, pero aquí lo recordaremos ahora por títulos que en su día el lector pudo leer en catellano como los siguientes: 'Revoluciones y rebeliones en la Europa moderna' (1990), '1640 la monarquía hispánica en crisis' (1992), 'Lengua e imperio en la España de Felipe IV' (1997), 'España y su mundo 1500-1700' (1999) o 'El mundo de los validos' (1999).
(Qué Leer, junio 2022)