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La defenestración de Bo Xilai crea divisiones en China y alarma al Partido Comunista

Por segundo día consecutivo, el ‘Diario del Pueblo’ reclama unidad a los chinos

La defenestración del político Bo Xilai lleva camino de convertirse en una pesadilla para los actuales dirigentes chinos. La prensa oficial reclamaba ayer, por segundo día consecutivo, que los chinos apoyen con firmeza las decisiones del comité central de Partido Comunista (PCCh). Los habitantes de Chongqing, la ciudad que dirigía Bo, mantienen sus simpatías por el líder caído y las redes sociales, a pesar de los bloqueos, hierven de rumores sobre el caso. El escándalo lleva visos de envenenar el debate sucesorio en el seno del partido durante meses.

Los nervios están a flor de piel en Pekín y en Chongqing, y no se trata de un juego de palabras. La expulsión del politburó y del comité central de Bo Xilai por graves violaciones de la disciplina del partido, y la acusación de posible homicida a su esposa, Gu Kailai, han provocado tal reacción en la sociedad china que el Diario del Pueblo volvió a pedir a los chinos que apoyen las decisiones de la dirección del PCCh.

“Los chinos deben apoyar con firmeza la decisión del comité central del PCCh y unirse aún más alrededor del comité central del Partido”, afirmaba ayer el órgano oficial del Partido Comunista. Con anterioridad, el editorial del rotativo subrayaba la necesidad de comprender la importancia de las decisiones adoptadas y les exhortaba “a mantener la reforma, el desarrollo económico y la estabilidad” e instaba a la población a “unificar su pensamiento y acción conforme a la decisión de la autoridad central”.

Este llamamiento respondía a las violentas protestas registradas las 48 horas anteriores en Chongqing. Según la policía, estas manifestaciones, en las que hubo varios heridos, no tenían nada que ver con el caso de Bo y su esposa, si bien se desencadenaron pocas horas después de conocerse la noticia.

Según la agencia Xinhua, los incidentes tenían su origen en la fusión de dos distritos de la ciudad y el temor de los vecinos a que empeoraran los servicios. Como protesta, los manifestantes bloquearon carreteras y prendieron fuego a varios vehículos policiales, mientras las fuerzas del orden intentaban dispersarlos con gases lacrimógenos.

Pero lo cierto es que los habitantes de Chongqing se han mostrado firmes partidarios de Bo Xilai. Le reconocen sus esfuerzos por promover viviendas asequibles, plantar árboles y embellecer la ciudad, así como luchar contra la delincuencia organizada. Y es que el chino de a pie, que ve como día a día crecen las disparidades económicas sociales, no tiene reparos en abrazar cantos populistas, como los que impulsaba Bo, que preconizaba un regreso al maoísmo y a una mayor igualdad social. Una estrategia que este carismático político esgrimía para formar parte de la élite de los nueve líderes elegidos en otoño para dirigir el partido y el país en la próxima década.

Las autoridades de Pekín, sin embargo, no se han contentado con pedir a los chinos que apoyen la decisión de la dirección del PCCh, sino que han reforzado los controles en internet. Para impedir el debate sobre esta polémica han bloqueado los nombres de Bo Xilai y Gu Kailai, así como Chongqing y el del empresario inglés asesinado, Neil Heywood.

No obstante, los internautas superaban con su ingenio estos cortafuegos usando juegos de palabras. La mayoría de los comentario se hacían eco de que Heywood era amigo de la familia Bo desde los años noventa y formaba parte del círculo íntimo de la mujer del líder comunista, con cuyo bufete de abogados había colaborado. Empezó a perder su confianza cinco años atrás, cuando Gu Kailai se vio envuelta en una investigación sobre corrupción.

Las redes sociales rebosaban comentarios sobre las discrepancias por intereses económicos entre Heywood y Gu y su hijo. Los rumores apuntan a que se debían a que el británico poseía documentos sobre inversiones en el extranjero de la familia Bo.

Los ecos de la defenestración de Bo Xilai, lejos de apagarse con el tiempo, parece que van a acompañar todo el debate de la transición de poder en el seno del PCCh. Si la comisión de investigación lo considera culpable y lo expulsa del partido deberá comparecer ante la justicia. Y su suerte dependerá de la correlación de fuerza entre reformadores y conservadores. Pero es que además, todo indica que el fantasma de Bo, aunque defenestrado acompañará los primeros pasos de los nuevos líderes. La próxima dirección del PCCh posiblemente no acometerá de inmediato profundas reformas económicas, para que no se interprete como una venganza contra este Robin Hood neomaoísta.

- "Evitad ser explotados por China".

Kim Jong Il, el líder norcoreano fallecido el 17 de diciembre, dejó escritas unas últimas voluntades que reflejan claramente lo que fue su política diaria. Según publicó el semanario japonés Shukan Bunshun, el Amado Líder pide a su hijo Kim Jong Un y al resto de dirigentes norcoreanos que prosigan su labor y doten al país de armas nucleares, biológicas y de misiles balísticos para que se convierta en una potencia nuclear. “Sed conscientes de que el desarrollo permanente y el mantenimiento de las armas nucleares, biológicas y de misiles balísticos es la única manera de salvaguardar la paz en la península coreana. No bajéis jamás la guardia”, dejó escrito Kim Jong Il. En su testamento emplaza, asimismo, a sus sucesores a plantar cara a EE.UU. y a desconfiar de China. Respecto a la primera potencia mundial, señala que “debemos ganar la guerra psicológica contra EE.UU.”. Y en cuanto a China, sugiere a su hijo Kim Jong Un que actúe con prudencia. “Es el país que tiene mejores relaciones con nosotros, pero podría volver a suceder lo que nosotros más debemos vigilar”. El fallecido dictador dejó escrito que “históricamente, China siempre ha creado problemas a nuestro país”, por lo que aconseja a los líderes del país: “Conservadlo en vuestro espíritu y sed prudentes (…) Evitad ser explotados por China”.

Isidre Ambrós, La Vanguardia