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Pablo Escobar y el mal

Colombia prohíbe a la familia del narcotraficante registrar marcas asociadas a él porque sería "apología de la violencia"

Pablo Escobar no fue el Che Guevara. La imagen del mitificado guerrillero se esparce por el mundo en camisetas, carteles o tazas de café, convertido al capitalismo del merchandising revolucionario. Escobar también es un mito, pero del mal, y no tiene derecho a merchandising. Así lo entiende la administración colombiana, que ha negado a la familia del narcotraficante el registro de su nombre, firma y huella dactilar como marcas comerciales.

La Superintendencia de Industria y Comercio de Colombia ratificó esta semana la negativa a inscribir la marca "Pablo Emilio Escobar Gaviria", que los familiares del capo del cartel de Medellín vienen solicitando desde el 2006. En un comunicado, el organismo indica que el nombre del narcotraficante más popular del siglo XX está "asociado con un ciclo de violencia por el cual atravesó Colombia en la década de los ochenta y parte de los noventa que dejó miles de víctimas".

La solicitud del registro fue realizada por la viuda de Escobar, María Isabel Santos, y sus dos hijos, Manuela y Sebastián Marroquín, que tras la muerte del capo en 1993 -en un tiroteo con la policía- se cambiaron los nombres y emigraron a Argentina hasta que sus identidades fueron reveladas en 1999 a causa de un chantaje. Por esa extorsión, Santos pasó año y medio en la cárcel acusada de lavar dos millones de dólares que supuestamente formaban parte de la oscura fortuna amasada por Escobar. Finalmente fue exculpada.

La superintendencia afirma que las marcas no registradas suponen un atentado contra "la moral de la sociedad colombiana y el orden público y hacen apología de la violencia, el narcotráfico y el terrorismo". En cambio, los familiares expusieron en la solicitud sus buenas intenciones y que pretenden "transmitir mensajes que inviten a la reflexión de la humanidad para gestar así una sociedad que recupere y respete los valores humanos, generando conciencia que recupere la moral y las buenas costumbres".

Pero no cuela. "Dicha marca hace apología a la violencia y atenta contra el orden público, máxime si se tiene en cuenta la finalidad de los servicios que pretendía amparar, como son la educación, formación y esparcimiento", responden los registradores.

No obstante, la familia tiene una empresa en Argentina que comercializa por internet una línea de camisetas y tejanos, llamada "Poder-Poder", con la imagen de Escobar. Entre los diez modelos de camisetas que venden, algunas llevan estampadas los carnets de identidad, de estudiante o de conducir del capo, o incluso su tarjeta de crédito. Todas, al igual que los tejanos, incorporan lemas moralistas. "Tus privilegios ¿son acaso fruto de tus engaños?", reza la camiseta que luce un permiso especial del Congreso que otorgaba inmunidad a Escobar en su época de diputado. La del carnet de conducir dice: "Corres bien, pero por el camino equivocado".

En una entrevista con este corresponsal en el 2010 con motivo del estreno del documental Pecados de mi padre, Sebastián Marroquín reconocía que la familia tuvo "muchas ofertas para realizar cualquier tipo de historia sobre mi padre, glorificando su figura al estilo gángster". pero nunca las aceptaron".

Robert Mur, La Vanguardia