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Hillary Clinton prepara su carrera hacia la Casa Blanca

Estados Unidos celebra el martes unas legislativas con la vista puesta en las presidenciales de 2016

Hillary Clinton está ya de campaña, recorriendo estados, estrechando manos y hablando en mítines. Las elecciones legislativas que tienen lugar el martes en Estados Unidos, en las que la exsecretaria de Estado no es candidata, le han dado una ocasión para retomar el contacto directo con el electorado: ya nadie duda que se presentará a las presidenciales de 2016 (Clinton promete un anuncio al respecto para comienzos de año).

Aunque será el miércoles, tras conocer los resultados de las elecciones al Senado, la Cámara de Representantes, numerosos puestos de gobernador y otros cargos, cuando arranque la larga precampaña de 2016, muchos ojos han estado ya poniendo la vista en esa otra carrera. Lo que ocurra en estados como Colorado, Carolina del Norte o Iowa, que basculan entre uno y otro partido, puede indicar movimientos del electorado que serán determinantes dentro de dos años para la lucha por la Casa Blanca.
Las encuestas predicen que los republicanos ampliarán su mayoría en la Cámara de Representantes (ahora tienen 234 escaños, frente a 201 de los demócratas) y, cuestión principal en estas elecciones, que podrían tomar las riendas del Senado (tienen 45 puestos; los demócratas, 55).

«El actual estado de la campaña sugiere que los republicanos tomarán ese control», afirma Kenneth Goldstein, experto electoral de la Universidad de San Francisco. «Esa será la gran historia que los medios cubrirán el martes por la noche», anticipa.

Lo que los medios analizarán será si, con las dos cámaras del Congreso en manos republicanas, en caso de suceder, Barack Obama y la candidata Clinton saldrán beneficiados o perjudicados. Lo normal es que Obama quede sin margen de maniobra lo que le queda de mandato, aunque hay quien estima que encontrará a un Congreso más colaborador, dado que los republicanos tendrán interés en sacar adelante leyes para demostrar su capacidad de gobierno ante las presidenciales. Un Congreso hostil permitiría a Clinton echar la culpa de todo a los republicanos, obviando la responsabilidad de la Administración Obama, a la que ella misma perteneció.

Estas elecciones de medio mandato, por otra parte, servirán para cribar posibles contendientes en las primarias presidenciales de ambos partidos. Si el gobernador de Wisconsin, el republicano Scott Walker, resulta reelegido es posible que se presente a unas primarias que el Partido Republicano afronta sin claro favorito. Otros eventuales contendientes, como Rand Paul, Christ Christie o Jeb Bush, no son candidatos ahora, aunque han estado presentes en diferente grado en esta campaña.

Un buen resultado de los demócratas en Maryland puede animar al hasta ahora gobernador, Martin O’Malley, a competir con Clinton en las primarias y así dar voz a la izquierda del Partido Demócrata, poco entusiasta de la exprimera dama e incómoda con permitir una simple coronación de Clinton, sin debate.

Precisamente en un mitin con O’Malley, a Clinton le abucheó esta semana un grupo de «dreamers», jóvenes hijos de inmigrantes que llegaron al país de pequeños y de cuya regularización se ocupa la ley Dream (acrónimo que significa «sueño»). Acusan a la Administración por deportar en algunos casos a sus padres y no cumplir con la promesa de una reforma inmigratoria, paralizada en realidad por la negativa republicana.

- Más populista.

En su contacto con la militancia, Clinton ha parecido adoptar algún tono más populista, como preparándose para las primarias demócratas. Ante la senadora Elizabeth Warren, hoy la principal figura de la izquierda del partido, Hillary Clinton dijo a los congregados allí: «no permitáis que nadie os diga que las corporaciones y las empresas crean puestos de trabajo».

Wall Street rápidamente expresó su sorpresa por unas palabras que están en las antípodas de las doctrinas del presidente Clinton y su esposa, en general amables con el mundo empresarial. Al día siguiente la futura candidata intentó corregir sus declaraciones, indicando que había sido malentendida.

Dado que la principal batalla electoral está en el Senado (se elige un tercio de sus miembros), la atención está en los ocho o diez estados en los que la pugna está más cerrada. Una victoria republicana en Colorado o Carolina del Norte querría decir que esos estados podría volver a su espacio ideológico tradicional en las presidenciales, tras las últimas victorias logradas allí por Obama. El caso de Iowa es simbólico, pues es el estado que marca cierta pauta al ser el primero en celebrar las primarias.

(Emili J. Blasco, ABC)