Más de 8.000 entradas y 400.000 visitantes desde el 9 de octubre de 2011

Leon Gieco: “Para enfrentar esto, tenemos que armarnos bien por dentro”

Leon Gieco, su actualidad y sus proyectos

El músico tiene pensado irse por un tiempo de Buenos Aires para componer, estudiar y leer. Está orgulloso del libro en el que el pintor sanjuanino Carlos Gómez Centurión ilustra muchas de sus canciones. Lo presentarán hoy en el stand de Página/12 de la Feria del Libro

Las canciones de León Gieco tienen ahora un nuevo modo de expresión, en una idea que las abre en relación a las artes plásticas. Una reciente edición de la joven editorial Seimprime presenta estas canciones –muchas de las más emblemáticas, otras menos conocidas y hasta un tema inédito– ilustradas por el pintor sanjuanino Carlos Gómez Centurión. León Gieco. Carlos Gómez Centurión se llama, simplemente, el libro publicado dentro de la colección Letras Dibujadas, que tuvo antecedentes en Luis Alberto Spinetta, Luis Scafati y Gustavo Cerati, Diego Perrotta, dos libros que comprendieron la misma idea. Hoy a las 18.30 Gieco y Gómez Centurión presentarán este libro y firmarán ejemplares en el stand de Página/12 en la Feria del Libro (stand 1799, Pabellón Amarillo). Gieco dice que también llevará su guitarra para cantar algunas canciones: “lo que salga, como entre amigos”, explica. Además, hoy de 11 a 13 estará como invitado especial del programa Parte del aire (AM 750), que conducen Daniel Filmus, Julieta Ortega y Daniel Míguez.
“Fue una propuesta que me pareció muy novedosa, original. Yo había visto los dos libros anteriores y me había encantado ese formato, esa manera de presentar las canciones dibujadas, coloreadas, pintadas”, cuenta Gieco en la entrevista con Página/12. “Apareció la invitación y aparecieron unas personas muy piolas, muy inteligentes, a ofrecerme hacer el tercer libro de esta serie. Y un pintor que iba a tomar la responsabilidad de hacer pinturas acerca de mis canciones. Me pareció genial. Yo no había tenido nunca una experiencia de este tipo, lo más cercano fue lo que pasó con una sola canción, ‘La memoria’: hicimos un evento en el Palais de Glace, Elio Kapskuk tuvo la idea de convocar a pintores que tomaran partes de la canción con sus obras, así que veinte artistas pintaron diferentes frases. Tipos muy grossos, como Carlos Alonso, y pintores emergentes. Aquello fue lo más parecido, pero esto era otra cosa, y me entusiasmó”, recuerda.

– ¿Conocía la obra de Gómez Centurión?

– Lo conocía de nombre, y me encontré con un tipo divino. Hizo unas pinturas buenísimas, terminó sumándole a lo que es el contenido de la canción una cuota muy interesante, toda otra dimensión. Justo aparece en un momento en que yo también estoy queriendo hacer un libro donde voy a contar cómo se hicieron las canciones, donde está inspirada cada frase, para que la gente conozca todas esas historias que guardan las canciones. Y también tenía ganas de editar, el día de mañana, una edición barata, popular, con las letras de todas mis canciones, una especie de obras completas, que contemple sólo las letras de las canciones, escritas como poesía. Así que fue un buen momento para pensar este libro, que también rescata exclusivamente en las letras.

– Así presentadas, tanto en este libro como en los anteriores de la colección, se redescubren las letras. Tal vez uno ya se las sabe de memoria, pero no es lo mismo si las lee como poesía. ¿Le pasó lo mismo con su propia obra?

– Sí, yo diría con mis canciones, porque hablar de obra creo que es demasiado. Pero eso que dice me pasó, sobre todo, con los otros dos libros, el de Cerati y el de Spinetta. Me emocionó porque fue la primera vez que me puse a leer bien las letras, ¡y eso que lo tengo a Spinetta! Pero gracias a estos libros, descubrí un par de letras, me parecieron más alucinantes de lo que recordaba. Con mi libro, me pasó también que vi que las pinturas tenían un significado tan importante como las canciones, y que ahí descubro cosas muy interesantes, tanto las que se hicieron para este libro como en las de Spinetta y Cerati (obras de Luis Scafati y Gustavo Perrotta, respectivamente). Me parece que hacer una pintura para una canción es tan intenso como hacer una canción. Yo no pensé que Gómez Centurión se iba a tomar el trabajo de pintar todas las canciones, una por una, imaginé que tal vez tomaba algo más global, conceptual. Pero fue un trabajo muy intenso y estoy esperando ver los originales. Eso será cuando vaya a San Juan, porque parece que hay una posibilidad de viajar y conocer su taller.

– ¿Y qué está haciendo ahora, además de libros?

– Estoy con tres discos: uno es el nuevo de Pancho Chéves de Mundo Alas, Caminos. Son 18 canciones con 18 artistas invitados, lo ayudé con algunas ideas y lo presentamos para que compita en los Premios Gardel. El ya tiene un Premio Gardel, fue el Premio a la Integración, pero ahora el asunto es más serio, está compitiendo en un rubro con su cuarto disco. También estuve involucrado en un disco de Leonardo Pastore, que canta a Gardel con un sonido parecido en los arreglos y en el ambiente, para eso conseguimos que toda la última parte la hiciera el Portugués Da Silva. Y también está ya próximo a salir el disco de mi hija, Joana, que fuimos a grabar a La Quiaca.

– ¿Cómo es eso?

– Fue una cosa muy espontánea de ella. Resulta que ella enseña en la sinfónica de las villas, en un proyecto de la música en las villas, va a dar clases todos los sábados a la 31. Ahí hay un maestro que conocemos hace mucho tiempo, y es de La Quiaca. La invitó para los carnavales, ella fue, y se encontró con que uno de los personajes de una carroza ¡era un tipo que hacía de León Gieco! Se puso una barba, salió con un atril, una armónica y una guitarra pintada, y dijo: Buenas noches, yo soy León Gieco. Cuando el locutor descubrió que Joana era mi hija y que estaba ahí, la hizo subir al escenario. Había un grupo de pibes que tocaban rock y punk, y ella se puso a bagualear “Vidala del monte”, un tema que recopiló el bagualero Tomás Vázquez y que en De Ushuaia a La Quiaca grabamos con él. Lo trajo grabado y me pareció bárbaro, al primero que se lo mostré fue a Andrés Giménez, y le encantó. Yo le dije: “Joana, es un folklore punk, vas a ser igual que yo, vas a tocar en Cosquín Rock y en Cosquín Folklore...”

– ¿Y ella qué le dijo?

– ”Gracias, papá, pero a mí no me interesa estar en uno ni en otro” (risas). Más allá de eso, terminó armando con músicos de La Quiaca un grupo que se llama Chulpa. Es un término aymara, son los monumentos funerarios donde los indígenas guardaban a sus muertos. Y el sonido tiene una mezcla tremenda de Leda Valladares en aquel De Ushuaia a La Quiaca con un grupo punk y rock, parece Led Zeppelin bagualero. Versionan cosas recopiladas por Leda, algunas coplas interesantes de Violeta Parra, está muy bueno. Yo soy el productor y canto como invitado. Joana viene haciendo cosas muy piolas: tocó con Ricardo Iorio, con Carina Alfie en un grupo de mujeres, también grabó en un disco música de Mozart, Beethoven, Chopin, porque ella viene de ese palo, es lo que estudió, cantando con Alejandro Davio hicimos un disco muy interesante.

– Ninguno de estos es un proyecto personal, y disolvió también su banda. ¿Por qué?

– Después de veinte años, se desgastó, como todas las bandas, y nos separamos. Ese desgaste coincide también con este cambio que tuvimos en la Argentina, y hoy siento que estoy queriendo pasar a otro capítulo. Me pasa que no tengo muchas ganas de salir a tocar, tengo más ganas de componer, estudiar y hacer canciones. Estoy tranqui, viendo qué hacer, pero por lo pronto con la intención de borrarme un poquito de Buenos Aires e irme a componer y a grabar. Estudiar guitarra, leer todo lo que quiero leer, ver todo el cine que quiero ver. Ese es el plan. Mientras, pienso en cosas que me entusiasman: si vamos a San Juan, vamos a pasar Mundo Alas (la película), a ese viaje lo pego con una visita a Isabel Parra, para pasar la película en la Fundación Violeta Parra. A Isabel la conozco mucho, fuimos muy amigos, ella también fue partícipe de De Ushuaia a La Quiaca y hace como un año que le vengo prometiendo esta visita. Está también un concierto que queremos hacer para los afectados del terremoto en Ecuador, junto con Víctor Heredia, Calle 13 y otros artistas; otro que estamos buscando hacer con Juan Carr...

– Así que tanto no se retira.

– No pero sí. Próximamente me voy a ir de acá. El plan perfecto es buscar un lugar lindo, no leer más las primeras páginas de los diarios ni de las revistas, ocupadas por estos nuevos super star políticos que me parecen, como mínimo, bastante improvisados. Quiero descansar de esa parte, descansar también de la televisión, porque no quiero terminar más viendo Intratables, esos programas que son pura cháchara pero no ocurre nada. Y usar todo ese tiempo en hacer una cosa un poco más interesante. Son tiempos duros estos, la verdad, no voy a abundar en lo que todo el mundo ya sabe y sufre, estamos viviendo una película de terror. El país se está desarmando, o mejor dicho, lo están desarmando. Da mucha bronca. Y estoy convencido de que para enfrentar todo esto, tenemos que armarnos bien por dentro.

- Un nuevo universo para las canciones.

Carlos Gómez Centurion y la colección "Letras dibujadas"

La idea es tan sencilla como iluminadora: reunir a artistas plásticos con letras de canciones, originalmente pensadas para ser cantadas, pero transformadas, de este modo, en una obra poética, y proponerles trabajar sobre esos textos. Ilustrarlos, iluminarlos, y finalmente ensanchar sus alcances, desde sus propios universos, creando a su vez nuevos universos. Así surgieron dos primeros libros desde esta idea de diálogo y comunión creativa: Luis Alberto Spinetta, Luis Scafati y Gustavo Cerati, Diego Perrotta, que reunieron grandes canciones y grandes letristas con grandes pintores. Ahora la colección Letras Dibujadas de editorial Seimprime se completa con León Gieco. Carlos Gómez Centurión, que será presentado (y cantado) hoy en la Feria del Libro, en el stand de Página/12. El pintor, y también arquitecto, que tuvo a su cargo las sugestivas obras de este tercer libro, que disparan hacia múltiples direcciones de sentido, viajará desde San Juan, donde vive y trabaja en su taller en el campo, bien cerca de las montañas, para “no perderse” esta presentación.

“La verdad, tenía pasaje para el lunes, pero me compré otro. ¡Cómo me lo iba a perder!”, se ríe en la entrevista a Página/12. Es que el artista plástico de reconocida trayectoria está exponiendo por estos días en la Galería Rubbers una muestra conjunta con Jorge Pietra, que continúa hasta el martes. “En esa muestra tomo uno de las ilustraciones del libro de León, y trabajo sobre eso. Como se dice ahora, intervine mi propia obra”, cuenta. También para las obras que integran ese libro el sanjuanino ha intervenido trabajos de su propia autoría, de diferentes etapas de su carrera, con dibujos hechos en la actualidad. La idea del editor y fotógrafo Pablo Grancharoff y la gestora cultural Nerina Pardo culminó de este modo en un libro de cuidada edición, tan bello como objeto como por lo que revelan sus páginas.

“Le dije a León, y él lo aceptó al instante, que iba a trabajar desde un punto de vista más conceptual, no tan descriptivo. Porque hay un montón de imágenes que pueden referenciar su obra que, con solo entrar a YouTube, aparecen sobre sus canciones. Preferí trabajar desde otro lugar, y a él le pareció interesante”, cuenta Gómez Centurión. “Me llegaron todas las canciones ya seleccionadas, tuve varias reuniones con él y él me contó el germen de su creación artística, cómo había nacido cada canción, qué había pasado. León es un tipazo, tuvimos muy buen feeling de entrada”, recuerda.

– En el libro se aclara que intervino sus propias obras, de distintas épocas. ¿Por qué eligió ese modo de trabajo?

– Yo trabajé muchos años sobre mitos y leyendas argentinos, con todo un grupo de obras que se llamó El mito real, muy basado en la antropología, la religiosidad popular, las creencias, los mitos. Y noté que muchas de las obras de León se podían emparentar con esa etapa mía. Tomé algunos de esos cuadros, pero también obra actual, y las intervine de distintas maneras, a partir de dibujos que fueron superpuestos e integrados a las obras existentes. La obra de León es muy autorreferencial, por eso aparecen retratos de él insertados. También en el dibujo que terminó siendo la tapa del libro, en el que trabajé a su vez sobre la tapa icónica de un disco suyo, Orozco. Me pareció interesante porque se llama Mi estrella, y en esa época mis cuadros eran verticales, la mitad de arriba cielos enormes, amenazantes, y la mitad de abajo lo humano. Inserté su retrato ahí.

– ¿En qué consiste su trabajo Digo la cordillera. El viaje como obra, que se menciona en el libro?

– Me meto en la cordillera, en lugares inhóspitos, a 45.000 metros, voy en mula. Estuve en el Parque Nacional Calilegua, en Jujuy, en la Puna, en el Fitz Roy. Me meto en la naturaleza, voy solo y desde ahí hago los primeros registros pictóricos. Y esas vivencias, no solo las que vienen en el papel o la tela, sino las que traigo cargadas conmigo, las paso después a grandes dimensiones, cuadro de 5x3 o 7x2, también murales, y otros tamaños, cuadros más pequeños. La idea de llamar la serie Vivo la cordillera. El viaje como obra parte del planteo de que en realidad, el verdadero hecho artístico es el de meterse en la naturaleza a producir.

(Karina Micheletto, Página 12)