Más de 7.000 entradas y 350.000 visitantes desde el 9 de octubre de 2011

La suciedad se acumula en las ciudades de Podemos y sus marcas

- Madrid: El 'Kilómetro Cero' de la basura.

El problema de la suciedad en las calles madrileñas ya se dejaba sentir con fuerza durante el anterior mandato, de Ana Botella (PP). Por eso, durante la campaña de las municipales de 2015, todos los partidos, incluidos los populares, hicieron de este asunto su bandera: había que acabar con la imagen tan penosa que daba la tercera capital de la UE.

Y así lo prometió la lista de Ahora Madrid, que encabezaba la independiente Manuela Carmena. Puso al frente de la macroárea de Medio Ambiente y Movilidad a una veterana ecologista de IU, después reconvertida en fundadora de Equo, Inés Sabanés, con la intención de dar lustre a la ciudad.

Pero, catorce meses después, las toneladas de porquería se siguen acumulando en las zonas más turísticas; pero también en la totalidad de los 21 distritos.
El propio Consistorio reconoce que «la continua labor» al respecto que se está llevando a cabo no está dando los frutos deseados. Y en el Palacio de Cibeles, sede del Gobierno local, es un secreto a voces que la edil delegada «está superada» por la situación.

Julio ha sido el mes récord de turistas en Madrid, con cerca de 800.000 visitantes, y la inmundicia (basura, cartones, orines, escombros...) campa a sus anchas sin que nadie sepa hallar una solución. Carmena acaba de renovar el contrato que externalizaba el servicio de recogida, con las mismas empresas que concertó Botella tras concurso público y que tanto le afeó la ahora alcaldesa y su equipo.

- Barcelona: Suciedad entre el turismo.

Ada Colau no ha logrado atajar por ahora uno de los problemas endémicos de Barcelona: la suciedad que «luce» en algunas calles de la ciudad. Especialmente las de Ciutat Vella, las más pobladas por las hordas de turistas que visitan la ciudad.

Al frente del Consistorio barcelonés, y con el apoyo en el gobierno del PSC desde el pasado mayo, la líder de BComú presentó el pasado junio un plan de choque para reforzar los servicios de limpieza con más operarios y medios. Pero los resultados no llegan.

De hecho, una auditoría encargada por el propio Ayuntamiento que gobierna BComú revela que los índices de limpieza han empeorado, siendo el distrito de Ciutat Vella, y sobre todo el barrio del Raval, con callejas estrechas que recorren prostitutas, lateros y turistas de juerga, el principal punto negro.

Según la última encuesta de servicios municipales, la suciedad es el tercer problema que más preocupa a los barceloneses. Sólo por detrás del paro y la inseguridad.

- Valencia: Casi la mitad de las quejas.

La limpieza de las calles y la conservación de los jardines son dos de las cuestiones que más preocupan a los vecinos de Valencia desde que Joan Ribó (Compromís) llegó a la Alcaldía con el apoyo de PSOE y València en Comú-Podemos.

De hecho, estas dos cuestiones centran el 40% de las quejas que recibe el Consistorio de la capital del Turia a través de su página web, y protagoniza también el debate político en los últimos días.

El PP acusa al equipo de gobierno de tener la ciudad «más sucia que nunca» pese a haber incrementado el presupuesto de limpieza en dos millones respecto a 2015 (hasta los 58 millones de euros), mientras desde Compromís lo niegan. Lo cierto es que en Valencia es habitual ver bolsas de residuos y enseres fuera de los contenedores, llenos, en varias calles de la ciudad.

Especialmente en los barrios periféricos, pero también en el centro, que es la zona más visitada por los turistas.

- Coruña, Santiago, Ferrol: Ratas en La Coruña.

En el caso concreto de Galicia solo aprueba y con matices el Ayuntamiento de Ferrol donde no obstante se acumulan las quejas por la falta de desbroce en las carreteras, extremo que ha llevado a algunos vecinos a tomar la iniciativa y limpiar ellos mismos la maleza, preocupados por la evidente reducción de la seguridad vial, según fuentes consultadas.

Mención aparte merece el Ayuntamiento de La Coruña, desde donde han llegado a admitir el estado de suciedad de las calles que justifican en un convenio «obsoleto» de más de una década de vigencia. Una concesión que desde el PP ironizan «no deja de funcionar porque cambie el color político», en clara referencia a que el gobierno anterior contaba con los mismos medios y «la ciudad estaba limpia».

«Es un problema de gestión», acentúan, para destacar que «hay hasta ratas». Y tras año y medio de mandato de los populistas en Santiago, ciudad Patrimonio de la Humanidad y meta del Camino, lejos de remunicipalizar el servicio como habían prometido, se percibe el abandono del nuevo equipo a la hora de hacer un seguimiento de los compromisos de la concesionaria, que se deja notar especialmente en el casco histórico y los barrios de la capital gallega, según apuntan desde el grupo municipal del PP que reclama una mayor atención de limpieza en estas zonas.

- Zaragoza: El desastre de 'remunicipalizar'.

En Zaragoza, la llegada de la órbita de Podemos al gobierno municipal no ha conllevado una mejora en el servicio de limpieza de la ciudad. Se habló de «remunicipalizar» la contrata para mejorar las condiciones laborales y «optimizar» el servicio, pero la realidad ha forzado al gobierno de Pedro Santisteve (Zaragoza en Común) a aparcar el asunto.

Tampoco se ha revisado el contrato para mejorar el servicio, que se mantiene con los mismos medios que había hace prácticamente diez años, pero con una ciudad considerablemente más grande por la incorporación, desde entonces, de nuevas zonas residenciales con las que se ha expandido la capital de forma sustancial.

Desde el gobierno municipal se ha apuntado que, de cara al próximo año, se intentará revisar la contrata, mejorarla para que también lo haga la limpieza viaria.

Con el presupuesto oficial en la mano, la partida que ahora se dedica anualmente a limpiar las calles y plazas de la ciudad es de 38 millones de euros, cifra que contrasta con los 70 millones que se pagan por la deuda municipal, entre intereses y amortizaciones obligatorias.

- Cádiz: Excusas sorprendentes.

El delegado de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Cádiz, Manuel González Bauza, empezaba a estar acosado por las críticas a principios del mes de agosto. Con la ciudad en plena temporada turística, cuando algunas poblaciones del entorno triplican su población, las calles y plazas ofrecían una imagen de abandono y suciedad desconocida en los últimos años.

Los colectivos vecinales y los comerciales hicieron públicas sus críticas. Las fotos de los rincones más cochambrosos se hicieron habituales en redes sociales y webs. La respuesta del edil fue sorprendente, «la limpieza es la misma de siempre lo que sucede que es que hay más gente en la calle y llueve menos».

Las críticas se volvieron burlas y el Ayuntamiento, gobernado en minoría por Podemos y Ganemos desde junio de 2015, tuvo que actuar a la carrera. Apenas una semana después, el domingo 14 de agosto a las 15 horas, a través de una nota, el alcalde anunciaba una remodelación del equipo de gobierno, el concejal de Medio Ambiente se quedaba únicamente con limpieza y Régimen Interior.

Una explítica invitación a que se concentre en su tarea. Para mayor admisión de culpa, el 19 de agosto el Ayuntamiento de Cádiz anunciaba un Plan Extraordinario de Limpieza con baldeos y recogidas de refuerzo en horarios poco habituales, con ampliación de labores en zonas muy concurridas y comerciales, una campaña de imagen en toda regla.

(C. Hidalgo, J. Guil, D. Martínez, E. Pérez, J. Landi, R. Pérez, ABC)