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Mel Gibson quiere demostrar al mundo que ha cambiado

La imagen pública de Mel Gibson tocó fondo en el año 2006 tras salir a luz que había proferido insultos antisemitas y sexistas contra los agentes de policía que le detuvieron en el condado de Los Ángeles por superar con su vehículo el límite de velocidad permitido y conducir bajo los efectos del alcohol.

Una década después de ese incidente, el último trabajo como director de la estrella de Hollywood, la película sobre la Segunda Guerra Mundial ‘Hacksaw Ridge’, acaba de recibir una entusiasta acogida en el Festival de Cine de Venecia, marcando así el renacer artístico de Gibson tras un largo periodo de aislamiento que le ha servido para superar su adicción al alcohol y, al mismo tiempo, para preparar su regreso a la industria por todo lo alto, lo que ahora le llevará a exhibir su arrepentimiento no con palabras vacías, sino con pruebas fehacientes.

“He trabajado mucho en mí mismo durante los últimos diez años. He mantenido un perfil discreto a propósito. No quería hacer lo típico que hacen todas las celebridades: ir a rehabilitación durante un par de semanas para poder proclamar a los cuatro vientos que estaba curado y luego volver a cag**la. Creo que la mejor manera de demostrar que alguien está arrepentido es arreglando sus problemas, y eso es lo que yo he estado haciendo. Me alegro de haber llegado hasta aquí. Él que la sigue la consigue. Si lo intentas con todas tus fuerzas, lo conseguirás”, afirma ahora el intérprete en una entrevista al portal Deadline.
A lo largo de su autoimpuesto retiro, el actor también tuvo que enfrentarse a las acusaciones de malos tratos presentadas en 2010 por su expareja y madre de uno de sus ocho hijos, Oksana Grigorieva, durante la batalla legal por la custodia de su pequeña- Lucia (6)-, que finalmente fueron retiradas en 2011 meses antes de que Gibson y Oksana llegaran a un acuerdo legal.

Esas desagradables experiencias han sido claves, sin embargo, para que el actor se diera cuenta de que necesitaba ser más cuidadoso con sus acciones y medir sus palabras en público.

“He aprendido un montón de cosas, como modales al teléfono y a usar mi ‘voz de interiores’... y que si vas a beber, no deberías hablar. Es una buena idea designar a alguien para que hable por ti. Nadie le ha dicho nunca a una persona borracha: ‘Esa es una idea magnífica. ¡Deberías compartirla con el resto del mundo!’”.

(Bang Showbiz, La Razón)