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El desembarco (Fermin Munarriz)

Los partidos auguran todas las elecciones como cruciales. Ahora tam- bién. Y no solo porque hay grupos emergentes y porque una nueva correlación de fuerzas puede dar un vuelco a la CAV. Los independentistas, por ejemplo, han insistido en ello: esta legislatura puede ser determinante para lograr grandes acuerdos hacia la soberanía, el blindaje de derechos sociales y la resolución del conflicto.

Así lo han debido entender también en España. Sus cuatro principales partidos han preparado un desembarco de primeras espadas en tierra vasca sin precedentes. Vienen a darlo todo. Y eso que en el Congreso no mencionaron una sola vez a Euskal Herria. No es nada personal; son negocios.

Visto que aquí sí bullen opciones reales de cambio, y nada menos que con una mayoría social partidaria del derecho a decidir, noto en el ambiente un ligero olor a pañales. Ahora bien, dicen los malpensantes que un resultado incómodo para un PNV necesitado de los salvavidas de la metrópoli podría desatascar la gobernabilidad más allá del Ebro. Esperarán al desenlace antes de volver a rasgarse las investiduras.
El PP enviará a Rajoy y varios ministros para retener a los fieles asustados que tengan la tentación de parapetarse bajo las alas jeltzales. Hasta el europarlamentario González Pons se ha venido arriba: «Los vascos votáis por todos los españoles». Pues va a haber sorpresas en los dominios del Cid.

El PSOE ya empujó a Sánchez de avanzadilla y repetirá tres veces; además, anuncia nuevas e ilustres presencias de barones de otras tierras, que son como una troika pero en decadente. Mucho líder pero poco pueblo para salvar muebles.

Podemos ha facturado ya a Iglesias y Errejón de camino al Golfo de Bizkaia. Ellos ganaban las elecciones de unos candidatos locales cuyos nombres casi nadie conseguía recordar. Dicen que es para dar cobertura a Zabala. Falta les hará. Pero sin teledirigismo. Por eso envían también a Colau y a Domenech. Aquí lo catalán se aprecia, incluso en la intimidad.

En esta ceremonia de la incursión no podía faltar Rivera, que no vino ni para su estreno mundial, pero ahora ya ha enseñado la patita en dos ocasiones. Y advierte que perpetrará otras dos visitas más.

Pero todo desembarco necesita una cabeza de puente para que pase el grueso de la tropa. Esa fue tarea del Séptimo de Caballería de la judicatura que, al margen de molestas elecciones, ya decidió por la ciudadanía vasca a quién no se podrá elegir. Otra vez.

A veces pienso que soportamos a España por encima de nuestras posibilidades.

(Gara)