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Pedro Sánchez resucita el Gobierno del cambio para justificar su 'no' a Rajoy

Mariano Rajoy cosechó de nuevo el rechazo de la Cámara a su investidura, sin un solo cambio en el resultado -170 votos a favor y 180 en contra-, pero en medio de una importante transformación del clima político, propiciada por los discursos de Pedro Sánchez y de Albert Rivera. Si el miércoles, tras la primera votación, se instaló en los partidos la sensación de que no existía más salida que unas terceras elecciones por la persistente negativa de Sánchez a cambiar su no a Rajoy por una abstención, el viernes su llamamiento a «las fuerzas del cambio» alentó la posibilidad de una alternativa al candidato del PP.

El dirigente socialista rechazó sin ambages todos los emplazamientos de Rajoy a permitirle gobernar, mucho más intensos el viernes que en el debate entre ambos del miércoles. Lo justificó de nuevo en su gestión y en la corrupción que ha sufrido el PP. Pero después de que el aspirante popular le recriminara su falta «de alternativa» y le responsabilizara de provocar unas terceras elecciones, Sánchez acabó su intervención con una apelación a la búsqueda de otra salida.

«La responsabilidad de todos los diputados que representamos a las fuerzas políticas del cambio el 26-J es la de ofrecer una solución a este país y al atasco político en el que lo ha introducido el candidato Mariano Rajoy. Si actuamos todos con altura de miras y con generosidad -continuó-, estoy convencido de que encontraremos esa solución. Y no les quepa duda de que el Grupo Parlamentario Socialista formará parte de esa solución».
Las palabras de Sánchez revolucionaron el Congreso. Comentarios entre diputados, llamadas de los periodistas. Había calado una idea: el líder socialista se postula, después de las ambigüedad mostrada desde el 26-J. Y corrió como la pólvora. Minutos después de que Sánchez abandonara el atril, desde su entorno quisieron echar agua al incendio. «No se ha postulado. No ha dicho eso. Ha dicho que el PSOE estará en la solución. No adelantemos acontecimientos. Todo se irá viendo», decían fuentes próximas al secretario general. Fuentes de la dirección consideraron que «buscar una solución» al bloqueo político «no es lo mismo que formar un alternativa». Y añadían por si acaso: «La resolución del Comité Federal (que impide negociar con independentistas) se va a cumplir al pie de la letra».

Pese a que tanto ERC como PDC (la antigua Convergència) reclamaron otra vez a Sánchez que lidere esa alternativa al PP, desde el PSOE se defendió que los únicos aliados que se buscan son Ciudadanos y Podemos.

Fuentes socialistas confirmaron que, tras el fracaso de la investidura de Rajoy, Sánchez «no se va a estar quieto» y que tiene previsto iniciar contactos con estos dos partidos a partir de la próxima semana. Sánchez siempre ha considerado que las fuerzas de cambio son Ciudadanos y Podemos. Al acabar el debate, Sánchez comunicó a sus colaboradores que el lunes reunirá a la Ejecutiva Federal para debatir sobre los pasos que van a dar.

Mientras, Rajoy afrontaba la segunda votación con una apelación directa al PSOE a que le permita formar Gobierno, que no le sirvió de nada. El aspirante popular trató de contrarrestar la defensa de la tradición socialista que Sánchez hizo el miércoles con el recuerdo de todos los pactos suscritos en el pasado entre PP y PSOE. Pero ni la cita a los acuerdos alcanzados con Felipe González, José Luis Rodríguez Zapatero o Alfredo Pérez Rubalcaba, ni la referencia a las voces que piden en el PSOE una reflexión sobre la abstención, hicieron mella en la posición de Sánchez. A lo más que se avino el líder socialista es a anunciar que su grupo respaldará al Gobierno si aprueba un decreto ley con medidas sobre pensionistas y funcionarios que palien la congelación salarial a la que están abocados por la prórroga de los presupuestos.

Fue la única concesión que hizo el PSOE después de que Rajoy pidiera en voz alta a todos los grupos una «reflexión» antes de colocar a España en una «situación irreversible».

Al anuncio de los movimientos de Sánchez se sumó a continuación el duro discurso que hizo Albert Rivera sobre el PP, en el que invitó a este partido y al propio presidente a presentar un candidato alternativo. «Hoy se va a acabar un pacto de investidura, el que firmamos PP-C's y se sumó también CC. Y yo les digo una cosa muy clara: nosotros estaremos a la expectativa si algún candidato del PP tiene una investidura viable, pero no investiduras que no sean viables señor Rajoy».

«Se ha apeado del pacto antes de la votación», señalaron fuentes populares. Rivera dejó clara su disposición a apoyar a otro candidato del PP que no sea Rajoy y también a cualquiera que acuda al Congreso con una «investidura viable». El PP no ocultó su enfado y su portavoz, Rafael Hernando, defendió que no habrá otro candidato que no sea Rajoy. Aún así el debate está abierto, aunque el responsable de ello ha sido Rivera y no Sánchez.

(Marisol Hernández, Raúl Piña, El Mundo)