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Sánchez llama a las “fuerzas del cambio” a buscar una salida al “atasco político”

Pedro Sánchez abrió una rendija a la posibilidad de la creación de un gobierno alternativo y acabar con la situación de bloqueo e interinidad del gobierno que dura ya más de ocho meses. Durante su discurso, en el que volvió a rechazar la investidura de Mariano Rajoy, el líder del PSOE deslizó la posibilidad de intentar un acuerdo con Podemos para formar una alternativa. Fue más una insinuación velada que una aseveración rotunda y lo hizo casi al final de su intervención, dejando caer su invitación para quien la quiera recoger.

“Las fuerzas del cambio tenemos una responsabilidad y si tenemos altura de miras y generosidad encontraremos una solución”, dijo desde la tribuna de oradores en el último suspiro de su discurso. Con su habitual ambigüedad, Sánchez se ofreció para acabar con el atasco político en el Estado y, tras pedir altura de miras y generosidad, señaló que el PSOE “formará parte de la solución” al bloqueo.

Sin tiempo de reacción, Pablo Iglesias le relevó en el estrado y no le cogió el guante, sino que le urgió a decidirse entre mantener vivas las opciones del PP pese a su no a la investidura de Rajoy o acordar con Podemos una vía alternativa.
Esto fue todo lo que dio de sí el posible germen de una hipotética alianza cuyo recorrido se verá en las próximas semanas y que, en todo caso, necesitaría de otros aliados, sobre todo a los partidos nacionalistas vascos y catalanes. A no ser que por la cabeza de Sánchez circule la quimérica posibilidad de meter en la misma poción a Podemos y Ciudadanos.

Por lo demás, la última sesión de la investidura de Rajoy se atuvo al guion y todos los partidos mantuvieron las líneas argumentales de los días precedentes. El presidente español en funciones y el PP insistieron en cargar al PSOE la culpa de unas hipotéticas terceras elecciones el día de Navidad. Le acusó de buscar “excusas” para lograr que haya nuevos comicios y le responsabilizó del coste que eso tendrá para el país y de la “factura” que acabarán pagando todos los españoles, entre las que citó el empleo y las pensiones por el hecho de no tener presupuestos. También le recriminó que no haya presentado una alternativa. “Debo suponer que no la tiene y que no la tiene, porque no existe”, señaló Rajoy antes de advertir que no hay esa alternativa “salvo un frente extremista y contradictorio como quedó evidenciado anteayer”. Tras esta reflexión, le volvió a preguntar a Sánchez por qué no dice “con franqueza” qué es lo que pretende si él no quiere contribuir a un Gobierno y no cuenta con una alternativa viable.

Intentó cortarle la hierba debajo de sus pies vinculando la negativa a apoyar su investidura con un apoyo a Podemos y al independentismo. “No me diga que ahora el PSOE está más cerca de los populistas o los independentistas que del PP”, le espetó a Sánchez, poco antes de restregarle que los grandes acuerdos que se han producido en el Estado español en las últimas décadas han sido entre populares y socialistas. “Y debe ser así cuando como ahora estamos en una situación excepcional porque hemos tenido dos elecciones y corremos el riesgo de unas terceras”, aseveró.

Rajoy no solo perdió la votación y esta opción para ser investido presidente. También perdió el pacto sellado el pasado domingo con Ciudadanos, el de las 150 medidas para mejorar España. En un nuevo ejemplo de contorsionismo político, el presidente de la formación naranja, Albert Rivera, le dijo que su acuerdo ha caducado y que en adelante solo apoyará la investidura de un candidato del PP que sea viable, dando así a entender que podría presentarse otro dirigente popular a una futura investidura que no fuera Rajoy. “Nosotros estaremos a la expectativa si algún candidato del PP tiene una investidura viable, pero investiduras que no sean viables, no señor Rajoy”, le dijo.

Rivera también puso como condición para apoyar la investidura de un candidato del PP suscribir las 150 reformas incluidas en el pacto que Ciudadanos firmó con los populares. Dejó claro que no participará en otro “teatro” del bloqueo, después de dos investiduras fallidas, primero la de Pedro Sánchez en marzo y ahora la de Rajoy.

La derrota del presidente del PP abre un escenario incierto, con hipótesis que van desde que el líder conservador vuelva a postularse, que lo haga su rival socialista y que haya comicios legislativos en diciembre, los terceros en un año. El debate de esta semana en el Congreso no ha deparado grandes sorpresas con respecto a las posiciones expresadas con anterioridad y Rajoy fue derrotado tanto el miércoles como ayer en sendas votaciones, con 170 votos a favor y 180 en contra. Rajoy, ganador de las elecciones del 26 de junio con 137 escaños, sumó los 32 de los liberales de Ciudadanos y uno de una diputada regionalista canaria, mientras que tuvo en contra a socialistas, a la coalición de izquierdas Unidos Podemos y a los partidos nacionalistas vascos y catalanes.

Las dos votaciones han consagrado el bloqueo político en el que la política española lleva instalada desde las elecciones precedentes, el 20 de diciembre de 2015, que ya depararon un Parlamento fragmentado que dio protagonismo a dos fuerzas emergentes, Ciudadanos y Podemos.

(Humberto Unzueta, Deia)