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El fracaso de Rajoy y la falta de alternativa empujan hacia las urnas

Seguimos siendo hámsters corriendo en la rueda. No se avanza un milímetro y lo único que puede verse en el horizonte es la cercanía de la tercera cita electoral. El fracaso de Mariano Rajoy de ayer estaba anunciado. El presidente español en funciones se marchó igual que como vino, con 170 votos a favor (los de PP, Ciudadanos y Coalición Canaria) y 180 en contra. A partir de ahora comienza la cuenta atrás. La situación es tan confusa que no hay claridad ni a la hora de presentar propuestas. El gran titular de la jornada, el amago de Pedro Sánchez de iniciar un diálogo con Podemos y Ciudadanos, terminó siendo desmentido por el PSOE. «No será candidato alternativo», afirmaron fuentes de Ferraz. Toca esperar algún movimiento.

Sánchez y Albert Rivera ofrecieron las únicas novedades de unos discursos previsibles. El primero, con su amago de candidatura desmentido. El segundo, exigiendo la cabeza de Rajoy si el PP quiere volver a intentar formar Gobierno. Nada nuevo, pero así se pasaba la tarde.

El líder del PSOE, cuando ya enfilaba los últimos párrafos de su intervención, encendió todas las alertas. «Las fuerzas del cambio tenemos la responsabilidad de ofrecer una solución al país», aseguró. Todos los presentes en el Congreso entendieron lo mismo: que se postulaba para constituir una mayoría junto a Podemos y Ciudadanos. Hablaba sobre la necesidad de hallar una «solución» sobre la que no dio más detalles, salvo certificar que el PSOE estaría en ella. Una vez lanzado el órdago y cuando los medios digitales ya titulaban con la renovada candidatura de Sánchez, fuentes del PSOE aclaraban que en ningún caso su secretario general tenía pensado volver a intentar liderar un Gobierno.
- ¿Qué quiso decir Sánchez?

No obstante, como en este contexto de política líquida nada es permanente, el lunes podrían cambiar las cosas. No se puede entender ningún movimiento sin tomar en cuenta las aguas turbulentas de Ferraz. Así que puede ser que Sánchez lanzase un globo sonda y no midiese sus consecuencias o que todo forme parte de una estrategia para ganar tiempo. Sus «barones» críticos exigen Comité Federal y él no está por la labor.

A esta trama hay que sumarle la mala relación existente entre PP y Ciudadanos. Se vio cuando Albert Rivera pidió un candidato «con una investidura viable», lo que excluye a Rajoy. También en el momento en el que Rafa Hernando, el «doberman» del PP, afeó al líder de Ciudadanos que ya estén dando por muerto el acuerdo suscrito hace una semana. El certificado de defunción de uno de los pactos más breves de la historia podría llegar este lunes, cuando la ejecutiva del partido naranja se reúna.

Sería en ese momento cuando Sánchez volviese a jugar. Las dificultades no son pocas. Por un lado tendría que lidiar con su propio partido, roto entre los que defienden su «no» a Rajoy y los que abogan por la denominada «abstención patriótica». Por otro, se enfrentaría al reto de lograr que dos antagonistas como Unidos Podemos y Ciudadanos se pusiesen de acuerdo. Si esta vía no funcionase debería recurrir a los independentistas, lo que le llevaría a la casilla de salida ya que sus «barones» ni se lo plantean. La semana que viene comienza la campaña de las elecciones de la CAV y Galiza, lo que tensará más el ambiente y dificulta las soluciones.

Nadie puede aventurar qué ocurrirá en esta rueda en la que cada día parece que pasa algo pero siempre se regresa al lugar de origen. A partir de hoy, los partidos disponen de dos meses para llegar a algún acuerdo. En caso contrario, se volvería a las urnas por tercera vez.

- Movimientos para que los nuevos comicios no sean en Navidad.

El PP eligió la fecha de la investidura para poder presionar al PSOE y responsabilizarle de unas posibles terceras elecciones que coincidiesen con la Navidad. Ahora que la repetición electoral es una opción que no se descarta, busca soluciones. Nadie quiere que las votaciones tengan lugar el 25 de diciembre. De hecho, según explicó ayer la vicepresidenta española, Soraya Sáenz de Santamaría, el Ejecutivo no obstaculizaría una eventual reforma legal que evitase las urnas navideñas.

«No obstaculizaremos ninguna cuestión de la que puedan devenirse beneficios para los españoles, pero consideramos que unas terceras elecciones son un perjuicio muy importante para los españoles y para el conjunto de la democracia», afirmó Sáenz de Santamaría en referencia a la propuesta del PSOE para reformar la Ley Orgánica del Régimen Electoral General (LOREG) y acortar en una semana la campaña electoral y el plazo de 54 días desde que se convocan las elecciones hasta su celebración. Una reforma legal de este tipo, indicaron otras fuentes del Ejecutivo, requeriría un acuerdo político muy amplio que la respalde, y que debería incluir a más fuerzas políticas que las dos mayoritarias, PP y PSOE. El riesgo es que alguna formación vea perjudicados sus intereses por una reducción de los plazos electorales que establece la ley y acuda al Tribunal Constitucional, por lo que la reforma debería contar con el mayor consenso posible.

(Alberto Pradilla, Gara)