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Pujol Jr. hizo negocios en Angola con el prófugo de Defex

El caso Defex ha destapado la existencia del fugitivo Taveira, el conseguidor de Angola buscado desde hace dos años por Interpol. Pero el prófugo no sólo era el hombre de Defex en ese país africano: la empresa pública Mercasa, asociada con una sociedad de Jordi Pujol Ferrusola, también estuvo involucrada con él en un negocio millonario.

El caso Defex tiene así conexiones inesperadas con uno de los grandes escándalos de corrupción de la democracia: el de la familia Pujol. Jordi Pujol Ferrusola, primogénito del ex president e imputado por blanqueo y delito contra la Hacienda Pública, intentó hacer negocios en Angola con el fugitivo buscado por la Audiencia Nacional en el saqueo de Defex. Este prófugo, Guilherme Taveira Pinto, tiene una orden de busca y captura en Interpol desde hace dos años.

En esta causa, instruida por el juez de la Audiencia NacionalJosé de la Mata, la Fiscalía Anticorrupción y los investigadores de la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil (UCO) y de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal de la Policía (Udef) estiman que desaparecieron 60 millones de euros. La mecánica era llevarse parte del dinero de sustanciosos contratos de venta de armamento al extranjero, con una red de comisionistas y empresas pantalla. Hasta ahora se investigan contratos de Defex en Angola, Camerún, Egipto, Brasil y Arabia Saudí.
Pero se da la circunstancia de que el fugitivo Taveira no era sólo conseguidor en Angola para la empresa pública Defex, sino también para Mercasa, la sociedad estatal dedicada a los mercados de abastos. Ambas compañías dependen orgánicamente de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (Sepi).

- Mercado en Luanda.

Pujol Ferrusola, denunciado por su ex pareja por viajar regularmente a Andorra con coches deportivos cargados con bolsas de dinero, era uno de los propietarios de la empresa privada Ibadesa Exportaciones y Servicios, con distintas ramificaciones como Ibadesa Cat o Ibadesa Canarias. Esta empresa de Pujol júnior formó parte junto a la mercantil Incantema y la mencionada empresa pública Mercasa de un consorcio que logró un importante contrato para construir un mercado en Luanda, la capital angoleña.

La ocasión era la segunda en que Mercasa integraba un consorcio con empresas privadas para hacer negocio en el extranjero. La anterior había tenido lugar cinco años antes, en torno a 2000, en República Dominicana. Esta entente se llamó Consorcio Mercasa-Incatema-Ibadesa, aunque ahora sólo persisten las dos primeras.

Pujol Ferrusola era uno de los propietarios de Ibadesa, aunque nunca había figurado en el consejo de administración. Otro de sus socios, además de presidente y consejero delegado de la firma, era José Ignacio Herrero de Egaña y López del Hierro, sobrino de Ignacio López del Hierro, el marido de María Dolores de Cospedal, la secretaria general del PP.

De hecho, Ibadesa Exportaciones tuvo participaciones en la filial Ibadesa Cat, fundada por el propio marido de Cospedal, que finalmente vendió sus acciones al considerado como testaferro de Pujol Jr., Jordi Puig.

El conseguidor y hombre para todo de este consorcio público/privado formado por Mercasa, Ibadesa e Incatema de cara a su obra en Angola era el prófugo Guilherme Taveira Pinto, quien lo reconoció ante la Policía luxemburguesa cuando en aquel país se comenzó a investigar el caso Defex. Una transferencia sin justificar de 41 millones de euros llegó en 2012 desde España a Luxemburgo y aquello motivó que se investigara a Defex y sus negocios en Angola.

El entramado de blanqueo con el que se intentó ocultar todo ese dinero lo había montado presuntamente Beatriz García Paesa, la experta financiera sobrina de Francisco Paesa, el ex espía que entregó a Roldán en los años 90.

Taveira fue llamado a declarar en Luxemburgo y él acudió voluntariamente. Allí reconoció ser agente de la empresa pública Defex desde nada menos que 1991. Ese mismo año, Taveira creó la sociedad con la que realiza estas labores en Angola, denominada Sonadi. Unos años después, aseguró, pasó a ser también el agente de Mercasa en el país africano.

- Conectado con las altas esferas angoleñas.

La declaración de Taveira Pinto, que tiene pasaporte portugués y angoleño, tuvo lugar el 12 marzo de 2014, cuando las investigaciones ya estaban bastante avanzadas. En julio de ese año la Policía portuguesa se presentó en su casa de Linda-a-Velha, a las afueras de Lisboa, tras la orden de detención emitida por el juez José de la Mata a instancias del fiscal anticorrupción Conrado Sáiz.

Pero no hubo éxito. Nada se volvió a saber de Taveira hasta que el pasado 8 de octubre EL MUNDO publicó una foto del fugitivo, que vive en Luanda, a salvo de órdenes de extradición y gobernando presuntamente desde la sombra las actividades de su empresa, Sonadi.

Taveira Pinto es un hombre muy conectado con las altas esferas angoleñas, con las que presuntamente se habría repartido el dinero desviado del contrato de 153 millones del caso Defex -investigado por la UCO, aunque otra parte del caso la lleva la Udef-, pero también muy conocido en España, pues se le sitúa como visitante habitual en el Ministerio del Interior.

En relación con Mercasa, Taveira era, según fuentes consultadas por este periódico, la persona capaz de encontrar un contenedor perdido en pocas horas, algo muy valioso para un negocio así.

Los proyectos de Mercasa, de la empresa de Pujol Jr. y del fugitivo de Defex para construir el mercado de Luanda no cuajaron, porque Ibadesa tuvo que salir al suspender pagos y entrar en liquidación.

Aunque eso dejó fuera a Pujol, no impidió que Mercasa y la otra empresa privada, Incatema Consulting, sí se quedaran con el jugoso contrato, que superaba los 100 millones de euros. Las acciones de Ibadesa en el consorcio, en ese momento, se las quedaron los otros dos socios, lo que dejó las proporciones público/privadas exactamente al 50%. Herrero de Egaña y López del Hierro permaneció en el consorcio, del que ha sido consejero delegado.

Es este un consorcio poco habitual, porque empezó siendo más privado que público (en una proporción de 70-30%, aproximadamente), y ahora lo es exactamente mitad y mitad. Lo más normal en estas asociaciones es que la parte pública tenga la mayoría accionarial y el control total de la sociedad.

Además, mucho dinero público entra en juego en estos contratos, ya que suelen ir acompañados de seguros Cesce, la compañía pública de seguros y créditos a la exportación.

(Quico Alsedo, Pablo Herraiz, El Mundo)