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Susana Díaz pide compromiso en la abstención del PSOE

El PSOE de Andalucía rechazará de plano la posibilidad de una abstención técnica en la investidura de Mariano Rajoy. Para los socialistas andaluces, la decisión que salga del próximo comité federal será de obligado cumplimiento para todos los parlamentarios, para los 85 que representan a las siglas socialistas en el palacio de la Carrera de San Jerónimo.

La posibilidad de que únicamente se abstengan once diputados, la conocida como vía Page, se descarta de plano, pese a las voces que aseguran que el propio Javier Fernández sería partidario de esta solución.

Tanto el portavoz de la gestora, Mario Jiménez, como el secretario de organización, Juan Cornejo, repiten una y otra vez que la decisión del federal obligará a todos los miembros del grupo parlamentario, incluidos Pedro Sánchez, Patxi López o los representantes catalanes del PSC. No admiten otra posibilidad a pesar de que los dos aspirantes a dirigir el PSC –que hoy serán elegidos en las primarias del partido– coinciden en su negativa a participar en la investidura de Rajoy.
Desde el otro lado de Despeñaperros, el portavoz de la gestora y hombre de mayor confianza de Díaz deja bien clara su advertencia: “Si el PSC participa en la toma de la decisión, tendrá que acatar el resultado. No es momento para ningún tipo de aprovechamiento. Son tiempos para tomar una decisión seria, responsable, honesta, con respeto al partido, a sus normas y a sus órganos”.

Susana Díaz quiere que el partido haga una demostración de unidad en lo que Jiménez califica de “dilema del PSOE”. El objetivo es evitar que Pedro Sánchez pueda abanderar en un futuro el no a Rajoy entre las bases socialistas, y poner en peligro la llegada de Díaz a la secretaría general socialista en loor de mul­titudes.

Por eso, en busca de esa unión, fue una muy mala noticia para los dirigentes socialistas que la agrupación de Dos Hermanas, una de las más potentes de Sevilla, se desmarcara el jueves por la noche de la línea oficial y exija una consulta a la militancia sobre la investidura de Rajoy, así como un congreso extraordinario para antes de final de año. En Dos Hermanas gobierna desde hace 33 años el histórico líder socialista Francisco Toscano, enfrentado a Susana Díaz. Para estos socialistas andaluces en tiempos de crisis la gente quiere determinación y claridad, y la presidenta andaluza no ha estado a la altura.

Si algo tiene la actual dirección socialista andaluza, es su amplia experiencia en luchas intestinas. El progresivo e imparable ascenso de Susana Díaz se ha producido dejando por el camino una buena fila de cadáveres políticos, el último el de Pedro Sánchez. Sabe Díaz que la división interna es el tormento de toda formación política. Críticas a la dirección, las mínimas posibles.

Las terceras elecciones serían un golpe muy duro para el conjunto del partido socialista, que según las encuestas vería disminuir su peso parlamentario aún más, pero, de manera especial, serían terribles para Susana Díaz. Sin candidato a la vista, la baronesa andaluza estaría obligada a dar el paso adelante, a sacrificarse en una batalla que sabe perdida de antemano. Un escenario que dinamitaría su hoja de ruta para el asalto a la secretaría general, que pasa por dejar pasar el tiempo, coser las costuras, solucionar su sustitución en An­dalucía y empezar una labor de oposición dura pero responsable a Mariano Rajoy sin abandonar su puesto en la Junta de An­dalucía.

Un buen ramillete de motivos para que el PSOE andaluz se niegue a la vía Page y al reconocimiento de la discrepancia interna. Para Mario Jiménez, no hay duda de que “cuando se produzca el pronunciamiento del comité federal todos los diputados, absolutamente todos, y el conjunto del partido, deberán aca­tarlo”.

(Adolfo S. Ruiz, La Vanguardia)