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La gestora llevará a un comité federal en diciembre el plan de “reconstrucción” del PSOE

No hay fecha para el congreso del PSOE pero sí un plan para llegar a ese cónclave con un nuevo proyecto político. Este saldrá de un debate de toda la organización, estructurado en ponencias, para el que se quiere contar con “todo el talento” del partido. Este es el plan de la comisión gestora que presentará en diciembre en un comité federal un calendario con el itinerario para presentarse “reconstruido” ante la sociedad. Este plan correrá paralelo a la discusión soterrada del liderazgo en el partido tras la renuncia de Pedro Sánchez, sobre lo que la gestora evitará hablar a corto y medio plazo.

Entre celebrar un congreso en tres meses o diferirlo hasta dentro de un año hay un término medio para revisar y remozar el proyecto socialista en España de arriba abajo. Esta es la posición que defiende la comisión gestora del partido, que fue nombrada el pasado 1 de octubre, cuyos planes distan mucho de hacer caso al sector del PSOE que pide —y pedirá con más intensidad— la celebración inmediata del cónclave socialista. Su plan está en fase de elaboración y se concretará en un comité federal que convocará para el mes de diciembre. En él se expondrá, se debatirá y se votará un calendario de celebración de ponencias temáticas que serán “la nueva columna vertebral” del PSOE, señalan las fuentes conocedoras del recorrido que hará el partido hasta llegar al congreso, que será cercano al verano.

Para la dirección interina socialista es del todo insuficiente convocar un congreso en los plazos reglamentarios habituales, según los cuales se debe elaborar una ponencia-marco en los 60 días que distan desde que se convoca la asamblea hasta su celebración. El PSOE está en un grado de desapego social de tal envergadura que necesita elaborar un nuevo proyecto, señalan los nuevos dirigentes.
Aún está pendiente una reflexión serena sobre la pérdida de votos incesante desde 2011 y agudizada en los dos últimos años, señalan estos interlocutores. “¿Por qué los españoles nos han dado la espalda elección tras elección?”. Esta es la pregunta a la que tratarán de dar respuesta. El desapego empezó al final de la legislatura de José Luis Rodríguez Zapatero tras las medidas de recorte que adoptó su Gobierno en mayo de 2010 para evitar que las autoridades de Bruselas intervinieran España. Alfredo Pérez Rubalcaba obtuvo un mal resultado en 2011 en unas elecciones celebradas pocos meses después de esas medidas, y la caída persistió en las europeas de casi tres años después, hasta llegar a la gran hecatombe de diciembre de 2015 con Pedro Sánchez al frente del partido. De los siete millones de votos de Rubalcaba se pasó a cinco millones y medio en los comicios de diciembre, y aún se perdieron otros 100.000 en las elecciones de junio. Aunque el voto socialista fue hacia todas partes, fundamentalmente se depositó en Podemos. El porqué está aún por analizar en el PSOE, cuyos numerosos comités federales —casi uno al mes— no se emplearon en debates sobre el rumbo del partido, aunque hubo algunas incursiones al respecto. La lucha interna lo tapó todo, con el pulso constante entre Sánchez y los líderes territoriales por el afán del primero de tratar de formar Gobierno y el rechazo de sus oponentes.

En esta nueva etapa, en la que la fractura continúa intacta, la gestora tratará de unir al partido por la vía del debate y la reflexión. Para ello se quiere convocar “a todo el talento del partido, que es mucho”, ensalza la gestora. Reconstrucción, reformulación y diseño de las mejores políticas son las expresiones que definen lo que quiere hacer el PSOE. El nuevo proyecto se compondrá en torno a media docena de líneas estratégicas.

El texto renovado de los socialistas se forjará antes del congreso, pero es allí donde terminará el debate, con el procedimiento habitual de los socialistas en sus cónclaves de estructurarlo en forma de ponencia-marco. No hay respuesta al interrogante sobre si la recuperación electoral les vendrá por hacerse con los votantes que se han ido a Podemos. El debate sobre ir hacia la izquierda o no moverse del centro-izquierda está por hacer. Las visiones son diferentes, según se realice un análisis general o se haga por comunidades autónomas.

- Elecciones primarias.

De forma deliberada se evita una respuesta acerca de quiénes pueden encarnar el nuevo proyecto. Solo se da por seguro que el nuevo líder del PSOE se elegirá en elecciones primarias. Susana Díaz, presidenta de Andalucía, sigue siendo, como lo era hace más de un año, la candidata preferida de quienes son mayoría en el comité federal, que podrían cuantificarse en un 59% frente a un 41%, según la última votación en torno a la abstención o el no a la investidura de Mariano Rajoy. Pero nadie lanzará ahora su candidatura. “Ahora es el tiempo del proyecto, después será el del liderazgo”, responden.

Sánchez ya ha expresado su intención de competir por volver a ser secretario general del partido, enarbola la bandera de haberse opuesto a la investidura de Rajoy y cree que su baza sigue siendo que el líder del partido es elegido por todos los militantes. La nueva mayoría no oculta su incomodidad por sus planes, pero su entrevista en La Sexta el pasado domingo les ha aliviado. Creen que sus consideraciones sobre Podemos chocan frontalmente con buena parte de los votante y militantes socialistas. Afirmar que quiere ir con el partido de Pablo Iglesias “codo con codo”, referirse a España como “nación de naciones” y estar dispuesto a pactar con independentistas, como dijo en Salvados, son argumentos que se utilizarán en su contra.

- El partido pierde 24.300 militantes en dos años.

Entre septiembre de 2014 y octubre de 2016, en el PSOE se dieron de baja 24.300 militantes. Este es el período en el que Pedro Sánchez lideró el partido, tras ser proclamado secretario general el 26 de julio de 2014, en el congreso que ratificó la decisión de los militantes que le eligieron en competición con Eduardo Madina y José Antonio Pérez Tapias. El último trimestre de 2014 terminó con 4.200 afiliados menos, que puede explicarse por el rechazo de quienes no le votaron.

En el año 2015 fueron 14.600 afiliados los que rompieron con el partido. Entre enero y octubre de 2016, se han registrado 5.500 bajas. En enero, tras las elecciones del 20 de diciembre, se dieron de baja el 24% de esos 5.500. En esos comicios, el PSOE pasó de 110 a 90 escaños. Un 20% de los solicitantes de baja se registró en el mes de marzo; pocos días antes, el 26 de febrero, se celebró la consulta a la militancia sobre si avalaba el pacto con Ciudadanos. Las bajas de marzo pueden relacionarse tanto como muestra de desacuerdo con el pacto con la formación de Rivera como con la frustración de no haber conseguido formar Gobierno. La sesión de investidura fracasada de Pedro Sánchez se celebró el 4 de marzo. El traumático comité federal en el que dimitió Pedro Sánchez se celebró el 1 de octubre.

Al margen de otras causas, hay que tener en cuenta también que el PSOE da de baja a todos aquellos que adeudan tres meses de pago de la cuota.

(Anabel Díez, El País)