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La superestafa del 'pequeño Nicolás' en nombre de 'Saez de Santamaria'

El pequeño Nicolás intentó crear una guerra entre dos gigantes de la alimentación y cobrar en nombre de la vicepresidenta del Gobierno por solucionarla. El falso dossier que entregó a Mercadona, con membrete fotocopiado del Gobierno y el nombre de Soraya Sáenz de Santamaría mal escrito, representa el esperpento que alcanzó su red de estafas, que la Policía considera ya obra del líder de una organización criminal. EL MUNDO ha tenido acceso a este documento, custodiado por el joven suplantador en su domicilio, en el que advertía a la empresa española de la existencia de una «operación Caída», urdida en secreto por Carrefour, y que consistía en difundir que muchos de sus productos son tóxicos o directamente cancerígenos. Aseguraba su informe que el Ejecutivo tenía constancia del ataque gracias al sistema de escuchas telefónicas Sitel del Ministerio del Interior y a un topo en el consejo de Carrefour -el agente secreto «4F»-, y se comprometía a desplegar una gran operación policial contra la multinacional francesa cuando provocara mayor «atención».

El falso informe de inteligencia, al que ha tenido acceso este periódico, se trata de una rudimentaria fotocomposición en la que incluye, además del anagrama del Gobierno de España y del Ministerio de la Presidencia, el nombre de «Soraya Saez de Santamaria» -sic-, con su apellido mal escrito.

Francisco Nicolás Gómez Iglesias, conocido popularmente como El pequeño Nicolás, detenido por estafa en octubre de 2014, se dirigió a la empresa Mercadona en nombre de la vicepresidenta del Gobierno para comunicarle la existencia de un ataque por parte de su rival Carrefour para provocar una caída en sus ventas por la vía de difundir que buena parte de sus productos son tóxicos o directamente cancerígenos. A cambio, pretendió, sin éxito, conseguir una cantidad de dinero por sus servicios.
El chapucero dossier, encabezado por el nombre de la mano derecha de Mariano Rajoy escrito con faltas de ortografía y repleto de frases mal construidas y un sinfín de incorrecciones sintácticas, alertaba a la empresa de la familia Roig de que el «presidente de Carrefour» había sido «interceptado» preparando una «acción» contra la compañía española. Y que su objetivo pasaba por «desestabilizar la marca España poniendo como antecedentes que los productos son baratos en consecuencia de la mala calidad, creando una inseguridad en el consumidor [sic]».

Precisa el documento confeccionado por El pequeño Nicolás, que fue incautado por la Policía en el registro de su domicilio madrileño, que «el ataque que se está organizando es directamente de Carrefour France» y que el Ejecutivo español ha podido «localizarlo» gracias al «agente 4F» que, prosigue el falso informe, «es la persona de contacto en el consejo de administración de Carrefour» del Gobierno español.

En esta misma línea, avanza el dossier que dicho agente encubierto había tenido conocimiento por razón de su cargo de un estudio interno de la compañía francesa en el que se analizaba su «subida de ventas» gracias a la «bajada de compra de los productos» de su competencia española.

La imaginación de este joven llegaba al extremo de sostener a renglón seguido que la intención de Carrefour pasaba por «infiltrar a personal español para, desde dentro, crear alarma social con productos intoxicados o recintos desprotegidos en los que, a través de la manipulación, consigan el objetivo principal [sic]».

Pero todavía más. Según el documento confiscado a El pequeño Nicolás, otra de las fuentes de información del Gobierno español habría sido el sistema de escuchas telefónicas denominado «Sitel», empleado habitualmente por el Ministerio del Interior.

En su fabulación indica que, gracias a este mecanismo, «se ha corroborado la puesta en contacto» de la empresa francesa con «enemigos directos» de Mercadona desarrollando lo que el imputado por estafa llega a bautizar como «Plan Caída ME2».

Esta operación tendría como objetivo, entre otros, «sacar a la luz» que Mercadona «no tiene publicidad, sino que paga a medios de comunicación para silenciar», así como la existencia de una supuesta «relación del PP con Mercadona».

El pequeño Nicolás pone en conexión esta operación con el hecho de que «hace poco corría la noticia de que cremas vendidas en Mercadona eran retiradas por ser cancerígenas». Se trataba, precisaba el falaz informe, de «Deliplus nutritiva corporal con aceite de oliva, Deliplus crema de manos nutritiva, Deliplus hidratante corporal con aloe vera, Deliplus hidratante corporal con efecto luminosidad, Deliplus hidratante corporal reafirmante o Deliplus hidratante antisequedad para pies».

Pero también asociaba el imputado por estafa el ataque de Carrefour a la difusión de la supuesta comercialización por parte de Mercadona de «pienso tóxico para mascotas» que provocaba «problemas graves de descalcificación» y «comida húmeda para perros, que tuvo que ser retirada de las estanterías por los problemas de riñón que producía en las mascotas». Un producto, este último, que habría provocado «casos muy fuertes por las zonas levantinas [sic]».

También enclavaba en los ataques de la multinacional francesa la difusión de que los «potitos Hacendado» habían sido «retirados por Sanidad» o que Mercadona distribuye «el peor pescado».

En este último supuesto se basaba el informe ficticio de El pequeño Nicolás en un estudio de «Greenpeace» en el que se habrían examinado «varios supermercados de España» para «calificar la calidad del pescado», resultando Mercadona puntuada con «3 puntos de 252 puntos posibles».

Entre la relación de irregularidades que vertebraba el imaginario ataque, el dossier enumera también que Mercadona se caracteriza por llevar a cabo «despidos por embarazos» y de «inmigrantes»; tener en contra «la huelga más larga en los últimos años en España»; recibir «más denuncias por irregularidades» que su competencia; albergar la «marca blanca más cara de España», y disponer de un «nombre» que constituye, siempre según El pequeño Nicolás disfrazado de agente gubernamental, de «una discriminación a la mujer, ya que Mercadona significa en valenciano 'Mercado de la mujer'».

Una vez expuesta la operación contra la compañía española, Nicolás ofrecía la solución que tenía prevista el Gobierno en defensa de la compañía: «Localizar de una manera completa y eficaz a todas las personas que vayan en contra» de Mercadona «para poder hacer frente a su acción».

Para ello «se tiene pensado», añadía, desarrollar una operación «en fecha en la que sea centro de atención. Antes del 2015».

Pese a la escasa sofisticación del presunto estafador, la Policía lo considera el responsable de una organización criminal en la que existía una «pluralidad de personas»; una «acción concertada»; un «carácter estable», y una «jerarquía» en la que sitúa a Francisco Nicolás como jefe supremo.

La Policía ha descubierto, tras analizar el teléfono móvil de Francisco Nicolás, que albergaba un chat de Whatsapp que bautizó con el nombre de «Departamento de Seguridad Nacional» para simular su pertenencia al Centro Nacional de Inteligencia (CNI) y su vinculación con la Vicepresidencia del Gobierno. Asimismo, se ha detectado que empleaba «aplicaciones de mensajería encriptadas» así como un «lenguaje especial para denominar cosas». Es el caso, subrayan los investigadores, de términos como «lechuguitas», «lechugas moradas» o «rábanos morados» para hablar del dinero y del color de los billetes.

(Esteban Urreiztieta, El Mundo)