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Rafa Sardina, un vasco con 13 Grammy

Pocos reconocen su rostro, pero millones conocen la música que ha ayudado a crear. Stevie Wonder, Elvis Costello, Lady Gaga, Michael Jackson, Placido Domingo, Celine Dion, Mariah Carey, Shakira, Sheryl Crow, Beyonce, Michael Buble o Alejandro Sanz. Todos ellos han confiado en Rafael Sardina para la producción de muchos de sus éxitos musicales. Desde el año 2006 dirige su propio estudio, llamado After Hours, con base en Los Ángeles. Pero su primera experiencia en un estudio de grabación la tuvo con solo 15 años en Donostia y se le quedó grabada para siempre.

En realidad, Rafa iba para médico. Unas notas excelentes y el hecho de haber superado en la UPV con éxito el tercer curso de la carrera así lo indicaban. Pero un día, decidió dejarlo todo y lanzarse a la carrera musical. “No fue una decisión que tomé de la noche a la mañana. Siempre estaba haciendo sonido en directo para grupos, pertenecía a bandas... A la gente le chocó mi decisión de abandonar mis estudios de medicina, pero fue fruto de un largo proceso de reflexión”, explica.

En su familia nadie se dedicaba a la música, “pero lo más gracioso de todo es que mi primo Rafa Urbina, que es un gran batería que ha tocado en todo el mundo, también decidió dedicarse inesperadamente a este mundo. Con él y su grupo fui al estudio de grabación IZ de Donostia, donde iban a grabar un disco. Teníamos 15 años, era algo nuevo para todos. Kaki (Arkarazo), que luego formó Negu Gorriak, grabó ese disco, para quien creo que también fue su primera grabación. Nunca se me olvidó esa experiencia. En aquel momento, soñaba con ser músico, pero aquella visita al estudio también me abrió la posibilidad de poder trabajar en el mundo musical de otra manera”.
Al dejar la universidad, Rafa Sardina decidió irse a Estados Unidos para hacer un curso relacionado con el mundo del sonido. “Cuando regresé estuve trabajando con José Ángel Serrano, que me ayudó infinitamente, fue mi mentor principal esos años. Con él, conocí a Oskorri, Kepa Junkera... También a Karlos Zubiaga, de Mocedades, a quien he visto recientemente. De hecho, en los últimos Grammy latinos, tuve el honor de entregarle el premio que había obtenido el Consorcio. Les hice prometer a la academia que lo íbamos a mantener en secreto, fue muy emotivo”.

Poco después, Rafa Sardina tomaría la determinación de instalarse definitivamente en Los Ángeles. “Lo tenía claro, pero como todo en la vida necesitas a alguien que te reafirme en lo que estás pensando. Y para mí, José Ángel (Serrano) fue fundamental a la hora de ayudarme a decidirme. Vio que tenía la ambición de hacer cosas diferentes, de irme fuera y me animó desde el principio”.

Rafa confiesa que sintió un poco de vértigo cuando llegó a los estudios de Ocean Way en Sunset Boulevard, uno de los más importantes del mundo, donde ocupó una plaza de interno. “Fui el primer interno que tuvo jamás el estudio. Tenía clarísimo que yo iba a trabajar ahí y creo que la gente percibió rápidamente las ganas que tenía, aunque al principio, no me aceptaron. Vieron que no dominaba el idioma, algo fundamental en este trabajo que tienes que entablar una relación de complicidad con los cantantes. Volví a entrar en la oficina y les dije: Es que no lo entienden. Yo necesito trabajar aquí y voy a trabajar aquí de alguna manera. Y en ese momento el manager me dijo: Ok, congratulation (felicidades). Vas a ser el primer interno del estudio. Pero, espero que no la jorobes”.

En esa época, Rafa trabajó codo con codo con figuras como los Rolling Stones, Madonna, Red Hot Chili Peppers, Rage Against the Machine... “Imagínate estar en el mismo cuarto trabajando con los Rolling... Daba vértigo, pero era todo muy ilusionante, un reto. Era el lugar en el que había que estar”, rememora este ingeniero y productor musical.

A los pocos años, decidió independizarse y en 2006 montó su propio estudio. ¿Pero cúal es la función de un productor musical? “Es muy amplia, muy ambigua. Va más allá del aspecto técnico: me involucro en todos los aspectos del proceso, desde la concepción de las canciones hasta su arreglo. Es como si llevaras el timón del barco, te tienes que asegurar que el proyecto va en la dirección adecuada. Son esas pequeñas recomendaciones que hacen que el proyecto vaya a buen puerto: manejas el presupuesto, la coordinación de todos los aspectos de la grabación, te conviertes en confidente del artista. Por mucho que pueda haber desacuerdos artísticos siempre se lucha por una misma meta”.

El bermeotarra explica que el productor musical acaba convirtiéndose en confidente de muchos de los artista. “Ten en cuenta que la relación personal y de vulnerabilidad a la que se expone un artista en un proyecto es muy alta. Uno se desnuda frente a la gente con la que trabaja si quiere hacer un gran trabajo. Muestra sus inquietudes, dudas, miedos, alegrías, todo lo que se le pasa por la cabeza; y sus conflictos personales…”, expone.

Lejos de encontrarse con grandes divos, Rafa asegura que “hoy por hoy, la gente que me contrata lo hace porque quiere mi opinión, de hecho incluso la exige. Yo he trabajado con figuras que mediáticamente tienen ese aspecto de divismo, pero en el estudio no es así. Aceptan los consejos, es parte de lo que esperan de tí, si no, no te llamarían, aunque lógicamente cada uno defiende su idea”.

Estar en la sombra no le importa en absoluto. “Al contrario, es un regalo en cierta manera”, declaró Sardina, “porque te permite arriesgarte de manera que otros artistas no se pueden permitir”.

Rafa Sardina asegura que apenas tiene tiempo para acercarse a Euskadi, “aunque siempre que puedo lo hago porque mi familia y la de mi mujer están ahí”. Y confiesa que, profesionalmente, ahora está donde quiere estar, “donde siento que debo estar, con la tranquilidad de hacer los proyectos que quiero y cómo los quiero hacer... Me siento libre”.

(Maite Redondo, Deia)