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A favor y en contra de la medida de Carmena: "Madrid no está tan contaminada como para montar este escándalo"

Gonzalo Melián es experto en Urbanismo y Medio Ambiente y director del Centro de Estudios Superiores OMMA, desde donde defiende un discurso que se da de bruces con lo que argumentan otros expertos en contaminación. «Los técnicos no hablan en contra de la medida, pero Madrid no está tan contaminada como para adoptar estas restricciones», sentencia.

«Veo que se persigue más un modelo de ciudad sin coches, porque se odia el coche y la libertad que da, más que cualquier otra cosa. Es una medida ideológica con unas consecuencias brutales, aunque, curiosamente, a las personas ricas no les preocupa demasiado, porque cambian de coche y listo», apostilla. Mientras tanto, prosigue Melián, «el Consistorio ha aprobado una batería de medidas para subir impuestos en la ciudad. Y con todo el protocolo anticontaminación, no se habla de lo demás, así que logra ser una una cortina de humo, en realidad». Muy crítico con el cerco al tráfico rodado impuesto por el Ayuntamiento de Madrid, Melián considera que «no se debe montar un escándalo de lo que no es, que es justo lo que está ocurriendo en la capital».

«Hoy hay más coches y menos contaminación que hace 50 años y hay una medida muy sencilla que no se está barajando si se quiere minimizar la polución: los autobuses de Madrid son los vehículos más contaminantes que transitan por sus vías», relata. Como alternativa a las establecidas, que evitaron que ayer circulasen vehículos con matrícula par por la almendra central e interior de la M-30, este experto plantea que se pueden adoptar otras iniciativas con menos costes para la población, como bolsas de aparcamiento en las afueras y refuerzo del transporte público.
«En España hay seis ciudades, Barcelona, Madrid, Córdoba, Valencia, Murcia y Granada que han de reducir el número de coches que tienen en la ciudad, porque han sido denunciadas ante el Tribunal de Luxemburgo por incumplir desde 2010 los valores anticontaminación fijados por la Comisión Europea». Así se expresa Xavier Querol, profesor de Investigación del CSIC (Centro Superior de Investigaciones Científicas), que se resiste a valorar si las medidas implementadas por el equipo de Manuela Carmena en Madrid son «eficaces o ineficaces; son obligatorias» y «deben ir acompañadas de medidas estructurales» que atajen la polución.

Querol remite a la directiva europea de Calidad del Aire, que contiene dos imposiciones claras y unánimes a toda la Unión Europea, unos parámetros «que no diferencian por ciudades ni países», aunque después cada Consistorio decida activar algunas adicionales. «La directiva establece que los valores límite para proteger la salud humana del dióxido de nitrógeno son que la media de todos los días el año no sea superior a 40 microgramos de partículas por metro cúbico. Esta medida protege de la contaminación a largo plazo; mientras que para episodios agudos fija que no se pueden superar los 200 mg/m3 18 horas continuadas».

Ese valor «saltó» por los aires, en opinión de Querol, hace días, cuando las estaciones de medición de Fernández Ladreda acumularon 43 horas por encima de los 200 mg/m3; la de Escuelas Aguirre, 37 horas; la de Ramón y Cajal, 34; y la del Barrio del Pilar, 21 horas. El pasado 27 de diciembre 11 estaciones superaron esa cantidad, recoge Querol. Las restricciones activadas en la capital de España «no son ideológicas. Se nos obliga a cumplir esos parámetros. La medida puede conlleva controversia y tener a una parte de la población en contra, como pudo hacerlo la ley antitabaco, pero es una cuestión de salud pública», dice.

(Érika Montañés, ABC)