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La policía hará controles aleatorios de las matrículas de los coches que accedan a Madrid

La Policía Municipal no establecerá el jueves controles en las vías de acceso a la capital para evitar que se formen atascos en las entradas. A las 06.30 entrará en vigor la fase 3 del protocolo que prohíbe, a causa de los altos niveles de contaminación, circular a los vehículos cuya matrícula acabe en par. El Ayuntamiento cree que lo mejor es realizar controles aleatorios en la almendra central para hallar posibles infractores, además de poner en funcionamiento todos los rádares. La multa por vulnerar la normativa es de 90 euros.

La Policía Municipal hará controles aleatorios desde las 06.30 en el interior de la almendra central (calles situadas en el interior de la M-30) para comprobar que no circulen por esa zona los vehículos cuyas matrículas terminen en número par. Unos 140 funcionarios se destinarán a este trabajo. A ellos se sumarán los agentes de movilidad que estén de servicio y que también se encargarán de sancionar a los infractores.

Los mandos policiales habían estudiado en un principio poner controles en las vías de acceso a la almendra central. Se trataría de colocar patrullas en calles importantes de acceso, como la de Alcalá, la avenida de América o los paseos de la Castellana, Extremadura o Santa María de la Cabeza. Sin embargo, esa posibilidad se desechó pronto debido a que se formarían grandes atascos, lo que agravaría aún más los problemas de contaminación. A ello se une, además, que el decreto de prohibición de la circulación tiene grandes excepciones, como el paso de vehículos de alta ocupación (tres o más personas), de los híbridos o de los de personas con movilidad reducida.
El departamento de Tráfico de la Policía Municipal destinará el personal de la Unidad Especial (unas 70 personas por la mañana y otras tantas por la tarde) a realizar estos controles aleatorios por la almendra central.

Al conductor infractor se le parará y se le notificará una sanción de carácter leve por circular en un tramo prohibido. En concreto, por vulnerar el artículo 88 de la Ordenanza de Movilidad: “Circular incumpliendo las restricciones establecidas por alta contaminación”.

La multa será de 90 euros, que se quedarán en la mitad (45) si se paga en el periodo voluntario. El importe es el mismo para quienes estacionen en la zona del Servicio de Estacionamiento Regulado (SER, los parquímetros) incumpliendo la prohibición de hacerlo. En este caso, se vulnera el artículo 61.17 de la citada ordenanza.

Los equipos de la Policía Municipal estarán situados en puntos fijos de gran afluencia de tráfico, pero también se irán moviendo en función de las necesidades de cada momento. Así también se evitará que los conductores puedan avisarse y tomen itinerarios que eviten las zonas de control.

Los agentes de Movilidad, que dependen del Área de Medio Ambiente, también se encargarán de sancionar a los infractores. Su actividad será todavía mayor, ya que estarán apostados en los puntos estratégicos de la ciudad, como los grandes cruces y las arterias principales.

En concreto, se han establecido al menos 23 lugares de gran incidencia de tráfico que deben ser vigilados durante toda la jornada por estos funcionarios municipales.

También estarán funcionando a pleno rendimiento los radares, tanto fijos como móviles, para controlar la velocidad, en especial en la M-30. En los días anteriores de restricciones, los agentes de Movilidad se han situado en los puentes de esta vía de circunvalación (entre ellos en Ramón y Cajal y en la salida hacia la A-2) para medir desde lo alto a los vehículos y tramitar la correspondiente denuncia.

- Rádares móviles.

La Policía Municipal también sacará todos sus radares móviles, los que ahora funcionan habitualmente en la M-30. El departamento de Informática del Ayuntamiento se ha encargado de reducir los límites de los cinemómetros fijos instalados en esta vía, de manera que denuncien desde los 77 kilómetros por hora reales.

Por su parte, la Asociación de Empresas Gestoras de Transportes Colectivos Urbanos (ATUC), que engloba a entidades como la EMT de Madrid, Metro de Madrid o TMB de Barcelona, entre otras, cree que la puesta en marcha en la capital del escenario 3 es una medida “útil y necesaria”, pero “no soluciona el problema real de movilidad que tiene la ciudad”. ATUC apuesta por la “evolución de la situación actual hacia un modelo de movilidad sostenible, con el objetivo de conseguir ciudades más limpias, sanas y habitables”.

(F. Javier Barroso, El País)