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La negativa de Puigdemont abre la batalla sucesoria en el PDECat

“Sé que dentro de un año no seré president”. Las palabras de Carles Puigdemont hicieron saltar en las pantallas de su partido el mensaje de game over. Literalmente así es como se recibió por parte de la cúpula del PDECat el mensaje del presidente de la Generalitat a pesar de que su determinación era diáfana y clara desde el día que accedió a sustituir a Artur Mas en el Palau de la Generalitat ahora hace un año. “Yo no tengo ninguna vocación de ser presidente de la Generalitat, lo he dicho muchas veces. Mi encargo es este periodo y se acaba aquí, lo que venga después será una etapa nueva que requerirá nuevas herramientas y nuevos liderazgos”, concluyó.

Las explicaciones desplegadas ayer, aprovechando la tradicional cita navideña en la Ser, no son para su partido “nada nuevo ni excepcional”, lo que no impedía que hasta se especulara con la posibilidad de “convencer” al president para que cambiara de idea. Pero, “ya está”. El pressingPuigdemont llegó ayer a su fin y arranca el proceso para “buscar un candidato con garantías” y que “no acabe siendo una guerra entre familias”. “El debate de los nombres es legítimo, pero el partido está en una situación delicada y no se puede abordar la situación como se hacía en el pasado”, concluyen en la cúpula neoconvergente. No obstante, la batalla se contendrá oficialmente hasta saber si la legislatura sale adelante con los presupuestos pendientes de la CUP en febrero.

Desde el primer día, a Puigdemont le ha incomodado la pregunta sobre su futuro. Entiende su paso por la presidencia como un “acto de servicio” y ha sostenido que, “una vez cumplida la misión, se acaba el tema”. Así se lo explicitó a Artur Mas el 9 de enero del año pasado cuando este dio un paso al lado para que la CUP propiciara una investidura y así se lo ha reiterado en la media docena de ocasiones en las que han mantenido conversaciones de fondo sobre la cuestión. “Desde el primer día hasta el último día del 2016”, confirman. La dirección del PDECat entendía que Mas era la persona indicada para interpelar a Puigdemont y así ha sido. No obstante, el expresident no tenía la menor duda de que se trataba de una misión imposible. La negativa de Puigdemont “siempre ha estado sobre la mesa aunque algunos hayan especulado sobre un cambio de opinión” del president, sostienen fuentes del PDECat conscientes de que la negativa explícita es un hándicap para el partido. También desde el Govern, sostienen que Puigdemont “se ha sacrificado muchísimo” y “presionarlo e insistir públicamente no sirve para nada”.
Ahora el objetivo no es sólo encontrar un candidato, sino “organizar una candidatura lo más potente posible”. La nueva dirección entiende que hay descartes de salida. Por ejemplo, los que aparecieron en lo que algunos denominan “la foto de Oriol Pujol” acudiendo a declarar a los juzgados por el caso de las ITV. Allí estuvieron Josep Rull, Jordi Turull, Lluís Corominas y Francesc Sánchez. El otro criterio pasa por que los protagonistas en primera línea del proceso cedan paso a nuevos liderazgos. Eso sí, preservando la unidad interna y la autoridad de la nueva dirección. El reto es doble, porque el PDECat no sólo está huérfano de candidato a la Generalitat, sino también al Ayuntamiento de Barcelona. Santi Vila o Neus Munté se avienen a “ayudar”, aunque también son exigentes y son conscientes de que el partido necesita madurar.

El papel de Artur Mas es otra incógnita ya que, aunque el expresident sostiene que no se puede dar nada por seguro, la cita en el TSJC del 6 de febrero y la amenaza de inhabilitación por la consulta del 9-N también obliga al partido a buscar liderazgos alternativos. La conclusión en la nueva sede de la calle Provença de Barcelona es de lo más lacónica: “Tenemos trabajo”. El rearme ideológico y electoral de un proyecto que definen como “de centro” y que, avisan, no puede estar “colonizado” ni sometido a republicanos y cuperos.

(Isabel Garcia Pagan, La Vanguardia)