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Los partidos catalanes se preparan para el axioma del 2017: elecciones o elecciones

A la categórica promesa de referéndum o referéndum, se cumpla o no, le acompaña otra axiomática: elecciones o elecciones. Tanto si el referéndum de septiembre se lleva a cabo como si no, los catalanes volveremos a pasar por las urnas para elegir un nuevo Parlament y a un nuevo president. Si se celebra el plebiscito, deberán celebrarse las prometidas elecciones constituyentes, y si no lo hay, las elecciones autonómicas anticipadas constatarán el fracaso de la hoja de ruta. Por eso los partidos catalanes hace tiempo que dan muestra de que están por la tarea y se han puesto el mono de precampaña, el último en hacerlo ha sido Més, que augura un oscuro panorama electoral y se prepara para él.

El ya exeurodiputado, Ernest Maragall, ha dejado la cámara europea para volver a Catalunya. El miembro fundador de Més Moviment d’Esquerres pasa “a trabajar por el futuro compartido de Catalunya y Europa, en beneficio de ambos, desde el país”, y lo hace “en el momento en que encaramos un 2017 que no será fácil”, asegura, porque se cierne “un oscuro horizonte electoral”.

- Maragall ve “un oscuro horizonte electoral” y vila d’Abadal ya arremete contra el PDeCAT.

El dirigente cierra así una etapa de dos años y medio en el Parlamento Europeo para rearmar a su formación ante la próxima cita con las urnas que probablemente no concurrirá de nuevo bajo el paraguas de Junts pel Sí, vistas las señales que an dejando también miembros minoritarios como Demòcrates de Catalunya. Hace sólo un par de semanas, el nuevo presidente del consejo nacional de la formación, Josep Maria Vila d’Abadal, arremetía sin pudor contra el principal socio de la coalición, el PDeCAT, al asegurar que habrá referéndum porque “en el Govern está la gente de ERC, que son más fiables”.
- Un nuevo alumbramiento: el partido de Ada Colau nacerá a tiempo, en el primer trimestre.

Todos los partidos catalanes están en modo preelectoral e incluso se prevé que haya más jugadores en la nueva partida. Así, la alcaldesa Ada Colau hace poco que ha desvelado el calendario para el nacimiento de su nuevo partido que concurrirá en las catalanas, sean cuando sean. El alumbramiento se prevé para el primer trimestre del año, con margen suficiente para calar en el electorado.

Colau ya ha dado algunos detalles de por dónde irán el ideario y la estrategia de su nuevo partido. Entre ellos destaca su renuncia a coalición alguna y la voluntad de erigirse como la formación estandarte del referéndum acordado, aunque cueste años conseguirlo. En este propósito tiene mucho ganado en parte gracias a Puigdemont, que incluso tuvo a bien acomodar el horario de la cumbre pro referéndum del pasado día 23 para que acudiera la alcaldesa.

El nuevo partido defenderá una “república catalana”, aunque se intentará priorizar las políticas sociales a las territoriales. El debate de las ideas está en marcha y las bases del partido podrán decir la suya a partir de enero. Y la estrategia es anteponer la nueva marca a la maraña de partes que ahora componen la izquierda catalana ya que dirigentes destacados de Podem, ICV y EUiA como Albano Dante Fachín, Ernest Urtasun y Joan Josep Nuet no sean parte del grupo impulsor que pilotará la fase fundacional del partido.

- El PSC prevé tener a punto los mandamientos con el PSOE y acordar los pactos electorales.

Por su parte, el PSC prevé tener a punto los nuevos mandamientos que regulen de una vez su relación con el PSOE, aunque la cosa vaya despacio. Por ahora, la gestora sigue ordenando la vida del partido hasta el verano, cuando alumbre a un nuevo líder y candidato, elecciones primarias y congreso mediante. Otra prueba de que las elecciones catalanas están por venir es la voluntad expresa de la gestora de decidir con el PSC los pactos electorales de los socialistas catalanes.

Aunque la relación orgánica y organizativa entre los dos es una cuestión meramente “instrumental”, el portavoz del órgano de dirección interino, Mario Jiménez, advertía este mismo lunes de que la posible entente electoral del PSC con la formación de Ada Colau no pude ser una decisión unilateral de Miquel Iceta.

- Albiol será encumbrado por Rajoy en marzo.

El PP de Catalunya tiene el panorama más despejado. El perfil de Xavier García Albiol se ha venido acomodando a la nueva estrategia de diálogo del Gobierno de Rajoy, combinado con la crítica más diáfana, para que todo votante la entienda. Aunque el partido tiene que celebrar todavía su congreso, ya ha renovado buena parte de la dirección y donde seis de los primeros 10 candidatos son nuevas incorporaciones.

En todo caso, el plan del PPC está inmerso en una estrategia nacional que será pilotada por el propio Rajoy en el XVIII congreso nacional convocado para febrero en Madrid, entre los días 10 y 12. En marzo llegarán los congresos regionales y los provinciales, entre ellos el del partido catalán, y está previsto que Albiol sea encumbrado por el propio presidente.

En clave preelectoral, el nuevo portavoz parlamentario Alejandro Fernández, daba por hecho que el partido es un ‘fuenteovejuna’ alrededor de Albiol, al tener “todo el apoyo de los dirigentes territoriales de la formación” y mostrarse convencido de que, “a largo plazo” el líder del PPC puede conducir a los populares a ganar las elecciones en Catalunya.

- C’s tira de moderación y pragmatismo.

Ciutadans tiene más que perder en caso de elecciones. El actual principal partido de la oposición viene de cosechar unos discretos resultados en las pasadas generales del 26J en Catalunya, y con Inés Arrimadas al frente ha perdido la frescura de la novedad.

En todo caso, la formación naranja también prevé celebrar su asamblea general en febrero, pero ya ha comenzado a acondicionar su tono para dejar de ser percibido como un partido orientado a criticar la inmersión lingüística y beligerante con el catalanismo, lo que le permite competir por un electorado moderado.

El discurso de Inés Arrimadas se ha vuelto pragmático y límpido. Así, tras el tradicional mensaje de Puigdemont para fin de año, la dirigente le afeó que iniciara el nuevo curso “como lo empezó, sin presupuestos, dependiendo de la CUP” y aspirando sólo a “repetir” la consulta del 9N, “que no sirvió para nada”.

- El PDeCAT presiona a Puigdemont y busca el voto entre los desencantados del PSC.

El PDeCAT tampoco oculta sus planes electorales. Aunque el president Puigdemont se niega, en público y en privado, a desvelar si concurrirá a unas nuevas elecciones catalanas, haya o no referéndum, desde su partido recién fundado han comenzado a agudizar la presión. Con el nuevo año y la maratoniana y laboriosa refundación del partido, Artur Mas y los suyos no están dispuestos a dejar nada al azar, sobre todo porque las encuestas no son nada halagüeñas.

El objetivo del partido es saber si el actual president aclare de una vez si concurrirá en unos comicios que, según la hoja de ruta independentista, se situarían antes de marzo del 2018 y deberían ser de carácter constituyente. Tal y como desveló este lunes La Vanguardia, en el partido advierten de que “no podemos estar deshojando la margarita eternamente” y Mas tiene el encargo explícito del partido que preside de interpelar directamente a Puigdemont sobre la cuestión con el objetivo de aclarar su futuro político en los próximos días.

Mientras tanto, la dirección del PDeCAT se pone manos a la obra para ampliar el espectro electoral. La coordinadora Marta Pascal ha comenzado el año lanzando un guiño a los electores del PSC que se sientan “huérfanos” al constatar que los socialistas catalanes se han “sometido a los pies del PSOE” y han “abandonado” la defensa de un referéndum pactado con el Estado. Todo para intentar evitar el que sería el cuarto sorpasso electoral de ERC tras las elecciones europeas (25 de mayo de 2014), y las últimos dos comicios generales (20D y 26J).

- ERC, inactiva, lo fía todo a los presupuestos y al referéndum.

La gran carga estratégica de los movimientos del PDeCAT dan a entender que no se reeditará la coalición JxSí. Pero también porque ERC se ha encargado de enfriar tal posibilidad cada vez que se le ha cuestionado por ello. A la vez, el partido de Oriol Junqueras es el que parece moverse menos para afrontar una eventual cita con las urnas. Es el eventual ganador según todas las encuestas y por tanto tiene poco que cambiar. Lo fía todo al devenir de los presupuestos y del proceso y, cuando haya elecciones, tal vez no haya más probabilidad que explorar un tripartito de izquierdas con Podem, ICV y los comunes de Ada Colau.

El peor escenario para los republicanos sería tener que afrontar unos comicios sin haber podido aprobar de nuevo los presupuestos. La crítica recaería directamente sobre la CUP pero debería compartirla con el PDeCAT. El mejor escenario sería el veto del Estado porque dejaría claro que quienes apostaron hasta el último atisbo por un acuerdo para el referéndum, equivocaron el tiro a sabiendas.

En todo caso, ERC tiene poco que preparar electoralmente y reaccionar ante los sucesivos acontecimientos. Si hay referéndum, el baluarte independentista se erigirá también bajo el mando de los republicanos, sin los cuales tampoco habría sido posible, y si no hay referéndum sólo tendrán que afinar el tiro de la culpa. Mientras tanto, se afanan en resalta que “lo importante no es el resultado” del referéndum, sino “convocarlo” y votar en él. Cuando lleguen las elecciones.

- La CUP no piensa en elecciones pero va a menos.

Buena parte de la CUP, el socio actual del Govern, no piensa en elecciones anticipadas, pero tiene en sus manos la llave del futuro de la legislatura, y la deberá usar en unas pocas semanas, con los presupuestos. Los anticapitalistas han facilitado la admisión a trámite del proyecto presupuestario del Govern, pero de momento no han garantizado su apoyo a la aprobación definitiva de las cuentas, una decisión que tomará a finales de enero, poco antes de la votación en el pleno. Será entonces cuando se dirimirá si puede o no haber elecciones anticipadas.

Aunque las encuestas les otorgan unos pocos escaños menos de los 10 que tienen ahora, no parece que la previsión les quite el sueño como para precipitar un apoyo incondicional a las cuentas. Son muchas las voces que auguran un no a los presupuestos que ni siquiera daría pie a celebrar un referéndum, pero los cuperos lo someten todo a asamblea, lo que les convierte en un actor más imprevisible si cabe. Habrá que esperar.

(Luis B. García, La Vanguardia)