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La Generalitat pide fecha para el encuentro de Puigdemont con Rajoy

El Gobierno catalán mantiene que siempre ha tenido disposición a negociar y culpa a La Moncloa de que se haya dilatado el encuentro entre Puigdemont y Rajoy. Su última reunión fue en abril de 2016. El equipo de Puigdemont sostiene que en el encuentro se puede hablar de todo, sin excluir el referéndum independentista. Pero Rajoy reiteró ayer que, como presidente del Gobierno, hay cosas de las que no puede hablar: “De cómo se liquida la soberanía nacional o de cómo conjuntamente incumplimos la ley”.

Los partidos que apoyan al Ejecutivo autónomo lanzaron el mismo mensaje que Puigdemont, quien reclamó a Rajoy que escuche porque el proceso catalán “es real”. “Esperamos que el Estado pueda entender que hay más de dos millones de personas que piden ser escuchadas”, señaló.
Marta Pascal (PEDCat) sostuvo que Rajoy tiene ahora “la oportunidad de demostrar” su voluntad de diálogo. Desde ERC, no obstante, apuntaron que no renunciarán a “las urnas” a cambio de “cumplir ahora cuatro incumplimientos”, en referencia a ciertos puntos de las reclamaciones de la Generalitat que el Gobierno, en su opinión, tendría ya que haber asumido. A la CUP se refirió Rajoy: la Generalitat, dijo, no se puede dejar en manos de una “fuerza política radical y extremista”.

Tanto el PSOE como Podemos y Ciudadanos apoyan ese intento de buscar una solución, pero sin coincidir en la mejor fórmula para encontrarla. “Nosotros somos la tercera vía, que es avanzar en un proceso federalizante con la reforma de la Constitución”, afirmó el presidente de la gestora del PSOE, Javier Fernández. El dirigente provisional de este partido mantiene frecuentes conversaciones, públicas algunas y discretas la mayoría, con Rajoy sobre asuntos de Estado y por tanto también sobre Cataluña, como reconocen en su entorno. Los socialistas mantienen su propuesta de reforma de la Constitución, pero están dispuestos a escuchar “la tercera vía” a la que la pasada semana aludió el expresidente de la Generalitat Artur Mas. “Escucharemos todas las propuestas siempre y cuando no defiendan la autodeterminación”, precisó Fernández.
Si hubiera algún avance, el PSOE volvería a la carga de dialogar con todas las fuerzas políticas para establecer “el perímetro” de la discusión. Hasta ahora el límite está en el rechazo a la celebración de un referéndum independentista en Cataluña. La fórmula socialista acabaría en una consulta de todos los españoles sobre la Constitución reformada que reclama el PSOE y, después, un referéndum en Cataluña sobre un nuevo Estatuto de autonomía derivado de esa Constitución. Pero aún se está muy lejos de estas opciones.
“A nosotros el diálogo siempre nos parece bien”, opinó Inés Arrimadas, portavoz nacional de Ciudadanos y líder de la oposición en Cataluña. “Ha llegado la hora de concretar, de hablar de medidas, de presupuesto y de reformas concretas”, pidió al Gobierno. Fuentes de la dirección nacional de la formación de Rivera calificaron de “acertado” y “positivo” que se esté produciendo “una apertura de espacios de diálogo”, aunque se mostraron explícitamente escépticas sobre su alcance real.

Ciudadanos, de hecho, aspira a ser el interlocutor del Ejecutivo en Cataluña desde que Puigdemont decidió no acudir a la Conferencia de presidentes autonómicos que Rajoy convocó en enero.

- La posición de Podemos.

Podemos y sus aliados electorales no tienen demasiadas esperanzas de que la hipotética negociación prospere. “Mientras no exista un diálogo real donde las partes se traten como iguales, mientras se amenace con sancionar legalmente a quien ponga las urnas a disposición de la gente y no se hable de un nuevo encaje territorial, las conversaciones y negociaciones no servirán para obtener resultados concretos”, opinaron desde el partido de Pablo Iglesias.

Con esa tesis coincidió Xavier Domènech, portavoz de En Comú Podem en el Congreso, que cree que “la mejor propuesta es la celebración de un referéndum con reconocimiento internacional, que interpele a la mayoría del pueblo catalán y tenga todos los efectos políticos y jurídicos”.

- La comisión informal del 45+1.

Desde la constitución del actual Gobierno, en noviembre pasado, y la puesta en marcha de la denominada “operación diálogo” con Cataluña, la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría ha presidido en varias ocasiones, coincidiendo con la reunión semanal de los miércoles de subsecretarios y secretarios de Estado, una comisión informal denominada 45+1. Se llama así en alusión a las 45 reivindicaciones presentadas por el presidente catalán, Carles Puigdemont, al presidente Mariano Rajoy en la única reunión mantenida hasta ahora entre ambos, el 20 de abril de 2016.

En estos encuentros, los altos cargos de los departamentos afectados han debatido la posibilidad de dar respuesta a estas reivindicaciones de la Generalitat. Salvo a una, la número 46: el referéndum de autodeterminación. Hasta ahora, sin embargo, estos debates no se han plasmado en ninguna oferta concreta.

(Anabel Díez, Juan José Mateo, Elsa García de Blas, Dani Cordero, Miguel González, El País)