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Trump cumple un mes de subversión de lo establecido

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, cumplió ayer un mes en la Casa Blanca marcado por la polémica, mientras aún tiene pendientes grandes retos, como su promesa de desmantelar la reforma sanitaria de su antecesor, Barack Obama, y anunciar una nueva orden ejecutiva sobre inmigración. “Feliz día de los presidentes-Hagamos Estados Unidos grande de nuevo”, escribió ayer en su red social favorita, Twitter, para celebrar del Día de los Presidentes, festivo en Estados Unidos, y repitiendo en mayúsculas su lema de campaña electoral. Además, la oficina de prensa presidencial envió ayer un comunicado titulado El primer mes del Presidente Donald Trump: Logrando resultados para el pueblo estadounidense, en el que enumera las medidas adoptadas por éste, como promoción del empleo nacional, reforzar las fronteras, reducir el tamaño del gobierno y ahorrar dinero a los contribuyentes, entre otras.

Si la pasada semana afirmó en rueda de prensa que “nunca ha habido una Presidencia que haya hecho tanto en un periodo tan corto de tiempo”, la atención pasa ahora a las próximas semanas, en las que deberá cumplir con una de las principales promesas de campaña, dar marcha atrás a la reforma sanitaria de su predecesor. “Vamos a presentar en un par de semanas un gran plan sanitario que va a reemplazar al desastre conocido como Obamacare”, dijo el sábado Trump en un mitin en Orlando.

Por el momento, los republicanos que controlan el Congreso no se han puesto de acuerdo en un plan para reemplazar la reforma sanitaria de Obama, que ha dado cobertura adicional a unos 20 millones de personas en el país, y lo que parece complicar más de lo previsto esta promesa.
- Derogarlo, pero no del todo.

Pese a sus críticas, Trump parece decidido a mantener las dos partes más populares de la reforma sanitaria: la provisión que obliga a asegurar a personas con enfermedades previas y a extender la cobertura sanitaria de un adulto a sus hijos hasta los 26 años. Además, el presidente estadounidense anunciará esta semana una nueva orden ejecutiva sobre inmigración, tras ver bloqueado en los tribunales su polémico primer intento.

Aunque en un principio había señalado su intención de apelar el bloqueo judicial y llevar el caso antes instancias superiores, finalmente ha optado por adaptarse y redactar una nueva orden. “Nosotros no nos rendimos, vamos a hacer algo esta semana con lo que creo que vais a estar impresionados. Tenemos que mantener seguro nuestro país”, afirmó en el mismo acto de Orlando.

Trump emitió un decreto el pasado 27 de enero que cerraba temporalmente las puertas a los refugiados e inmigrantes de siete países de mayoría musulmana y suspendía la acogida de asilados durante 120 días para examinar los mecanismos de aceptación, una medida que generó enorme indignación y protestas tanto dentro como fuera de Estados Unidos.

Por otro lado, el 28 de febrero, acudirá al Congreso para ofrecer un discurso en una sesión conjunta del Legislativo, en la que delineará sus objetivos y las claves de su agenda.

- Recorte masivo de impuestos.

También se espera que dé a conocer su plan de reforma fiscal, que ha prometido incluirá “los mayores recortes de impuestos” tanto para empresas como para trabajadores desde la presidencia de Ronald Reagan en los años 80.

El presidente estadounidense regresó a Washington esta pasada noche tras pasar el fin de semana junto a su familia en su residencia de Mar-a-Lago, en Florida, que ha bautizado como la “Casa Blanca de Invierno”.

- Estados Unidos da este año de plazo para que los aliados aporten más dinero a la OTAN.

El vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, dio ayer de plazo hasta finales de 2017 para que Canadá y los aliados europeos hagan “progresos reales” en su inversión en defensa y el reparto de cargas en la Alianza. “El presidente y el pueblo estadounidense esperan que nuestros aliados mantengan su promesa y hagan más por nuestra defensa común”, indicó Pence en una rueda de prensa en la sede de la OTAN en Bruselas, tras reunirse con el secretario general de la organización, Jens Stoltenberg. “El presidente espera progresos reales para finales de 2017”, apostilló. Pence recordó que Estados Unidos “provee más del 70% del coste de la OTAN hoy y estamos comprometidos con nuestra parte, pero ha llegado el momento de que los aliados den un paso al frente”.

Así, a pesar de que los líderes aliados se comprometieron en la cumbre de la OTAN de Gales en 2014 a elevar su gasto en defensa al 2% del PIB en una década, “muchos aliados, algunos de los más grandes, aún no llegan cumplir esa meta mínima”.

El vicepresidente recordó las palabras del jefe del Pentágono, James Mattis, la semana pasada en su primera reunión ministerial en la OTAN: “Si ya tienen un plan (para llegar al 2%), acelérenlo, y si aún no lo tienen, procúrense uno”, dijo.

Pence dijo que el compromiso de su país con la OTAN, que calificó de “alianza histórica”, “está claro”, pero pidió a los aliados “acciones y no palabras” y un “progreso constante en su compromiso con la defensa común”. Preguntado por si Estados Unidos recortará su apoyo a la Alianza si los aliados no invierten más, respondió: “No sé cuál es la respuesta, pero sé que la paciencia del pueblo estadounidense no va a durar siempre”.

“Mattis habló aquí muy claro sobre la frustración del pueblo estadounidense. Nuestro país ha hecho continuas inversiones en la seguridad europea y vemos que los países europeos se quedan atrás”, comentó el vicepresidente de Estados Unidos. Pence señaló que “el compromiso que nos hemos hecho mutuamente, que el pueblo estadounidense está manteniendo con el europeo y la OTAN, es que esperan que los aliados en Europa mantengan su voluntad”. En cualquier caso, dijo que con el “liderazgo” de Stoltenberg, que ha convertido en su “primera prioridad” el incremento del gasto en defensa, y tras haber hablado con diferentes países, “me siento muy animado sobre el progreso”. “Los europeos no pueden pedir más a Estados Unidos si no comprometen más”, coincidió Stoltenberg, quien destacó como positivo que los aliados hayan detenido sus recortes en defensa y empiecen a invertir la tendencia. Pence también instó a la OTAN a intensificar sus esfuerzos para “cortar la financiación del terrorismo”, y agregó que Estados Unidos seguirá pidiendo a Rusia “rendir cuentas” por la crisis separatista en el este de Ucrania “incluso cuando buscamos un nuevo terreno común, que el presidente Trump cree firmemente que puede encontrarse”.

El vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, expresó ayer en Bruselas el “fuerte compromiso” del presidente, Donald Trump, con la OTAN y de continuar la cooperación con la Unión Europea. “Mi mensaje es que Estados Unidos está comprometido a continuar su asociación con la UE. Quiero dejar eso muy claro. Entendemos la relación entre nuestras economías, entendemos la profunda herencia de los Estados miembros y la UE con el pueblo de Estados Unidos”, declaró Pence en la única rueda de prensa que ofreció ayer en Bruselas, tras su paso el fin de semana por la Conferencia de Seguridad de Múnich.

- Apoyo al ‘brexit’.
“Buscamos las maneras esta semana de garantizar a los líderes nuestro compromiso con la cooperación en curso, y mantener esa asociación en los próximos años”, indicó, cuando le preguntaron explícitamente por si la Administración Trump se opone a una mayor desintegración de la UE tras la salida del Reino Unido. Minutos antes, Pence había señalado en la sede de la OTAN que “respetamos la determinación del pueblo de Gran Bretaña, tal y como lo manifestaron en el Brexit, y respetamos la opinión del pueblo de la UE”. No obstante, en Londres hay mucha gente que no opina lo mismo. Ayer muchos londinenses se manifestaron en contra de la visita de Donald Trump al Reino Unido. Mientras, el Gobierno rehusaba vetar dicha visita durante el debate en el Parlamento de una petición ciudadana con más de 1,8 millones de firmas que aspiraba a evitar que el mandatario sea recibido por la reina Isabel II.

Al otro lado del Atlántico, Donald Trump nombraba ayer al teniente general H. R. McMaster como su nuevo asesor de Seguridad Nacional, puesto que había quedado vacante tras la polémica renuncia de Michael Flynn por sus contactos con funcionarios rusos para hablar sobre las sanciones a Rusia.

Pence inició una jornada en Bruselas enfocada en tranquilizar a los europeos sobre que Estados Unidos es un socio fiable, con encuentros con la alta representante de la UE para la Política Exterior, Federica Mogherini; el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, y el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker. “Todos necesitábamos verdaderamente esta reunión”, reconoció Tusk, tras declaraciones pasadas de Trump en las que llamó “obsoleta” a la OTAN y, a la UE, un “consorcio”.

El político polaco llamó a preservar la unidad de Occidente y recalcó, en una declaración a la prensa junto a Pence, que “en nuestro continente, en ese sentido, no hemos inventado nada mejor que la Unión Europea”. En esa línea se pronunció también el primer ministro belga, Charles Michel, en una cena de trabajo con Pence el domingo, en la que le manifestó el rechazo a la fragmentación de la Unión.

Por su parte, Juncker dijo que “no es momento de dividir a la UE y Estados Unidos”, ni tampoco de “que Europa se divida a sí misma en antiguas categorías provinciales nacionales, sino que permanezca unida frente a asuntos globales”, señaló.

En el plano comercial, con la continuación de la negociación de un tratado de libre comercio e inversiones entre la UE y Estados Unidos en el aire, Pence habló de un “renovado compromiso” pero alertó de que “mantener y reforzar nuestra vitalidad económica requerirá elecciones duras pero necesarias”. “La economía estadounidense es más dependiente de los intercambios con la UE de lo que algunos en Estados Unidos puedan pensar”, le advirtió Juncker.

(Alfonso Fernández, EFE, Deia)