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A pesar de la presión, Maduro insiste con la polémica Asamblea Constituyente

A pesar de la presión en casa y desde el extranjero, el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, insistió el domingo en que la próxima semana se llevará a cabo la elección de los miembros de una Asamblea Constituyente que sus adversarios dicen institucionalizará una "dictadura" en el país petrolero.

"La derecha imperial cree que puede dar órdenes en Venezuela. El único que da órdenes aquí es el pueblo", dijo Maduro en referencia a la amenaza de sanciones económicas que hizo Estados Unidos en la semana si es que el controvertido voto se lleva a cabo.

"En una semana el pueblo de Venezuela estará eligiendo la Asamblea Nacional Constituyente", insistió Maduro.
El sábado, la oposición anunció un nuevo paro nacional para el miércoles y jueves como medida de presión para evitar que el mandatario eche a andar la Asamblea Constituyente, que no sólo reescribirá la carta magna, sino que estará por encima de los demás poderes públicos.

Maduro, un exchofer de autobús de 54 años, insiste en que la Constituyente busca pacificar el país, incluir los populares subsidios en la carta magna e instaurar una economía postpetrolera que permitiría a Venezuela librarse de la enorme dependencia de sus exportaciones de crudo.

Pero la oposición asegura que lo único que busca Maduro es suprimir las próximas elecciones -incluidas las presidenciales de fines del 2018- y tomar el control de todos los poderes públicos, entre ellos el Congreso -en manos opositoras- y la Fiscalía, cuya jefa rompió con el Gobierno meses atrás.

El domingo, Maduro amenazó el domingo con enviar a la cárcel "uno por uno" a una decena de magistrados del máximo tribunal del país designados en la semana por el Parlamento, controlado por la oposición.

El viernes, la Asamblea Nacional nombró a 13 magistrados titulares y 20 suplentes del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) por considerar que la designación previa, hecha a fines del 2015 por el Congreso entonces dominado por el oficialismo, fue un proceso "viciado y apresurado".

Pero ese mismo día, el máximo tribunal del país declaró nulo el proceso y advirtió que los jueces nombrados estarían cometiendo el delito de "usurpación de funciones". El sábado, el servicio de inteligencia arrestó a Ángel Zerpa, uno de los magistrados nombrados por la Asamblea Nacional.

"Todos van a ir presos, uno por uno, uno detrás del otro", prometió Maduro la tarde del domingo. "Y a todos se les va a congelar los bienes, las cuentas y todo", agregó el mandatario en su programa semanal de televisión.

Minutos después, el Ministerio Público pidió la libertad de Zerpa y dijo que interpuso un hábeas corpus.

Venezuela atraviesa la peor crisis de su historia reciente. A los cuatro meses de protestas que han dejado unos 100 muertos, se le suma una inflación de tres dígitos, una recesión económica y escasez de alimentos y medicinas.

(Reuters, Yahoo! Noticias)