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Búsqueda contra reloj de un chico de 2 años tras el femicidio de su madre

Tras la caída del sol, lenta pero inexorablemente, la avenida Cazón comenzó a llenarse de gente. Vecinos conmocionados por la tragedia, movilizados por el dolor y, también, ansiosos en busca de respuestas del Estado se concentraban con carteles frente a la municipalidad, fuertemente custodiada, como nunca, por una guardia policial.

La misma caída del sol había decretado el fin de la desesperada búsqueda, en el intrincado laberinto de ríos y arroyos del Delta, de Thiago Cristian Ezequiel Díaz, el chico que el domingo va a cumplir dos años y que está desaparecido desde el 19 del mes pasado, cuando salió con su madre, Georgina, de su casa en Rincón de Milberg.

Durante días, familiares y amigos los buscaron por todo Tigre y por el Delta, en especial, en la Sección Tercera de Islas, donde trabajaba y vivía José Luis Núñez, ex convicto que participó del tristemente célebre motín de Los 12 Apósteles de Sierra Chica, en 1996, y que había sido pareja de la madre de Georgina, Mirta Zaldívar.
Allí, cerca del muelle de la casa de Núñez, en el Paraná de las Palmas y el arroyo La Horca, apareció el cadáver de Georgina. Lo encontró anteayer a la mañana un pescador, que vio el bulto enganchado en las ramas de una planta semisumergida. La autopsia de ayer reveló que a la joven, de 25 años, la mataron de una perdigonada de escopeta por la espalda, a quemarropa. El cuerpo, además, tenía un profundo corte desde la pelvis hasta el pecho; se cree que fue hecho post mortem por el homicida, con el objetivo de que el cuerpo no flotara una vez que lo echara al agua y, así, garantizar su impunidad.

Núñez, que había participado del reconocimiento del cadáver, terminó detenido luego de que canes entrenados en rastreo de personas hallaron rastros de Georgina en su muelle. Ayer se negó a declarar ante el fiscal Marcelo Fuenzalida y seguirá preso, acusado de homicidio agravado por el uso de arma de fuego.

Pero no es el único sospechoso, al menos para la familia de la víctima. Anoche, en la marcha frente a la municipalidad, uno de los hermanos de Georgina puso el foco de la sospecha sobre Damián Alvez, un puestero de las islas que, según algunos, tenía una relación con la chica, aunque él la negó.

Por estas horas, para las fuerzas de seguridad provinciales y federales el objetivo número uno es encontrar a Thiago. Hubo rastrillajes tanto en tierra como en cursos de agua en una vasta zona del Delta. Sin éxito, aún.

Ayer, cuando el trágico hallazgo era una noticia conmocionante, el Centro de Operaciones Tigre (COT) difundió imágenes de las cámaras de seguridad del distrito que permitieron reconstruir la primera parte del periplo de Georgina. El video la muestra en la soleada mañana del 19 de junio, pasadas las 9, con Thiago en brazos; cruza la calle delante de una bicicleta.

Según declaró su madre dos días después, cuando reportó la desaparición de su hija y de su nieto, Georgina había ido al centro a cobrar la asignación familiar. Pero lo cierto es que las cámaras municipales la mostraban en el embarcadero del centro de Tigre; Thiago corre una paloma y ella se quita parte del abrigo. Luego recorren la plancha de embarque hasta la lancha colectiva, una de las tantas que se internan en el Delta.

Desde ese momento se abren las especulaciones. Antes de ser detenido, Núñez declaró que sabía que Georgina y su hijo habían estado a las 12.30 en el muelle de la isla donde vive (el celular de ella se activó por última vez a las 13.15 en la zona del arroyo Andresito, muy cerca de allí). Pero dijo que como él no estaba, se fueron. Esta presencia alimenta una de las versiones más escabrosas de este dramático caso: Georgina habría ido a pedirle plata a Núñez porque Thiago habría sido fruto de un encuentro sexual forzado; Romina, una amiga de la víctima, dijo ayer que la chica le había confesado que había sido objeto de habituales abusos por parte de quien era pareja de su propia madre.

La autopsia develó con alto nivel de probabilidad la mecánica del femicidio: una perdigonada de escopeta a muy corta distancia, desde atrás hacia adelante, desde abajo hacia arriba y de izquierda a derecha, con proyectiles que ingresaron por la espalda de la víctima y le perforaron un pulmón y el corazón. En cambio, no se pudo precisar la data del crimen: Georgina murió entre siete y catorce días antes del hallazgo del cadáver. La acción del agua fue un factor clave en esta "desinformación".

Otro dato criminalístico forense sembró un nuevo indicio en contra de Núñez: el sospechoso tiene rasguños en la cara y en los brazos, hechos hace unos 14 días: casi el tiempo que Georgina llevaba desaparecida. Datos que se asoman mientras, lamentablemente, Thiago todavía no aparece.

Georgina y su hijo salieron de su casa, en Rincón de Milberg, el 19 de junio a las 9; ella le dijo a su madre que iría a cobrar la asignación familiar al centro de Tigre, pero en lugar de eso tomó una lancha colectiva y fue hasta la sección tercera de Islas del Delta. Allí vive José Luis Núñez, ex pareja de su madre y, supuestamente, padre biológico de Thiago. Georgina apareció asesinada en el agua y Núñez fue detenido.

(La Nación, MSN Noticias Argentina)