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El G-5 contraataca (Curri Valenzuela)

Si fuera verdad, resultaría terrible que la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, utilizara a los agentes del CNI para sacar a la luz supuestas chapuzas de sus adversarios dentro del PP (o sus maridos) y aún más grave que el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, se sirviera de la Agencia Tributaria para sembrar el pánico entre sus compañeros que dudan de su honorabilidad. No hay pruebas ni de lo uno ni de lo otro, pero los componentes de aquel G-5 que nunca gozó de las simpatías de ellos dos manifiestan cada vez más dudas al respecto.

El último en poner la sospecha sobre el tapete ha sido el exministro de Industria José Manuel Soria, que cuenta en el libro que va a publicar que Mariano Rajoy le llamó para pedirle explicaciones porque Montoro le había informado de la existencia de una cuenta bancaria de su madre en un paraíso fiscal cuando él estaba considerando si dimitir por un asunto similar relacionado con su padre. Soria así lo hizo, víctima del «fuego amigo», aseguró. Ya antes, Esperanza Aguirre comentó estar segura de que el titular de Hacienda filtró su declaración de IRPF del año anterior, cuando ganó un buen dinero en una empresa caza talentos, en medio de su campaña electoral para ser alcaldesa de Madrid.

Se supone que ha sido también alguien del entorno de Soria quien se ha encargado de publicar que Montoro envió a su departamento un informe contra la supresión de muchas de las ventajas fiscales de las renovables con el membrete de Abengoa, empresa a la que asesoraba el Equipo Económico, la organización creada en su día por el hoy ministro de Hacienda, de cuyas actividades ha dado buena cuenta ABC en los últimos días.
Dicen los actuales ministros que sus consejos son más tranquilos desde que no se sientan alrededor de la mesa ninguno de los componentes de aquel G-5 enfrentados a Sáenz de Santamaría y Montoro, que tanto se quejaban de las ayudas de la vice a grupos de comunicación cuyos medios criticaban duramente a todo el Gobierno, menos a su protectora, y tanto discrepaban de medidas tributarias como las de subir el IRPF en lugar del IVA.

Hoy, José Manuel García Margallo ya no está en Exteriores, Soria tuvo que dimitir. Jorge Fernández Díaz mejora de su grave enfermedad, Miguel Arias se ha refugiado en Europa y Ana Pastor preside el Congreso. Ya apenas se reúnen. La última vez que lo hicieron, en el refugio alicantino de Margallo, hicieron más risas que críticas. Pero ya se sabe que no hay peor enemigo que el que se deja herido. Sobre todo cuando sus agresores pasan por malos momentos.

(ABC)