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ERC ganaría y contaría con dos posibles mayorías

Sondeo de GAD3 para ‘La Vanguardia’

Apretada pugna por la segunda plaza parlamentaria entre Cs y el PDECat

El “cielo mineral” al que aludía con frecuencia el escritor Josep Pla se ha desplomado sobre el escenario electoral catalán, que mantiene una correlación de fuerzas petrificada pese a los vaivenes que puedan sufrir los distintos partidos. El último sondeo de GAD3 para La Vanguardia refleja justamente esa mineralización de los dos bloques que se vienen repartiendo a partes prácticamente iguales el electorado catalán.
En concreto, el bloque independentista que forman Esquerra, el PDECat y la CUP mantendría la actual mayoría absoluta en el Parlament (cedería un escaño, de 72 a 71) y repetiría ligeramente al alza el contingente de voto que cosechó en los comicios de septiembre del 2015: el 48,5% ahora y un 47,8% entonces.

Eso sí, la correlación interna sería muy distinta: finiquitada la fórmula de Junts pel Sí, sólo el despegue de Esquerra en solitario blindaría la mayoría absoluta soberanista, ya que el PDECat y la CUP registrarían sensibles retrocesos (y en el caso de los anticapitalistas perderían la mitad de sus escaños en la Cámara catalana).

La caída de los neoconvergentes resulta especialmente aparatosa si sus expectativas se comparan con los resultados de su última cita electoral en coalición con Unió Democràtica. A día de hoy, el PDECat cosecharía apenas el 14,7% de los sufragios, lo que supondría menos de la mitad de la cuota electoral que obtuvo en los comicios del 2012. Y esa expectativa culminaría una sostenida caída en la intención de voto del partido de Mas y Puigdemont, que habría perdido casi cinco puntos desde junio de hace un año.

Esquerra, en cambio, experimenta una evolución inversa, ya que duplicaría holgadamente la cuota de voto y el cómputo de escaños que obtuvo la última vez que concurrió en solitario. En la cita del 2012, los republicanos obtuvieron un 13,7% de los sufragios y 21 diputados, mientras que ahora cosecharían casi un 29% de las papeletas y 43 escaños.

Y esa posición preeminente de ERC permitiría a su líder repetir la actual mayoría soberanista, pero también apostar por un eventual tripartito de izquierdas con el PSC y Catalunya en Comú (la Catalunya Sí que es Pot del 2015).

En este sentido, el conjunto de partidos que no apoyan la independencia (o directamente la rechazan) repiten ligeramente al alza su cómputo de voto del 2015. Si entonces los sufragios de Cs, PSC, CSQP y el PP sumaban el 48% de los sufragios (y el 50,5% con la extinta Unió), hoy las expectativas conjuntas suponen un 49,7% de las papeletas. Sin embargo, en este lado del espectro parlamentario, los cambios son mínimos aunque significativos.

Por un lado, el PSC recupera posiciones y mejoraría en un punto y un escaño (de 16 a 17) su resultado del 2015. En cambio, Catalunya en Comú incumpliría las optimistas expectativas que registraba hace un año, cuando el sondeo de GAD3 le otorgaba más del 14% de los votos y 18 escaños.

Actualmente, las previsiones sitúan a los comunes por debajo del 10% en cuota de voto (apenas un punto más que el 27-S) y les brindan 12 escaños, frente a los 11 actuales. Esos resultados permitirían, no obstante, un eventual tripartito de izquierdas capitaneado por Esquerra, ya que las tres fuerzas (con el PSC y Catalunya en Comú) sumarían una mayoría absoluta alternativa en el Parlament de hasta 72 diputados.

Por su parte, las formaciones de centro derecha de ámbito estatal, Ciutadans y el PP, registran pocas variaciones. El partido de Inés Arrimadas mantendría la condición de segunda formación más votada (cedería un punto y dos escaños, de 25 a 23, sobre su resultado del 2015), aunque, como consecuencia de las distorsiones de la ley electoral, disputaría con el PDECat el rango de segunda fuerza parlamentaria, pese a que los neoconvergentes obtendrían 2,2 puntos menos en cuota de voto. Y en cuanto al PP, la formación de García Albiol apenas modificaría su apoyo electoral del 2015 (del 8,5% al 9,1%), aunque arañaría un escaño más, y pasaría de 11 a 12.

Estas expectativas electorales se registran en un contexto contradictorio, marcado por una gradual mejoría en las percepciones sobre la situación económica y sus expectativas, mientras que la situación política se vive con un visible pesimismo. Casi un 58% de los consultados juzgan negativamente esta última (12 puntos más que en el caso de la coyuntura económica) y las expectativas a un año vista muestran un empate entre quienes confían en una mejoría y aquellos que esperan un empeoramiento.

Finalmente, en el capítulo de valoración de los dirigentes políticos se producen también pocas variaciones, aunque significativas. La principal de ellas es el hecho de que sólo los líderes soberanistas mantienen o incluso mejoran su puntuación. Junqueras y Puigdemont siguen en cabeza y son los únicos que cosechan un aprobado, mientras que la anticapitalista Anna Gabriel suaviza levemente su habitual suspenso (que, no obstante, ha pasado del 1,6 de hace un año al 3,4 de ahora).

El tercer líder mejor valorado, aunque pierde dos décimas, es el socialista Iceta (que además recibe el aprobado de los votantes de Ciutadans y de los comunes). Le siguen Xavier Domènech, que cede una décima pero se beneficia del aprobado que le otorgan los electores de JxSí y la CUP, e Inés Arrimadas, que pierde dos décimas (pero cosecha un notable entre sus votantes y un 6,7 entre los del PP). Y cierra la lista el popular García Albiol, que logra un 2,7 y desciende una décima con relación al anterior sondeo.

(Carles Castro, La Vanguardia)