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Soria dimitió tras esgrimir Montoro una cuenta de su madre en Suiza

Las memorias inéditas del ex ministro de Industria, Energía y Turismo

Afirma que él mismo informó de la cuenta suiza al fiscal, pero se fue para no tener que hablar de su madre en el Parlamento

El político canario critica que las eléctricas iban a su despacho "con reales decretos ya redactados" para su aprobación

El ex ministro de Industria José Manuel Soria ha redactado un explosivo libro en el que revela como detonante de su dimisión que el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, alarmó a Mariano Rajoy con una vieja cuenta suiza de su madre. Relata que él había liquidado y declarado al Fisco esta cuenta, pero se negó a tener que hablar de su madre en el Parlamento para apartarla de la polémica. Le pareció indignante la actitud de Montoro y lo tomó como un ajuste de cuentas por desencuentros del pasado en el Gobierno.
En este libro sobre sus vivencias políticas, Soria lanza fuertes críticas a Montoro, la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría, y a grandes grupos eléctricos y audiovisuales, entre otros. El propio Soria ha informado ya del contenido de su libro a miembros del Gobierno y del PP, según confirman fuentes de su entorno a EL MUNDO. Estas fuentes puntualizan que aún no ha decidido si lo va a publicar, aunque está terminado y cuenta con 150 páginas. Soria declinó hacer comentarios a este diario sobre su libro y señaló que mantiene su política de no hacer declaraciones desde su dimisión.

- Su renuncia.

En el entorno de Soria aseguran que el libro incluye datos inéditos y de gran impacto como lo ocurrido el día 14 de abril de 2016. Fue en la tarde previa a su renuncia a continuar como ministro de Industria. Efectuó un viaje relámpago en secreto a Rotterdam y a Londres para reunirse con antiguos socios y abogados y aclarar la existencia de una sociedad a su nombre en el paraíso fiscal de Jersey 15 años atrás.

En la tarde de aquel día, Soria se encontraba en Londres preparando la comparecencia en el Congreso de los Diputados del lunes siguiente y se inclinaba por no dimitir. Hacía acopio de información para defenderse sobre una sociedad en Jersey que no recordaba -Mechanical Trading Limited- y explicar su cambio de versión en días anteriores. Había encontrado datos que le permitían explicar que su presencia hasta 2002 en Mechanical Trading Limited respondía al negocio internacional de consignación de buques de su padre.

Sin embargo, según la versión recogida en el libro, todo empezó a cambiar cuando el presidente del Gobierno le hizo una primera llamada para preguntarle por un dato que le había proporcionado previamente el ministro de Hacienda. Le cuestionaba por una transferencia que había recibido desde Islandia su esposa, Carmen Benítez. Soria replicó que Benítez, veterana procuradora de profesión, tenía clientes internacionales y recibía pagos perfectamente explicables por sus servicios jurídicos.

El presidente volvió a llamar después. Montoro le había alertado de una cuenta suiza de la madre de Soria, Pilar López. El entonces aún ministro de Industria explicó que era totalmente conocida por Hacienda, porque él mismo y sus hermanos la habían liquidado cuando su madre falleció en 2010 y declarado en el Impuesto de Patrimonio.

Pero, según la explicación de Soria que incluye en su libro, la insistencia de Montoro, su principal rival en el Gobierno junto a Sáenz de Santamaría, le puso en guardia. Estaba convencido de que se iba a filtrar la existencia de aquella cuenta y, aunque tenía explicación por la actividad profesional internacional de su padre, decidió tirar la toalla.

Según su versión, dimitió porque, como dijo en público, debía asumir los errores cometidos con las explicaciones que había dado en los últimos días sobre sus empresas, pero en el libro añade el detonante de que no podía soportar tener que hablar de su madre en el Congreso de los Diputados.

No obstante, días después de su renuncia, él mismo envió una carta al fiscal jefe de la Audiencia Nacional, Javier Zaragoza, para informar de aquella cuenta, liquidada y declarada a Hacienda. Según relata en su libro, ni el fiscal ni la Agencia Tributaria han tomado nunca ninguna medida contra él cuestionando aquella operación. Rajoy aceptó su renuncia, pero le apoyó en todo momento. A Soria le dolió sobremanera la actitud, el día de su renuncia, de precisamente sus dos principales rivales en el Ejecutivo desde 2012. Sáenz de Santamaría se mostró gélida y Montoro lanzó su famosa sentencia: «No puede formar parte del Gobierno quien ha operado en paraísos fiscales».

- Las eléctricas.

Según la versión facilitada a este diario, el ministro critica en su libro la actitud y poder de las grandes empresas eléctricas. Soria relata que cuando accedió al Ministerio, los dirigentes de grandes compañías del sector le llevaban reales decretos ya redactados con el argumento de que tenían en su plantilla abogados del Estado que podían ayudar al ministro para acometer la necesaria reforma energética. Soria les respondió que también había abogados del Estado en el Ministerio que, aunque con menor sueldo, tenían indudable vocación de defensa del interés general.

Fue el inicio de una tensa relación en sus años en el Departamento. Soria evoca también el episodio del correo recibido desde el gabinete del ministro de Hacienda con el membrete de Abengoa, desvelado por EL MUNDO este domingo, y las trabas de Montoro a sus planes contra las ayudas a las energías renovables.

En el capítulo eléctrico, Soria incluye las circunstancias que rodearon a la polémica subasta de 2013 que marcaba una subida de la luz del 11%. El ex ministro no se arrepiente de haber acusado a las eléctricas de manipular precios, puesto que, meses después, terminó corroborando el hecho la Comisión Nacional de Mercados y de la Competencia en el caso de Iberdrola. El ex dirigente del PP canario recuerda aquellos días como de fuerte campaña del sector en su contra por anular una subasta que encarecía notablemente el precio de la luz.

- El sector audiovisual.

Soria aborda, según la versión obtenida por este diario, su alta tensión con los grandes grupos audiovisuales del país por su decisión de ejecutar una sentencia del Tribunal Supremo que ordenaba cerrar nueve canales de la TDT. El ex ministro relata tensos encuentros con, sobre todo, el entonces presidente del grupo Atresmedia, José Manuel Lara, y con el presidente de La Razón, Mauricio Casals, que a su juicio ejercieron una presión insólita sobre él, particularmente este último. Lamenta que mientras los abogados del Estado del Ministerio le aseguraban que debía ejecutar la sentencia si no quería incurrir en prevaricación, la vicepresidenta del Gobierno apoyaba a los grupos audiovisuales en su contra.

Critica que Sáenz de Santamaría sí veía margen para no ejecutar la sentencia, aunque finalmente, tras más de año y medio y una nueva advertencia del Supremo, Soria decidió ejecutar y su Ministerio dictó una resolución en marzo de 2014.

El ex ministro recuerda que en aquellos tensos meses, en las reuniones internas de Uteca, la asociación de televisiones comerciales en abierto, se llegó a decir que «este ministro no nos dura ni una hora». En aquella época, Uteca defendía que no se debían cerrar los canales, porque se podía subsanar el problema legal con una decisión administrativa. Alegaron entonces que reducía el pluralismo y «una grave lesión de los principios de seguridad jurídica».

Soria decidió ejecutar la sentencia del Alto Tribunal al ser informado por la Abogacía del Estado que, tras el nuevo toque de atención del Supremo, él mismo se exponía personalmente a sanciones económicas. Ordenó el cierre de los canales para el 9 de mayo de ese año.

- Banco Mundial.

El ex ministro repasa también su polémica designación para representar al Estado en el Banco Mundial en septiembre de 2016, un cargo al que tenía legalmente derecho por su currículum como técnico comercial del Estado, según sostiene. Mantiene que aceptó renunciar por no perjudicar al partido en aquellos meses de intento de Rajoy de formar gobierno tras las segundas elecciones generales del año, pero critica a dirigentes del PP como Cristina Cifuentes y Juan Manuel Moreno, que contribuyeron a la polémica apoyando públicamente que renunciara.

En concreto, Cifuentes declaró que su nombramiento «no debía haberse llevado a cabo». En cuanto al líder del PP andaluz, dijo: «Hay cosas que no se deben pedir. Mi opinión personal es que no debía haber solicitado la inclusión en el Banco Mundial. Es evidente que es legal pero no es oportuno». La secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, defendió a Soria. Él no ha vuelto a aspirar desde entonces a más plazas públicas como técnico comercial del Estado y ejerce, según su entorno, actividades de consultor de empresas para actividades fuera de España.

- La factura en Punta Cana.

El Juzgado de Primera Instancia número 99 de Madrid desestimó el pasado febrero una demanda del ex ministro, y dio por probado que el político del PP no pagó la suite del hotel en el que se alojó en República Dominicana, como adelantó eldiario.es. La versión de Soria es que su plan inicial era alojarse durante una semana con el matrimonio Wert, el ex ministro y la ex secretaria de Estado de Educación, pero un cambio en la agenda de estos le hizo acudir previamente unos días al Hotel Breathless Punta Cana Resort & Spa, propiedad del grupo Martinón.

El ex ministro de Industria y Turismo sostiene que pagó, aunque, como es habitual para altos cargos, el hotel le ofreció una habitación -en concreto una suite- mejor que la que había contratado, pero insiste en que puede probar que pagó y que recurrirá la sentencia en todas las instancias judiciales que sea necesario.

- Una gestión bajo la tensión y el foco judicial.

El mandato de José Manuel Soria en el Ministerio de Industria estuvo salpicado por distintas polémicas que lo pusieron en el foco. Su enfrentamiento con las eléctricas y los grupos de televisión fueron sonoros. Tensos. Y ahondaron la grieta con algunos de sus compañeros de Gabinete, que se posicionaron contra él. Mención especial, claro, para su choque con Montoro. En su debe sí hay que poner que la estabilidad al sistema eléctrico tras la reforma del sector en 2013, pero dejó la tarifa sujeta a fuertes subidas en función del viento y la lluvia que haga en el país.

Soria ha convivido durante su carrera política con el foco judicial, debido a la sospecha de varios casos de corrupción: el caso Eolo, el caso del Chalet o la trama Salmón. En todos ellos, aparecieron no sólo el nombre de Soria sino también los de otros dirigentes del Partido Popular en Canarias.

Pero Soria llegó desde Canarias a la política nacional de la mano de Mariano Rajoy, en cuyo círculo más cercano se mantuvo. Un apoyo con el que contó hasta el último momento, como demuestra su propuesta por parte del Gobierno, tras su dimisión, para trabajar en el Banco Mundial.

La expropiación de YPF a Repsol, los problemas del almacenamiento de gas Castor o el conflicto del tax lease naval han sido otros de los conflictos que jalonaron su gestión con la crisis económica de fondo y en la que sólo un sector, el turismo con cifras récord, le dio alegrías.

El haber mantenido oculto que utilizó una sociedad offshore en el paraíso fiscal de Jersey y el malestar creado en su partido y en miembros del Gobierno, terminaron provocando su salida.

- Fiel, impopular y con la espalda bien guardada.

No es Cristóbal Montoro (Jaen 1950) el miembro más popular del gabinete presidido por Mariano Rajoy, y lo asume. Pero sí puede presumir de ser el más veterano a la hora de acompañar a su jefe desde la larga travesía del PP cuatro años en la oposición, con él como portavoz de Economía en el Congreso, hasta los seis que permanece ya en el Gobierno como ministro de Hacienda. En un consejo en el que, de la formación original, además de él sólo resisten Sáez de Santamaría, Guindos y Báñez.

Su reprobación por parte del Congreso por la amnistía fiscal inconstitucional es una prueba de que puede permitirse ser impopular al tener guardada la espalda. Con la llave del presupuesto en una mano y el control para la disciplina del gasto en la otra, los choques de Montoro con compañeros de gabinete han sido frecuentes y sonados. En tiempos de crisis mucho más que en periodos anteriores, como cuando fue responsable de Hacienda en la última legislatura de José María Aznar y en sucesión de Rodrigo Rato, de quien fue secretario de Estado de Economía.

Luis de Guindos o José Manuel Margallo, por citar sólo los más conocidos, pueden dar fe de ello. El de José Manuel Soria quizás haya sido el que ha tenido un desenlace político más dramático por la salida sin honores de quien fue el responsable de Energía e Industria, que aunque se declaraba inocente fue censurado públicamente por el propio Montoro: «Nadie que haya operado en paraísos fiscales puede estar en el Gobierno». Ahora son las sospechas sobre su antiguo despacho, Equipo Económico, las que ponen a prueba sus apoyos.

(Carlos Segovia, César Urrutia, El Mundo)