Más de 8.000 entradas y 400.000 visitantes desde el 9 de octubre de 2011

Las cartas sobre la mesa: El «Sí» lleva a la independencia, el «No» a elecciones

Paso adelante al procés

A través de dos actos, uno más institucional y otro más informal, los diputados independentistas presentaron ayer todos los detalles de una ley del referéndum que aclara muchas de las incógnitas que existían sobre el plebiscito del 1 de octubre. La ley, no obstante, no se aprobará hasta el último momento, antes de convocar el referéndum.

Pueblo a pueblo.- El texto presentado ayer es, según insistieron, un borrador que tanto JxSí como la CUP están abiertos a modificar con aportaciones de partidos, entidades y ciudadanos. Para ello, en las próximas semanas diputados recorrerán más de 200 pueblos y ciudades catalanas

Sentencia del TC.- El Tribunal Constitucional tumbó ayer aspectos relacionados con la lengua catalana de cuatro leyes. Se trata de normas aprobadas entre 2005 y 2010: la del cine catalán, la del código de consumo, la de acogida de personas inmigrantes y la ley audiovisual catalana

«Normal»; «habitual»; «como siempre»; «como en todas las elecciones»; «en los locales de siempre». El mensaje que Junts pel Sí quiso transmitir con su vocabulario en el acto en el Teatre Nacional de Catalunya (TNC) quedó claro: el 1 de octubre habrá un referéndum ordinario con todas las garantías habituales en el que el papel de la ciudadanía será el mismo que en cualquier otra cita electoral: emitir un voto. La idea es despejar dudas, ahuyentar miedos y atraer a los votantes, ya sea para que voten «Sí» o voten «No».
No en vano, «el elemento clave, que el Estado no puede paralizar ni atacar, son las personas», según destacó el president, Carles Puigdemont, en la clausura de una jornada maratoniana que arrancó con la despedida al conseller Jordi Baiget –cesado por sus dudas sobre el referéndum– y la jura de Santi Vila como nuevo titular de Empresa. Las críticas –pocas– al cese de Baiget en el seno de su partido quedaron en un discreto segundo plano al mediodía, cuando los grupos parlamentarios de Junts pel Sí y la CUP presentaron en público la Ley del Referéndum de Autodeterminación. Un texto legal de 20 páginas y 34 artículos que da respuesta a muchas de las incógnitas que existían acerca del paraguas legal con el que se convocará el plebiscito.

Aunque la ley se desgrana punto a punto en el texto complementario, basta resaltar dos frases para percatarse de la contundencia de una ley que evita meandros y va directa al grano. Artículo 4.4: «Si el recuento de los votos da como resultado que hay más afirmativos que negativos, implica la independencia de Catalunya. A tal efecto, el Parlament en los dos días siguientes a la proclamación de los resultados celebrará una sesión ordinaria para efectuar la declaración formal de la independencia». Y artículo 4.5: «Si el recuento de los votos da como resultado que hay más negativos que afirmativos, implicará la convocatoria inmediata de unas elecciones autonómicas».

El articulado de la Ley, explicado en el Parlament por los diputados de JxSí Lluís Corominas y Jordi Orobitg, y por la parlamentaria de la CUP Gabriela Serra, aclara además otros extremos como el del censo electoral, que tendrá que ser elaborado por el Govern. Será igual que el utilizado en unas elecciones ordinarias al Parlament de Catalunya y su confección no requerirá la autorización previa de cada elector. Tercer apunte destacado: las mesas electorales no estarán formadas por voluntarios, sino que se adjudicarán por sorteo entre todos los electores del censo.

Aunque la convocatoria del Parlament respondía a las constantes exigencias de la oposición, que lleva meses reclamando al Govern que explique cómo piensa hacer el referéndum, solo acudieron tres diputados de Podem y uno de EUiA –todos ellos del grupo Catalunya Sí que Es Pot, en el que también está ICV, que no asistió–. La palma se la llevó el PSC, que convocó una rueda de prensa para rechazar una ley que todavía no conocía a la misma hora y a apenas 50 metros del lugar en el que se presentó.

- Dos novedades, una diferencia.

Conocida la letra pequeña de la ley, quedaba el acto convocado a las 19.30 por Junts pel Sí en el TNC. Atrás quedaban ya la sacudida por el cese de Baiget y la tensión con la CUP por las detenciones de tres militantes de Arran. Cuando el camino hacia el referéndum se acelera, el independentismo es una balsa de aceite. «Pese a los litros de tila que unos y otros hemos consumido, sin la CUP el camino hubiese sido imposible», apuntó el cantautor y ahora diputado de JxSí Lluís Llach al iniciar el acto.

La batuta sobre el escenario la llevaron Jordi Turull (PDeCAT) y Marta Rovira (ERC), encargados de reiterar una y otra vez, y muchas veces más, que el referéndum se celebrará como cualquier otra cita electoral. Eso sí, destacaron dos novedades positivas, en forma de garantías adicionales, a una cita electoral habitual: una autoridad electoral catalana que se creará junto a la ley y una Misión Internacional formada por expertos y personalidades que velará por el buen desarrollo de todo el proceso. También reconocieron una diferencia: «Un Estado enfrente que tiene miedo de la democracia y quiere impedir el referéndum».

Puigdemont, encargado de clausurar el acto tras Oriol Junqueras, restó dramatismo a los obstáculos: «No habrá choque de trenes, habrá un tren que quedará en vía muerta y otro que seguirá su camino».

(Beñat Zaldua, Gara)