Quien fue por dos períodos sucesivos presidente de la República del Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, va a prisión tras perder su recurso para evitarlo. El habeas corpus presentado al efecto fue rechazado por solo seis votos contra cinco, lo que traduce muy bien el ámbito de los tribunales la fuerte división social al respecto. El otrora respetado líder de la izquierda brasileña había sido condenado a doce años de cárcel por corrupción pasiva y lavado de dinero en sentencia firme de enero pasado. Se agudiza de modo inquietante la tensión política que vive la sociedad brasileña desde el descubrimiento de la vasta red de peculado y corrupción creada con los años en torno al gigante petrolero del país, Petrobras. Es decepcionante que Lula, de 72 años, el aguerrido sindicalista cofundador a principios de los ochenta del Partido de los Trabajadores, que revolucionó la escena político-institucional brasileña, termine ahora afrentosamente su brillante carrera y manche su gran hoja de servicios.
(Editorial, 07/04/18, Ideal, p. 23)