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¿Te acuerdas, Julio? (Antonio Romero Ruiz)

Antonio Romero Ruiz es presidente de Honor del PCA, exparlamentario de IU y coordinador de la Red de Municipios por la Tercera República

Se ha ido uno de los más grandes dirigentes del movimiento comunista y obrero internacional

Querido Julio, la lucha por la III República continúa imparable. Cada vez hay más ciudadanos y menos súbditos

Corría el año 1977, en el que se celebraron elecciones a Cortes Constituyentes. El camarada Ignacio gallego se presentó encabezando la lista del PCE por Córdoba. Aquella tarde en Santaella se celebró un mitin. La plaza del pueblo se abarrotó de gente de toda la comarca: Montilla, Puente Genil, Rute, Encinas Reales, Montalbán, Fernán Núñez, La Rambla… En aquel acto conocí a Julio Anguita, un jovencísimo maestro de escuela que era el secretario parlamentario del PCE en la provincia de Córdoba. Fue nuestro primer acto juntos, del que siempre recordamos y nos reímos muchas veces de una anécdota de aquel acto multitudinario. Ocurrió cuando Ignacio Gallego en un pasaje de su discurso dijo que “en los pueblos y en las ciudades de España siguen las corporaciones franquistas porque Suárez no se atreve a convocar las elecciones municipales democráticas, continúan los ayuntamientos y los alcaldes elegidos a dedo por los gobernadores franquistas que se pegan al sillón como lapas”. Una voz recia y potente de un jornalero dijo en mitad de la plaza “Metazitos con ellos” (plaguicida que se utilizaba en el cultivo de algodón). Cuando hiciste uso de la palabra vi en ti una oratoria nueva, utilizabas pedagogía de la escuela y acompañabas con gestos tu discurso. ¡Como si tuviera muchas tablas! Luego se convocarían elecciones municipales en abril de 1979 y fuiste elegido alcalde comunista de Córdoba, tu ciudad.

Cuando recibí la noticia de que te has ido mis ojos quedaron arrasados por las lágrimas y fue tanto mi dolor que, como Miguel Hernández dijo, “tanto dolor se agrupa en mi costado que por doler me duele hasta el aliento”.

En las elecciones andaluzas de 1982 formamos parte de un grupo comunista de seis diputados. Recuerdo que pediste permiso al grupo para salir de la votación donde se decidían las sedes de las instituciones más importantes de la Comunidad Autónoma, para ser leal y coherente con el voto del Ayuntamiento de Córdoba que se había pronunciado días antes ofreciendo la ciudad como sede del Parlamento de Andalucía. Volviste a ganar por mayoría absoluta la Alcaldía de Córdoba en 1983 y lanzamos una gran propuesta unitaria a los sectores de izquierdas y de progreso de Andalucía.
El PCA ofreció al pueblo andaluz su mejor cargo público que estaba avalado por una mayoría aplastante de ciudadanos y un papel en blanco para que la gente en reuniones sectoriales y territoriales elaborara un programa de gobierno en respuesta a la pregunta que tú formulaste: “¿Qué haríamos nosotros al día siguiente de acceder al gobierno?”. Se trataba de poner en marcha un movimiento político y social muy novedoso y participativo en aquel momento de traiciones como la que preparó el felipismo al meter a España en la OTAN en 1986. El felipismo empezaría aplicar con su mayoría la hoja de ruta diseñada por la CIA para España.

Las fuerzas de izquierda que se unieron a la Plataforma por el NO a la OTAN con personalidades independientes acordaron en Madrid poner en marcha Izquierda Unida. Era aplicar la política de convergencia aprobada por el PCE de Gerardo Iglesias y sobre todo la política de Convocatoria por Andalucía, donde en nuestra tierra conseguimos un resultado extraordinario con veintiún parlamentarios de ciento nueve. Fuiste Coordinador General de IU (1989-2000) y Secretario General del PCE prácticamente en el mismo periodo.

En 1989 presentamos la alternativa de Izquierda Unida en las urnas por primera vez contigo como candidato a la presidencia del gobierno de España. Se obtuvo un magnífico resultado con casi dos millones de votos. Recuerdo que te molestaba mucho que en las Cortes se le diera la palabra a Roca como representante de la minoría catalana habiendo obtenido un millón de votos menos y un diputado más. Esa injusticia era y es la ley electoral que está hecha para consolidar en España un bipartidismo corrupto y monárquico. Unas reglas de juego con las cartas marcadas que nosotros denunciamos permanentemente y que aún hoy tienen vigor.

¿Te acuerdas, Julio, cuando despedimos a Dolores Ibárruri, a nuestra Pasionaria? Llegaban flores de todos los lugares del mundo, dirigentes de partidos hermanos comunistas y obreros que recibíamos en tu despacho de Secretario General del PCE, acuérdate de las palabras de Xabier Arzalluz: “Yo creo que Julio Anguita es más moralista que político y está por ver el resultado electoral del moralismo en España”. Prieto Ingrao, que encabezó la delegación del Partido Comunista Italiano, insistía en que tenemos problemas al explicar políticamente qué es lo que queremos cuando no los tenemos al explicar lo que no queremos. La Plaza de Colon llena de gente despidiendo, dando el último adiós a Dolores Ibárruri. En la tribuna de oradores Rafael Alberti, uno de los más grandes poetas comunistas de la historia de España, presentaba un hermoso poema y la gente coreaba la canción: “Veremos a Dolores pasear por las calles de Madrid”. Tu discurso en aquel acto estuvo a la altura de un personaje histórico tan importante para nosotros y para España como Dolores.

- Desvinculaste al PCE del pacto constitucional del 78.

Se ha ido uno de los más grandes dirigentes del movimiento comunista y obrero internacional, un hombre fiel a sus principios y a sus ideas. Abstenerse traidores, chaqueteros, tiralevitas, pseudointelectuales orgánicos del poder, de hacer comentarios laudatorios. ¿No veis que al alabar su coherencia estáis mostrando vuestra incoherencia?

Julio, te vas cuando estamos confinados por la pandemia del capitalismo, cuando más necesitamos de tu pluma y de tu palabra, cuando estamos viendo cómo el fascismo muestra su verdadero rostro y emerge en diversos lugares del mundo. Se ha confirmado que Europa sigue dando bandazos y acertamos cuando votamos no a Maastricht. Las cualidades que más me impresionaron de ti fueron las siguientes:

- Actuaste como un firme defensor de la izquierda transformadora, siempre en base a acuerdos programáticos que defendieron los intereses de la clase trabajadora.

- Con esa misma firmeza y autoridad criticaste la corrupción. Y avisaste que acabaría vaciando la democracia de contenido y socavando nuestra soberanía como país.

- Defendiste siempre un discurso antisistema, denunciando permanentemente la política neoliberal del bipartidismo.

- Fuiste el que desvinculó al PCE del pacto constitucional del 78, citando aquellos artículos que se incumplían reiteradamente en nuestro país y reconocían derechos de los trabajadores como el empleo, la salud y la vivienda.

- Demostraste con tu coherencia y honestidad que se puede luchar contra este sistema, contra los poderes de esta sociedad corrupta, y salir indemne de esta confrontación.

Fuiste un hombre incorruptible y ello te acarreó ataques durísimos desde el poder, de sus medios de comunicación. No escatimaron recursos en sus campañas de desprestigio contra ti, contra el PCE y contra IU.

Fuiste un trabajador incansable por la unidad en todos tus libros, en todos tus textos, demostrabas ser un ingeniero de la unidad. Sabías bien que la clase obrera necesitaba aliados, cada vez más en una sociedad moderna fragmentada, por eso seguías con gran entusiasmo el acuerdo alcanzado entre IU y Podemos. De ahí nace tu interés por la experiencia de gobierno que vivimos en España.

Querido Julio, la lucha por la III República continúa imparable. Cada vez hay más ciudadanos y menos súbditos. En este campo tu aportación ha sido extraordinaria pero quizás la frase que unió a la mayoría de los corazones de los españoles fue cuando embargado por el dolor defendías la paz: “Malditas sean las guerras y los canallas que las hacen”.

Seguiremos tu ejemplo, seguiremos luchando camarada y amigo Julio, que la tierra te sea leve.

(Mundo Obrero)