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Jordi Sánchez: "Sánchez especula con el diálogo para dividir al independentismo"

Entrevista al presidente de la Crida Nacional per Catalunya

Jordi Sánchez (Barcelona, ​​1964) visita ARA aprovechando un permiso de 24 horas concedido por la prisión y en plena negociación entre la Crida y el PDECat.

- ¿Cómo se vive el confinamiento sanitario en un lugar donde ya se está confinado?

- Es un doble confinamiento, pero creo que ha sido menos doloroso, menos costoso que el que ha vivido la mayoría de la gente, porque a nosotros la vida nos ha cambiado relativamente.

- ¿Usted se explica por qué no han pasado el confinamiento en casa?

- No me lo explico, pero para mí es agua pasada.
- El horizonte en este momento supongo que es el cambio al tercer grado.

- Sí, toca. Yo estoy convencido de que se nos concederá el acceso al tercer grado no como un trato de favor, como algunos han querido hacer creer, sino porque es lo que toca. En el caso de Jordi Cuixart y yo nos acercamos ya a los mil días de prisión.

- Dígame una cosa: ¿qué se aprende en mil días en prisión?

- A ser tolerante con uno mismo. La cárcel te obliga a convivir contigo mismo en la soledad de la celda y, por tanto, a gestionar tus ansias, inquietudes, miedos, ilusiones, sentimientos, manías... Y también es evidente que la prisión nivela, iguala a la gente y te deja bastante desnudo ante la realidad de una convivencia independientemente de la trayectoria y del pasado que te haya llevado a ser un interno.

- Hablamos de política. ¿Qué balance hace de la gestión del Covid en Catalunya?

- Como todos los gobiernos creo que la Generalitat se ha esforzado y ha dedicado horas y horas. Pero también es cierto que el Govern, como todos los gobiernos, no estuvo suficientemente atento a una situación que venía. Y luego es evidente que la actuación del gobierno español ha puesto al descubierto de una manera muy cruda una voluntad centralizadora que también ha repercutido negativamente en la acción del Govern, porque es muy difícil gobernar cuando no tienes los recursos normativos ni económicos para hacer lo que crees que es necesario.

- ¿Se está exprimiendo la capacidad gestora de la Generalitat? Hay ciudadanos que dicen que siempre se pone la excusa de que la culpa es de Madrid.

- Yo creo que esto no es una excusa. Es un tema objetivo. De la noche a la mañana la construcción del estado de las autonomías se ha deshecho porque se ha creído que ante determinadas situaciones era mucho más eficaz recentralizar competencias. Ahora, es dramático el tema de las residencias. Y eso no es responsabilidad de un partido o de otro, es responsabilidad de una maquinaria y de un funcionamiento que colectivamente no hemos cuidado suficiente. Por lo tanto, sí. No todo se ha hecho bien.

- ¿Con la independencia habría habido menos muertes, como ha dicho alguien?

- Es una expresión que en su literalidad no la comparto por varios motivos: por respeto a las familias que han perdido personas en esta pandemia, y porque, a pesar de ser verdad que con plenas competencias la Generalitat habría hecho cosas diferentes, deducir que esto nos llevaría a un escenario de menos mortalidad es un futurible que nunca podremos comprobar.

- El Supremo ya ha fijado una fecha para la vista que afecta al presidente de la Generalitat. ¿Cuándo deben ser las elecciones?

- El presidente Torra tiene bien fijado un criterio: que ahora lo prioritario es garantizar la salida adecuada de la pandemia. Ahora bien, todo el mundo sabe que habrá elecciones en otoño-invierno. Yo no sería partidario de plantear una convocatoria inmediata de elecciones para mediados-finales de septiembre porque esto dificultaría enormemente consolidar la respuesta a la salida del estado de alarma.

- Hay quien dice, sin embargo, que esto permitiría poner ya las estrategias encima de la mesa.

- Estamos hablando de dos y tres meses de diferencia entre septiembre y diciembre o enero. Yo he sido siempre partidario de intentar agotar la legislatura, pero es obvio que no se acabará porque probablemente el presidente Torra será inhabilitado. Por lo tanto, hagamos ahora que las cosas básicas puedan funcionar y vayamos a unas elecciones en otoño-invierno.

- ¿Usted ve unas mayorías muy diferentes de las actuales?

- Creo que la fotografía no variará excesivamente. Está claro que habrá modificación de escaños, pero ningún partido se acercará a la mayoría absoluta y, por tanto, lo que debemos tener claro es que la próxima será una legislatura de pacto, de acuerdo y de consenso. Y aquí es cuando el independentismo debe demostrar lo que no hemos demostrado bastante bien estos últimos años: que tenemos capacidad de entendernos para seguir el camino que iniciamos el otoño del 2017.

- ¿Como se ha de continuar el Procés?

- La pregunta es: ¿creemos que estamos todavía en este Procés o no? Mi respuesta es sí. Nadie dijo que sería fácil, pero tenemos que continuar. Y en el mientras tanto tenemos que gobernar para demostrar el país que queremos construir.

- ¿Y cómo se convence a los ciudadanos si las fuerzas principales independentistas no tienen una estrategia común en Madrid?

- Este es uno de los elementos que tenemos que revisar todos. La desunión del independentismo en Madrid nos hace mucho más débiles de lo que realmente somos. Es dramático no tener una estrategia compartida para plantear un diálogo y una negociación con el gobierno del Estado.

- Parece que el president Torra no confía demasiado en la mesa de diálogo. ¿Usted confía?

- Yo estoy por el diálogo y creo que la inmensa mayoría de dirigentes y de electores de JxCat están por el diálogo. Lo que cabe preguntarse es si esta mesa realmente busca resolver un conflicto político o es la excusa para aparentar dialogar, para hacerse una fotografía y para justificar una mayoría gubernamental en España. Creo que algunos han frivolizado demasiado y que en estos momentos Sánchez especula con el diálogo para dividir al independentismo.

- ¿La mesa debe solucionar la situación de los presos?

- Espero que no. Si alguien pretende que a los presos la solución les llegue de la mesa de diálogo, es que no cree en el diálogo. El diálogo es para resolver o intentar resolver el conflicto político. Si la mesa al final sólo debe servir para intentar resolver la situación de nueve personas, a mí este diálogo no me interesa.

- No confía mucho en Pedro Sánchez ...

- ¿Qué credibilidad tiene cuando por un lado intenta seducir a ERC y por el otro a Ciudadanos? ¿Adónde quiere ir? Enfrente tenemos un interlocutor que no es sólido.

- ¿Hay posibilidades de tener otro tipo de interlocutor más sólido?

- No. Lo que hace falta es que el que hay asuma sus responsabilidades. A mí me gustaría un Sánchez con fortaleza suficiente y con posiciones si se quiere duras pero con voluntad de resolverlo. No veo este personaje. Vemos una persona que un día te dice una cosa y al día siguiente te dice la contraria, y que no sabes realmente si lo único que pretende es ir perpetuándose en la Moncloa.

- El independentismo de todos modos lo pone fácil.

- En la medida en que es incapaz de conseguir una posición y una estrategia compartida, evidentemente lo pone fácil. Una mesa de negociación no debería ser nunca el resultado de un acuerdo entre partidos, debería ser una propuesta de gobierno a gobierno. Pero ya que estamos, y esto debe quedar muy claro, ni el president Torra ni ninguna otra persona de JxCat dejará de ir a esta mesa ni de poner toda la voluntad para que esto se resuelva. Pero también debemos evitar que se siga vendiendo humo.

- ¿Cómo están sus conversaciones con David Bonvehí para reordenar su espacio político?

- La propuesta para nosotros es muy clara: es la oportunidad de reordenar un espacio político que se reivindica heredero de una parte importante del 1-O, que quiere no desfallecer en el camino hacia la independencia y que lo quiere hacer a partir de un nuevo partido que represente la centralidad del país pero rompiendo fronteras establecidas de partidos existentes. Sin ningún veto a ninguna persona, pero también sin ninguna cuota ni derecho adquirido.

- ¿Usted lo que propone es que el PDECat se diluya dentro de la Crida?

- No. Esto es una imagen que se ha querido vender. No es un debate PDECat-Crida, es un debate sobre una nueva organización. Por lo tanto, la Crida no es quien en estos momentos debe encabezar esto. Atrevámonos a hacer un espacio diferente, con una dirección que ordene un espacio que en estos momentos necesita presentarse de manera diferente a como lo ha hecho estos últimos años.

- Desde el PDECat dicen que quieren un reconocimiento. ¿Cómo se puede hacer?

- Yo no hablaré en nombre del PDECat y mantendré toda la discreción sobre las conversaciones. Es evidente que hay un reconocimiento que se debe hacer a toda una tradición del nacionalismo político y del catalanismo que puede representar en estos momentos el PDECat. No se trata de hacer tabla rasa del pasado, sino de saber las limitaciones que todos tenemos como espacios organizados y las oportunidades que nos venden de futuro.

- ¿Esta nueva formación cómo se define en el eje izquierda-derecha?

- ¿Qué significa hoy ser de izquierda o de derecha? Hablemos de cosas concretas.

- Impuesto de sucesiones.

- JxCat está por abordar de manera abierta y clara un combate contra las desigualdades económicas. Por lo tanto, con medidas políticas concretas que combatan la exclusión y permitan más redistribución. JxCat aspira a ocupar un espacio electoral central y sus dirigentes están ubicados donde está la centralidad social del país, que es un espacio de posiciones progresistas.

- ¿Este planteamiento atraería el votante tradicional convergente?

- No tengo ninguna duda. No es necesario tener una oferta cerrada dogmática, sino abierta, transversal. Puede haber situaciones en las que se dé libertad de voto a los diputados.

- ¿Qué papel jugará el president Puigdemont?

- Está absolutamente comprometido a liderar este espacio con toda la fuerza que tiene y a pesar de la distancia física.

- ¿Quién sería su candidato? ¿Calvet, Borràs, Puigneró, Madrenas, Artadi? ¿Canadell?

- No es un debate que en estos momentos me interese porque finalmente la decisión será de los militantes.

- ¿Teme que la frustración después de los hechos del 2017 sumada a la pandemia enfríen al independentismo?

- No. Las encuestas siguen dándonos entre un 45% y un 50% de la población favorable a la independencia. Otra cosa es que la gente ha interiorizado que esto irá más lento de lo que querían.

(Esther Vera, Ara)