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Adrián Pino: "No soy un obsceno"

'LaVanguardia.com' habla con el español que se desnudó delante de 'El nacimiento de Venus' de Botticelli en el Museo Uffizi

Un (hasta ahora) desconocido, de 24 años, entró el sábado pasado en el Museo de Uffizi, en Florencia, se acercó a El nacimiento de Venus de Botticelli y, desnudo, se puso a lanzar pétalos de rosa al cuadro. Lo que no sabía Adrián Pino Olivera es que la guía turística Susanna Mantovani le estaba fotografiando.

Mantovani compartió las instantáneas en su cuenta de Facebook, y la viralidad de las redes hizo el resto.

- Es un cuadro que siempre me ha fascinado, desde que a los diez años lo descubrí gracias a una reproducción que estaba en la biblioteca de mi escuela.

Pino entendió mucho después el motivo de su “devoción infinita” por esa pintura, cuando leyó el ensayo Lo bello y lo siniestro, del filósofo Eugenio Trías.

- El nacimiento de Venus esconde, a la vez, toda la belleza y toda la oscuridad. –sostiene, mientras saca de su bolsa algunos pétalos como los que lanzó en Florencia, emulando las flores que caen sobre la diosa.

Nos cuenta que para él, simplemente, fue una demostración de libertad. Por eso gritó Freedom. Lo tenía todo estudiado desde que voló desde Barcelona, incluso pintarse una mano de rojo, símbolo que suele utilizar en algunos de sus actos performáticos. “Al despertar, mi mano se había teñido de rojo y quería derribar el muro blanco”, escribe en su página web.

Adrián Pino Olivera conoce bien el funcionamiento de los museos y centros de exposición. Ha trabajado como informador en algunos de los más importantes de Catalunya hasta que, ahora, ha decidido dedicarse en exclusiva a la performance. Afirma que con sus proyectos colaborativos busca implicar a jóvenes artistas.

- Somos una generación perdida, pero el arte puede salvarnos. -, insiste.

El creador catalán, quien fue uno de los impulsores del colectivo teatral Nakadaska, defiende que lo que él hace es potenciar el lado creativo de las emociones y “la fuerza del niño interior”. También la mirada crítica.

- No estoy muy de acuerdo en que sean los museos quienes digan qué es arte y qué no, qué debemos considerar cultura y qué rechazar como tal.

Aunque nos explica que los carabineros fueron muy amables con él (estuvo un buen rato desnudo en la sala hasta que un agente le tapó con su propio abrigo), asegura no comprender por qué algunos han tildado su acción de obscena.

- No soy un obsceno. ¿A quién ofendo con mi cuerpo desnudo en una sala llena de pinturas de cuerpos desnudos?

Al performer le pusieron un abogado de oficio, y le advirtieron de las consecuencias de su reivindicación, pero, al carecer de antecedentes, no le retuvieron demasiado tiempo en la comisaría que está justo al lado del Uffizi.

- El arte nos hace libres, y yo fui libre ante Botticelli. -concluye.

(Albert Lladó, La Vanguardia)