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Dilma Rousseff: “Nunca pensé que tendría que luchar de nuevo contra un golpe de Estado”

"Mi Gobierno ha sido objeto de un intenso sabotaje", recalcó la mandataria en la sede del Gobierno en Brasilia, ante la prensa y rodeada de ministros y simpatizantes. Se presentó como la víctima de un golpe de Estado contra su Gobierno, como ha repetido durante las últimas semanas. "Lo que está en juego no es mi mandato, es el respeto a las urnas, a la voluntad de los brasileños y a las conquistas de los últimos 13 años", subrayó.

“El destino siempre me reservó muchos desafíos. Algunos parecían infranqueables. Pero conseguí vencerlos”, aseguró la presidenta, recordando su pasado como guerrillera y las torturas que sufrió en la dictadura militar. "Nunca pensé que tendría que luchar de nuevo contra un golpe de Estado en nuestro país". El expresidente Lula da Silva también se desplazó hasta el Palacio del Planalto, sede gubernamental, donde fue recibido con gritos de "Lula, el guerrero del pueblo brasileño".

Rousseff apareció circunspecta poco después de las 11.15 (hora brasileña) del jueves. Desde el arranque de la sesión del Senado que la apartó del cargo, que empezó el miércoles por la mañana y se prolongó más de 20 horas, solo había sido vista dos veces. La primera, haciendo ejercicio como todos los días por los alrededores de la residencia presidencial, rodeada de escoltas. La segunda, la noche del miércoles, cuando la sesión de votación del impeachment ya se alargaba más de 12 horas. Los fotógrafos la captaron asomándose fugazmente a una ventana del Palacio do Planalto, la sede del Gobierno en Brasilia, junto al ministro Jaques Wagner.
La primera rueda de prensa de Rousseff fuera de la presidencia empezó más de una hora después de lo previsto porque el senador encargado de entregarle la notificación del Senado se atrasó en los atascos que rodeaban los edificios oficiales en Brasilia. Vistió de blanco, no de rojo, el color bandera del Partido de los Trabajadores (PT), convertido más que nunca en seña de identidad durante esta crisis política. Las decenas de ministros y simpatizantes que la arroparon, y que interrumpieron varias veces su discurso con aplausos, sí usaban camisas y corbatas de ese color. No hubo preguntas de los periodistas presentes porque, según Rousseff, no se trataba de una “entrevista”.

Después del encuentro con la prensa, Rousseff salió del Planalto para repetir más o menos el mismo discurso ante 3.000 personas concentradas delante del edificio. La ovacionaron coreando "¡Resistir!", "¡Fuera Temer"" y "¡Quédate, querida!". "Puedo haber cometido errores, pero no delitos", aseguró. También apeló a las brasileñas. "Soy la primera mujer presidenta de Brasil. He honrado los votos que las mujeres me dieron. Nosotras, las mujeres, tenemos algo en común: somos dignas". "En mi país tengo fe porque es gobernado por una mujer", le respondían los manifestantes, a gritos.

El acto, en la rampa del Palacio de Planalto, terminó casi al mismo tiempo que el presidente interino, Michel Temer, anunció los nombres de sus 22 ministros. No hay ninguna mujer en la primera línea de su Gobierno.

- "No descansaremos hasta que vuelva al poder".

El PT se pronunció oficialmente sobre la destitución a primera hora de la mañana, en un comunicado. “Una vez más en nuestra historia, las élites pisotean el voto popular abriendo camino a la imposición de un Gobierno ilegítimo”, reza el comunicado que firma el presidente del partido, Rui Falcão. “No descansaremos ni un minuto hasta que la presidenta vuelva al mando del Estado, como es la voluntad soberana y constitucional del pueblo brasileño. No al golpe. Fuera Temer”, continúa.

El partido, que hoy cierra un ciclo de 13 años en el Gobierno, ya ha dejado claro que apostará por dos estrategias para atacar al presidente interino, Michel Temer, durante los seis meses como máximo en los que Dilma Rousseff permanecerá suspendida: “oposición firme” en el Congreso y “denuncia del golpe” en viajes nacionales e internacionales. Avisó también de que no habría acto de la presidencia, como muestra de que no reconoce que el impeachment sea legítimo.

(Raquel Seco, Talita Bedinelli, Afonso Benites, El País)